Mis artículos

Antes que caigan en el olvido mis escritos

Mis navidades de infancia…

cuscatancingo736

Avenida Cuscatancingo, El porton negro fue donde existio el Meson El Carmen con numero 736

Los 24 de diciembre eran fechas inolvidables en aquella vecindad, o como le llamabamos: “mesón” en el que me crie en las cercanías del parque centenario. El mesón de mi infancia se situaba frente al edificio del Diario de hoy. Aun tengo los recuerdos de mi infancia de aquel terreno lleno de maleza y alimañas que un día comenzó a cambiar para llegar hacer hoy el edificio en cuestión.

Para los que no saben el significado de “mesón” no es ningún galicismo que se derive de la palabra “Maison” y que se pronuncia “m[e][z]on”. Todo lo contrario es un conjunto de cuartos vetustos que comparten un patio en general que es un área común utilizada como tendedero de ropa. En cada cuarto o habitación vive una familia que puede llegar a tener hasta 6 o 8 miembros. Se comparte un chorro de agua, y un par de baños y servicios sanitarios comunes. Pero el famoso Mesón El Carmen, que así se llamaba contaba con 18 o 20 piezas en alquiler. Estaba situado en la Avenida Cuscatancingo, y digo estaba pues ya no existe, El Diablo de Hoy, compro el terreno y lo transformo en parqueo dejando en la calle a una quincena de familias de escasos recursos.

El dueño o los dueños eran un viejo que vivía allá por la colonia Costa Rica, cerquita del parque Zoológico. Contiguo a nuestra “mansión” estaba el Mesón Amaya que aun creo que sobrevive como la muestra la foto adjunta, con su gran muro y sus gradas que han perdido en altura con el tiempo pero en aquel entonces en mi infancia esas gradas me parecían las de una pirámide Maya.

Antiguo meson amaya como luce actualmente, foto 2007.

Antiguo meson amaya como luce actualmente, foto 2007.

Pero las Navidades de mi barrio eran especiales, pues era el único momento en el año en que los enojos y los odios entre vecinos se olvidaban. Allí nunca existieron juguetes, ni Santa Claus, ni niño Dios, ni Reyes magos, nada de eso pero si los 24 de diciembre eran especiales.

Yo no puedo pasar ningún 24 o 31 de diciembre sin pensar en mis vecinas: Las Mejía. La abuela, la Doña Carmen como se le llamaba cariñosamente, había sido panificadora de la panadería Las Palmeras, allá por la Avenida Independencia, comúnmente llamada: La Avenida. Fue durante la huelga de panificadoras que esta señora me llevo una noche al local del sindicato y tuve el honor de conocer personalmente a Salvador Cayetano Carpio, Comandante Marcial. Luego de la huelga de panificadoras, se quedo sin trabajo y para mantener a su familia, decido alquilar el garaje de una casa de a la par del mesón y allí instalo un comedor.

Pero la competición era difícil pues casi a la par tenía al comedor del “Chino” y su mujer. El famoso chino trabajaba en el Diario de hoy y era el que sacaba los topetes de diario para los canillitas. Su comedor parecía restaurante buffet. Un poco más caro pero definitivamente respetando más las reglas de salud pública. La Doña Carmen tenía varias hijas y nietas. Las nietas eran casi de mi edad así fue que con esas “bichas” que crecimos en un ambiente de hermandad.

La mamá de las bichas estas era la ¡Niña Yolin! Se llamaba Yolanda y tenía dos hijas y un varón que estaba bastante pequeño. Las bichas iban a la escuela Cecilia Sherry de Espirtat. La cual era la escuela del barrio para las bichas de la zona. En aquel entonces yo frecuentaba la escuela Francisco A. Gamboa, que era escuela de niños. Todo el universo nuestro estaba en los alrededores del Parque Centenario.

Las Mejía eran trabajadoras y parranderas. A las 4 de la mañana se levantaban para ir a preparar el desayuno de los canillitas que a buena hora recogían el Diario de hoy. Pero los 24 era diferente pues además de que el diario del 24 salía como de costumbre en la mañana, había la edición del 25 que salía el 24 a las 12 del mediodía. Y nuestras amigas como de costumbre estaban de pie de temprana hora preparando el chocolate y café, con las pupusas calientes que formaban el desayuno de los canillitas y de los empleados del Diario de hoy.

Luego te terminar con el desayuno, los 24 se tenían que preparar para ir al Diario El Mundo y hacer lo mismo. Era todo un maratón de trabajo ese día. Luego de sacar la venta para los del vespertino El Mundo era regresar a casa para El Diario de hoy pues la edición de Navidad salía a mediodía, como habia dicho antes. Esos días eran de mucha algarabía en el barrio pues era de los raros días que íbamos a estrenar ropa y así es que teníamos que prepararnos desde tempranas horas tomando un buen baño.

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En la esquina de la 8 avenida Norte y Avenida Cuscatancigo, en mis tiempos existio una tienda y hasta un burdel tambien existio por allí.

No se hacían planes de ningún tipo y no existían lujos tampoco. A duras penas cada familia trataba de matar su gallina india o pollito indio para alegrarse ese día. Los cohetes eran nuestros juguetes. Las emisoras pasaban las mismas canciones hasta la saciedad queriéndonos hacer creer que la felicidad llegaría esa noche. Las horas parecían eternas ese día pues todos los “cipotes” esperábamos la llegada de la noche en donde mi barrio se llenaba de alegría y de algarabía.

Esa noche de 24 era noche en que todo era posible. Y la diversión estaba a la orden del día. Mis vecinas terminaban como a las 2 de la tarde de trabajar ese día. Ya a esa hora los “canillitas” habían desertado la zona y las Mejía se preparaban limpiando el comedorcito que tenían y preparándose para irse al “Mercado Central”. Tipo 3 de la tarde la Doña Carmen salía con las bichas al mercado a comprar los estrenos y todos los preparativos para la cena ese día.

Siempre sucedía eso a último minuto salía la abuela con las hijas y nietas a buscar los estrenos, comprar un par de gallinas indias, pan y todo lo necesario para cena. Pero el personaje que más cariño guardo de toda esa familia fue la mamá de mis amigas la extrañada y que en paz descanse Yolin. Yolanda, como les habia dicho, era su nombre, tuvo tres hijos dos niñas y un varón, todos de padres diferentes y hasta desconocidos. Ella fue el ejemplo típico de lo es ser una bohemia. Trabajaba duro y los fines de semana dejaban todo por irse a los bailes de la “Sociedad de meseros” allá por el parque Zurita y echarse los tapirulos o como quien dice era buena para el trago.

La “Niña Yolin” como le llamaba me guardaba mucho cariño, va de paso decir que dicen las lenguas bien informadas que fue “querida” de un tío mío. Ha de ser cierto pues cuando el susodicho tío murió en un accidente de trabajo, la “Niña Yolin” fue parte del grupo de mujeres que llegaron a la vela a llorarlo, creando toda una conmoción en el Cantón El Rosario, en Tonacatepeque en donde el velorio y el entierro se realizo, como se debe siendo familias del lugar.

En fin la “Niña Yolin” seguido daba unos espectáculos que dejaba pachito las comedias tontas de la insipiente televisión salvadoreña, que en aquel entonces tener ese aparato era un artículo de lujo. Cuando se pasada de tragos, que sucedía muy seguido, la “Niña Yolin” hacia unos relajos en los cuales las disputas con su marido “Rami” eran muy comunes.

El famoso Ramiro a quien le llamábamos respetuosamente “Rami” o “Don Rami” había sido soldado en la Guerra de las 100 horas y en esos días trabajaba en el tren de aseo, o sea los camines que recogían cotidianamente la basura en las calles capitalinas. Era un trabajo duro y eso había hecho de “Rami” todo un musculoso y su estatura mayor que la de la mayoría de los hombres de nuestra tierra y eso le daba a “Rami” un porte de temer. Contrariamente a la “Niña Yolin” que era pequeña de estatura, allí se daban las contradicciones físicas de ambos personajes.

Ellos compartían los mismos placeres de irse de pachanga los fines de semana y a bailar temprano y regresar bien “zapatones” ya en la noche. Cuando las discusiones se acaloraban entre ambos era todo un show. La “Niña Yolin” no dudaba en tirársele hasta en patada voladora al semejante muro de músculos que de un manotazo la hacia rebotar en el suelo. Pero con una fuerza que solo los tragos le daban nuestra “Niña Yolin” se defendía haciendo uso adecuado de las cacerolas y peroles que dejaban las señas evidentes del conflicto en la cara de nuestro querido Rami.

Los 24 de diciembre eran pachangones que nuestros héroes armaban, mientras que la Doña Carmen se ausentaba en las tardes para ir al mercado, nuestros héroes comenzaban el deschongue acompañados de la hermana de la doña Carmen, la estimada “Tía menche”. Una mujerona que vendía en los mercados y de gran porte y que compartía con su sobrina, la querida “Niña Yolin” el gusto por el “muñecaso”. Esas señoras eran de armas tomar, pues eran capaces de hacer caer a cualquier hombre que quisiera retarlas en el trago.

Ya a eso de las 5 de la tarde, el trío Yolin, Rami y tía Menche ya habían comenzado el fiestón. Tipo 6 de la tarde llegaba la doña Carmen ya con el canasto lleno con los preparativos y las bichas contentas con los estrenos. Era correr al baño y prepararse para estar listas a eso de las 7 de la noche que se daba comienzo al fiestón del 24. Hasta el amanecer.

Como a eso de las 7 de la noche ya la otra hija de Doña Carmen, mi querida Haydee, quien fue algo así como una hermana mayor para mi pues habrá tenido unos 5 años más que yo y según cuenta mi mamá cuando yo nací le gustaba venir a verme y a cuidarme y un día que mi mamá me estaba bañando me dio un buen nalgaso pues al parecer era un cipote gordito contrariamente a lo que soy hoy un viejo flaco y malhumorado.

Pero esos 24 de diciembre, Haydee se convertía en amenizadora del pachangón. Pues ya para aquel entonces trabajaba en Texas Instruments y lo primero que había hecho fue comprarse unos aparatos de sonido en Kismet. Y con sus aparatos y sus discos 45 RPM se armaba el fiestón. El comedorcito de la Doña Carmen se convertía en el pachangon de la mara. Y allí pasabamos todos los bichos bailando al ritmo de la Orquesta Hermanos Flores, Victor Piñero y los Melodicos, Tina Turner, Los Creedence y otros grupos más que daban golpe en aquel entonces.

Algunas amigas de la Texas venían a celebrar allí también con nosotros. Lo que hacía que el fiestón más ameno y sabroso pues las chamacas de la “Texas” eran buena para el baile y los “tapis”. De escondida me iba a comprar unos “Delta” o “Praditos” con la paja que se necesitaban para reventar los cohetes pero en realidad siempre me gusto echarme mi cigarrillo de escondida. Mientras mi querida “niña Yolin” que me decía: “Moris, ya es tiempo que se tire su amarga, pues eso es de hombres” y arrugando la cara me tire mi primera “Pilsener” con un gran miedo que me pusiera bien a riata y que me descubrieran y mi tata o mi mamá me dieran una tastasiada de carretonero por vicioso.

La Doña Carmen, no conocía miserias ese día y allí había comida para todos y nos servía nuestros sendos platos con panes con gallina, mientras seguíamos bailando como locos. Como a eso de las 10 de la noche el relajo era tremendo se bailaba casi hasta en la calle, yo ya me había acabado mis dos o tres cigarrillos y con mi segunda cerveza adentro ya no tenía miedo a la verguiada que seguramente me darían si me agarraban con las manos en la masa, mejor dicho con la birria en las manos.

Lo más jodido era cuando mi papá pasaba con nosotros las navidades pues el cuartucho del mesón parecía entierro, se acostaba a las 7 de la noche y pasaba escuchando una su emisora que pasaba solo música clásica. Mientras afuera era el cueterio y el relajo mi tata escuchaba la Sinfonía de Beethoven en no sé qué movimiento interpretada por no sé quién diablos y él se sentía en un nirvana musical.

Imagínense pasar un 24 de diciembre oyendo esas marranadas. Yo me hacia el “pendejo” y mascaba chicles o pedazos de canela que la “Niña Yolin” o Haydee me daban para ocultar el olor y así llegaba a hablar unos minutos con mi mamá y mi papá y salía disparado al comedor de la Doña Carmen a saltar como loco, luciendo mi estreno un pantalón campana que me cubría los zapatos y que me había confeccionado Santos Urbano allá en el Cantón El Rosario. Dicho sea de paso, Santos fue mi sastre por muchos años y siempre lo visitaba para mis pantalones pues bien me sabia las medidas. Hasta los uniformes del INFRAMEN fueron confeccionados en la Sastreria de Don Santos, jurisdicción de Tonacatepeque, y solo me cobraba 5 colones por hacer un pantalón y me pedia siempre yarda y media si era de 60 pulgadas de ancho la tela en cuestion. Generalmente buscaba los colores más chillantes de aquella epoca que encontraba en el Almacen Torreon o donde los Chinos del parque Hula Hula.

En aquel entonces, estaba dando pegue la “Maquina Danzante” de los Jackson Five y todos los locos de la zona hacíamos competición para ver si podíamos imitar el famoso paso de Michael Jackson cuando era apenas un cipote. Cuidandorrias si el pobre disco 45 RPM hasta se rayo en una navidad de esas.

El ruido de los cohetes, buscaniguas, morteros, ametralladoras, volcancitos y todo el arsenal de pólvora que cada cipote tenía en su poder iba en crescendo según avanzaba la noche. Ya cuando eran las once de la noche la algarabía y los radios a todo volumen sumado a las explosiones cada vez más fuertes de la pólvora, hacia aumentar la emoción de la espera de las 12. Y mi tata en extasis extremo con “El charco de los patos” como él siempre llamaba al “Lago de los cisnes” de aquel ruso Tchaikosvsky(1840-1893, cuya primera presentación fuese interpretada nada menos que que por el Ballet Bolshoi en 1977.

A esta hora ya mi siempre bien recordada “Niña Yolin” ya no daba la hora y empezaban a sentirse los efectos del exceso de consumo del famoso Tic Tac. Hasta las vecinas más serias comenzaban a aceptar un traguito por aquí y por allá para terminar bien “zapatonas” a media noche. Las viejillas más beatas sacaban sus botellas “Rompope Santa Clara” y le echaban su piquete para celebrar. Otras abrían alguna botellita de aquellas de cidra que vendía “La tapachulteca” en tiempos de Navidad.

Todo mundo en el mesón olvidaba las los odios que a diario se manifestaban entre los clanes que se formaban entre las vecinas. Vivir en un mesón es comprender a temprana edad lo que es la “guerra fría” pues siempre hay dos grupos que se disputan la supremacía de ser las meras macizas del vecindario. Pero para Navidad no habían tales aunque sea una media sonrisa se tiraban las “viejas” matonas del mesón.

Siempre había alguien que se la llevaba de muy, muy católica y que a eso de las 10 de la noche salía a la misa de las 11 para la Iglesia Concepción, la cual se termino cayendo para uno de los recientes terremotos, o bien para la Iglesia San José antes que fuera víctima de la llamas. Dicho sea de paso el nacimiento que la Iglesia San José organizaba era siempre el mejor y más natural. La iglesia muy antigua era un centro de paz y tranquilidad pues los jardines del interior daban una frescura única a esa iglesia situada tan cerca del mero centro de la ciudad. La otra iglesia que se disputaba los feligreses era la Iglesia San Francisco en donde recibí mi primera comunión, un 24 de diciembre tambien en horas de la mañana. Esa todavía existe aunque sea hoy más pequeña pues todo el patio de la entrada fue eliminado cuando decidieron hacer esa gran avenida que cortó también un pedazo al parque Centenario, al antiguo Inframen y a la Alcaldía de San Salvador entre otros.

Pero esa noche de 24 todo era “jelengue” y no entendíamos la razón por la cual iríamos a sentarnos a la misa de media noche cuando el fiestón estaba en el comedor de la “Doña Carmen”. Todo mundo esperando las 12 y el humo de la pólvora era perfume que llenaba el ambiente. De vez en cuando el llanto de algún cipote “menso” se escuchaba pues un cohete o un morterito de los de a dos centavos le había explotado en la mano. Así le pasó aquel cipote llamado “Saúl” que por ser el hijo único de una vecina, era más niñon que mandado hacer y así fue que esa noche de 24 no quería más luces de bengala si no que quería morteritos. Viene la vieja “pandunda” de la nana y por que la dejara en paz pues ella ya estaba entrada en copas, le dio un peso para que se contentara.

El pobre bicho llevándosela de que nadie le podía decir nada empezó tirando los morteritos en los pies de los vecinos y de repente uno parecía no haber encendido y él continuaba necio queriéndolo encender con el cigarrillo cuando sonó la detonación y los llantos del bichito mariconcito resonaron por todos lados acompañados de las risotadas de todos los demás bichos de la zona. La mano mostraba una gran seña oscura señal evidente que el morterito si había explotado y el pobre cipote gritaba que la mano se le iba caer. Con una lavada y un par de pesos para que fuera a comprar un par de ametralladoras el cipote malcriado termino olvidando el mortero, pero con un miedo que ahora salía corriendo cada vez que escuchaba el estruendo de alguno que reventaba a algunos metros de él.

De repente todas las emisoras comenzaban a poner las mismas canciones anunciando que las doce estaban muy cerca y el ruido era ensordecedor. Los locutores comenzaban a contar los segundos, la YSKL, La sonora, la YSU, y todas anunciaban que eran las 12. Como es obligatorio en ese momento se tiene que estar con los padres y allí estábamos abrazando a mamá y a papá. El viejo más por obligación que por creencia pues siempre nos decía que nadie sabía que día había nacido el “colocho” y que todo era patraña de la Iglesia católica. Nunca hubieron regalos, ni juguetes pero quién diablos recibía eso en ese mesón en donde todos trabajaban duro para poder comer y vestirse convenientemente. Nosotros nos conformábamos con los estrenos que serian la ropa de dominguiar durante el próximo año.

Pasadas las 12, las cosas se aclaraban, los ojazos que uno le había pasado haciendo a alguna cipota de la zona se concretizaban en algun amarre o amase; la música comenzaba a ser un poco romanticona estilo “Ángeles Negros”, “los Galos” y sin faltar el que hacia llorar a mi amiga Haydee: Camilo Sesto. Ya con los efectos de las polarizadas mi amiga se convertía en un mar de llantos por el “papi” que no había llegado o que acababa de conocer y se había ido a saludar a su familia. Todo era drama y risas. Pero en eso llegaban otros amigos y amigas de los alrededores y se armaban de nuevo el relajo.

Así seguíamos hasta las 2 de la mañana ya para ese entonces la paciencia de mi tata había alcanzado sus límites y enviaba a mi mamá con la amenaza clara que si no nos íbamos a dormir inmediatamente seriamos víctimas de una verguiada de carretonero. Así terminábamos las navidades cuando mi tata estaba con nosotros, todo diferente cuando él decidía pasar la fiesta con la otra. Entonces si la navidad era más alegre pues hasta mi mamá nos dejaba echarnos un par de tapis.

Y el 25 nos llegaba con un vecindario silencioso, el sol estaba ya fuerte cuando nos levantábamos y salíamos a ver el inmenso papelero que cubrían la calle como fiel testimonio de lo que había sido la fiesta de la noche anterior.

El desvelo y la goma se hacían sentir y así como decía Serrat “vuele el pobre a su pobreza, el rico a su riqueza, la niña rica al rosal y la niña pobre al portal, el señor cura a sus misas y el avaro a sus divisas” y la fiesta de mi barrio era ya solo un recuerdo.

Fue en una de esas navidades que perdí mi inocencia y comencé a ver la vida de otra manera y comencé también a alejarme de mi barrio querido para sitios más clementes. Mi última navidad allí fue todo un fiestón que por primera vez fuimos nosotros los que lo dimos, ya tenía yo 19 años y mi tatá venia de dejarnos definitivamente y para celebrar mi total independencia y libertad recientemente conquistad, botellas, la refri llena de polarizadas, mi mamá había comprado el primer pavo indio, con el cual inicio mi tradición de “asesino de chompipes” pues les daba matacan con un solo machetazo en el cuello y luego hacia desangrar para obtener un carme más blanca. Y así armamos una gran mesa en donde todo el vecindario fue invitado. Mis nuevos aparatos de marca “Panasonic” pusieron el ritmo y no dejaron dormir a nadie, mucho cuidodo habia tenido en escoger los aparatos mas bulliciosos que se encontraban en el mercado en aquellas navidades. Ese día terminamos la fiesta hasta el amanecere, todos desvelados y de goma pero más felices que nunca… días más tarde nos mudamos a nuestra casa en Soyapango, todo eso fue antes del comienzo del fin, solo nos faltaba un año apenas para la primera gran ofensiva final que marco el fin de mi vida en El Salvador.

Ahora solo son recuerdos de aquellos años en que la riqueza no era material más bien humana y calida entre los parias de este mundo que forjaron mi sensibilidad social de no olvidar de donde vengo y quien soy, un chico del barrio cerca del Parque Centenario.

Mauricio.

Febrero 3, 2009 Publicado por mriveraq | Mis recuerdos | , , , | Aún no hay comentarios

Del drama español a la esperanza democracia.

El Salvador no ha sido el único país que haya sufrido una guerra civil espantosa y dolorosa, la experiencia reciente de España es poca conocida en nuestras tierras. Los más viejos nos recordamos del tiempo del “Generalisimo Francisco Franco” y de la pintura de Picasso La Guernica que si los jóvenes de hoy lo ven solo verán un caballo con cabeza de buey y un ojo por otro lado. Pero nadie recordar el bombardero que los Nazis alemanes hicieron sobre el pueblo de Guernica en España en el año 1936. La caída de la República española y la instauración de la dictadura fue una de las páginas más negras de la historia reciente de ese país.

Miles y miles de españoles conocieron el exilio hasta 1975 que comenzó la transición a la muerte del dictador el 20 de noviembre de ese año y la aprobación de la actual Constitución el 6 de diciembre de 1978. Por esa razón todos los años el 6 de diciembre se celebra el regreso a la democracia en ese país.

Imaginar 40 años de dictadura después de una sangrienta guerra civil es casi imposible al ver España hoy en día. La miseria que vivió el pueblo español en esos años y el dolor del destierro de miles de ellos lo podemos comprender nosotros que vivimos una guerra civil y el destierro. Cuando se ve el ejemplo español nos llenamos de esperanza que un día lograremos esa paz y esa democracia esperada y codiciada.

La razón de escribir hoy sobre ese hecho es la noticia que me llego en diciembre en la cual decía que el actual gobierno español reconocerá la ciudadanía a los descendientes de los expatriados durante los 40 años de dictadura. Un ejemplo que un día tendremos que seguir pues cuantos de nuestros hijos ya no tienen documentos de nuestro país y a pesar del color de nuestra piel ya no tenemos nada que pruebe que son hijos e hijas del “Valle de las Hamacas” y de la tierra de los famosos “pipiles” que nunca existieron bajo ese nombre.

Pero para llegar a eso la transición en nuestro país es lenta y el sendero muy difícil y lleno de rocas que impiden avanzar a la democracia. El ejemplo español debe tomarse en la actitud que tomo el pueblo después de la dictadura al no tratar de ocultar la verdad y el de reconocer a los mártires caídos en la lucha contra la dictadura.

En España no se trato de ocultar la verdad con leyes de amnistía que permitió a los criminales de guerra retirarse pasiblemente e incorporarse a los nuevos gobiernos de derecha. Cuando visite España la primera vez, las huellas de la dictadura todavía se veían, eran los comienzos de los años 80 y se comenzaba a sentir que España despertaba de una pesadilla de 40 años. Solo el recordar los poetas Antonio Machado, Federico Garcia Lorca y otros más que sufrieron y murieron en esos años me da fuerzas todavía para seguir de necio pensando que El Salvador saldrá de esa vorágine de terror que todavía existe.

Ver España hoy y la del tiempo de Joan Manuel Serrat cuando conoció el exilio y que llegaba en los años 70 a El Salvador y que siempre se presentaba en el auditorio de derecho de la Universidad Nacional de forma gratuita como acto de solidaridad y de agradecimiento por el apoyo a la lucha española. Y nos hacía casi llorar con aquella canción Vagabundear y señalaba que llevaba su patria en si: “Y para no olvidarme de lo que fui mi patria y mi guitarra las llevo en mí, Una es fuerte y es fiel, la otra un papel.”

Al papel se refería al pasaporte que algunos todavía guardamos como fiel testimonio de que un día salimos de la Patria querida. ¡Yo no tengo guitarra pero mi pluma me permite recordar lo que fui!

Para los que no conocemos la Historia de España refresquémonos la memoria recordando que fue el 17 de julio de 1936 que comenzó la guerra civil cuando una parte del ejército apoyado por la iglesia católica se levanta contra el Gobierno legal y democrático de la Segunda República Española. La guerra termina el 1 de abril de 1939 con la instauración de la dictadura. España es uno de los raros países en Europa de tener ciudades que carecen de estilo arquitectónico antiguo como lo puede ser Paris o Bruselas y todo debido a la destrucción que el Ejército Español y la aviación hicieron en los años de la guerra. Madrid fue bombardeada como lo fue Valencia y otras más.

En Valencia visite el Museo dedicado a los Héroes caídos durante la dictadura y comprendí que la historia de mi patria se encontraba en ese punto con la Madre patria. Cuando logremos hablar del horror de la guerra y señalar a los culpables sin temor ni discusión podremos comenzar a construir la democracia. Ya en el 86 me encontré en el Museo del Prado a un grupo de militares que en la sección en donde estaba la Guernica eran educados por un civil que les explicaba el porqué La Guernica paso tantos años fuera de España y el mensaje que Picasso entrego al mundo en ese mural.

Los militares escuchaban con atención y tomaban notas y con incredulidad veían los horrores que su organización había cometido. Aprendían de la historia para no cometer otros horrores así. Yo detrás de ellos escuchaba con un nudo en la garganta pues tenía frente a mi esa pintura legado Picasso a la humanidad para no olvidar y me pregunto hoy ¿Cuándo llevaremos a nuestros soldados y policías a lo que queda del cantón aquel llamado “El Mozote” para que aprendan de la historia que allí un día hubo niños y familias que vivían en paz y un día un famoso batallón llamado Atlacatl llego a destruir todo.

En mi última visita por suelo español veía que todavía existen hordas falangistas que ligadas a grupos religiosos tradicionalistas católicos tratan de volver atrás pero la sociedad ha cambiado tanto que ha dicho un nunca más a la tortura, al destierro y a la dictadura. Ante la manifestación de los derechistas que hicieran en junio del 2005 contra el matrimonio gay la gente se volcó a las calles al día siguiente y al ritmo de samba brasileña y bajo la música de Carlinhos Brown bailaron como locos diciendo si a la diversidad , a la paz y a la democracia.

Durante la Guerra Civil Española miles de inmigrantes españoles salieron a muchos países latinoamericanos buscando la paz y la seguridad. Hubo un Canadiense que durante la guerra dejo la comodidad de su casa en Montreal y se fue a trabajar con el gobierno democráticamente electo de España. Su nombre era Norman Bethune y era medico canadiense. En España crea la primera clínica de transfusión de sangre en España. Ese hombre tuvo la suerte de ir a observar el sistema médico de la Unión Soviética en 1935 y de allí se transforma en miembro del Partido Comunista Canadiense. Despues de participar en la Guerra Civil Española contra la Falange fascista de Franco se incorpora al Ejercito Rojo Chino en donde crea la medicina moderna China. Es el único canadiense venerado en China por su aporte a la Revolución. Muere durante la Guerra de Liberación de ese país y hasta hoy en día Bethune es uno de nuestros grandes héroes aquí, en España y en China.

Bueno si seguimos viendo puntos similares entre España y El Salvador fueron muchos los héroes caídos durante la Guerra civil salvadoreña que venían de otros países. Pero el cambio que España dio no lo ha dado El Salvador, pues la violencia cotidiana antes resultante de la guerra es hoy una violencia de otro estilo. El número de asesinatos es uno de los más elevados del mundo convirtiendo a El Salvador como uno de los países más violentos del globo.

En España la Guerra civil causo medio millo de muertos en tres años de enfrentamientos y mantuvo en el poder a la dictadura fascista por 40 años. En El Salvador, se cuentan 70 mil muertos y desaparecidos en un conflicto de baja intensidad que duro 13 años. Una gran diferencia entre ambas fue el papel que la Iglesia católica jugo en ambos conflictos. Recordemos que el Padre Ellecuria era de origen español pero con un corazón muy salvadoreño, él como muchos hombres de Iglesia incluyendo a nuestro San Romero de América tomaron la defensa de los intereses del pueblo como suyos y se convirtieron en blancos de la dictadura que hizo de ellos Mártires de la guerra. En España fue todo lo contrario, la Iglesia se puso de parte de la dictadura y durante los 40 años que España vivió en plena Edad Media y sumergida en letargo sueño de dominación la Iglesia saco provecho de sus relaciones con el Estado para llenarse los bolsillos. De allí viene la razón por la cual el pueblo Español ha abandonado las iglesias pues está muy fresca en la memoria todavía el sucio papel que esta jugo durante los 40 años de concubinato con los militares.

El ejemplo que tenemos que tomar de España es el de no negar los horrores de la dictadura y al reconocer el sucio papel de los militares salvadoreños que en aquel entonces gobernaban y al reconocer que la oligarquía es culpable de las violaciones de los Derechos Humanos en aquel entonces, solo así podremos avanzar hacia una sociedad más justa y menos violenta.

Enero 28, 2009 Publicado por mriveraq | Educación, Mis recuerdos, Politica | | 2 comentarios

1968-2008- 40 años que cambiaron el mundo…

1968-2008- 40 años que cambiaron el mundo…

Si hay un año paradigmático en la historia reciente de la humanidad es el año 1968. Para aquellos que creen en los alineamientos de planetas, me imagino que ciertas constelaciones se pusieron alineadas para crear un “Tsunami” social.

Muchos solo nos recordamos de nuestra infancia pero en nuestro alrededor el mundo se convulsionaba por todos lados. En El Salvador el año 68, se recordara como el año de la llegada de Lindon B. Johnson, presidente americano en visita oficial y aquella frase estúpida que se le atribuyo, afirmando que lo mejor que tenía El Salvador era la horchata. Pero también ese año se preparaba un drama enorme que culminaría el 14 de julio del año siguiente. En Honduras, vivían más de 300 mil compatriotas de forma ilegal.  El presidente hondureño de aquel entonces López Orellana enfrentaba una crisis social enorme: huelgas y manifestaciones por todos lados. La crisis económica de ese país era aguda. El presidente Salvadoreño, nuestro querido “tapón”, el “Patton” de  los trópicos, General Sánchez Hernández no se quedaba atrás. La primera gran huelga de Andes exploto ese año y se aplicaron decretos que declaraban subversivos a los que participaron en ella.

Un poco más lejos en México DF, estallaba ese año una huelga que paralizo la ciudad y en Octubre de ese año un evento marco la conciencia colectiva de ese país: La masacre de Tlatelolco. Una manifestación de obreros y estudiantes fue masacrada cerca de la plaza de las tres culturas. Años más tarde platicando en Arizona con la escritora mexicana Elena Poniatowska me aclaraba mis dudas sobre el hecho que hasta hoy es una vena abierta en plena urbe mexicana.

Y si seguimos subiendo al Norte en los USA estamos en pleno apogeo de un movimiento que se denomino: El Black Power. ¿Quién ha olvidado los olímpicos de México 68 con los atletas negros americanos de pie y con el puño cerrado en alto? Pero no solo eso afecta la sociedad americana, estamos en plena época del fenómeno hippie: amor y paz. Esto no es solamente un evento musical o una locura de juventud.  La Revolución sexual está en proceso y los valores sociales tradicionales se quebrantan y caen. La guerra de Vietnam es criticada. El mundo entero se convulsiona cuando el 4 de abril del 68 se asesina al Dr. Matin Luther King Jr. Y dos meses más tarde a Robert F. Kennedy.

Si bien es cierto que los problemas raciales azotaban los Estados Unidos de América más al norte en la tierra de las nieves permanentes, la situación estaba candela. Las celebraciones del Día nacional de Québec, el 24 de junio quedaran en la historia como el “Lundi de la matraque”. Ese día el desfile típico de San Juan Bautista, fue interrumpido por las manifestantes que agarraron a tomatazos al primer ministro de Canada, el difunto Pierre Trudeau. Un año antes el Presidente de Francia había encendido la mecha del movimiento al gritar ante casi un millón de habitantes de Quebec: Viva un Quebec Libre!.

El movimiento independentista estaba en plena auge y las calles de las ciudades se llenaron en el  68 de miles de estudiantes que forzaron al gobierno de crear universidades populares y eliminar el elitismo en la educación. Ese movimiento se le conoce como la Revolución Tranquila. En ese mismo año se funda el partido independentista de esa provincia y comienza el proceso separatista.

La iglesia católica que había gobernado esa provincia con mano de hierro, es echada afuera de las instituciones públicas y comienza el proceso de secularización de la sociedad. Hoy 40 años más tarde la iglesia no ha podido recuperar todo el terreno perdido y ha tenido que ver hasta las escuelas católicas desaparecer.

Si seguimos nuestro vuelo en la historia nos vamos a Francia. Mayo de 1968 es toda una revolución que se sucede. Una chispa social que puso al gobierno de Charles De Gaulle en plena situación de pánico. En 40 días que duro ese movimiento que paralizo toda la Francia, las calles se convirtieron en el teatro de las reformas que existen hasta hoy. Se termino con el elitismo de la Universidad Sorbona , la sociedad pone en Jaque Mate las bases sociales de la Cuarta república. Se  meten a la basura los dogmas sociales y la sociedad francésa decapita los valores tradicionales e instaura lo que es hoy una de las sociedades más abiertas excepto en materia de inmigración.

Si en realidad no hubo cambio de gobierno en Francia, Mayo del 68 permitió el reconocimiento de la igualdad de sexos, la liberación de la moral y las costumbres y sobretodo se elimina el autoritarismo en la educación.

Pero Francia no solo fue un caso único y aislado, en Checoslovaquia, los tanques soviéticos aplastan en sangre el movimiento de democratización de ese país.  Quedo claro en la primavera del 68 que Moscú no toleraría que ningún país satélite de la cortina de hierro se saliera del huacal. El invierno soviético apago La Primavera de Praga.

Más allá en el Oriente, China se lanzaba en una cacería de brujas conocido como la “Revolución Cultural de Mao” .  El librito aquel que muchos tuvimos en nuestra juventud se convirtió en la Biblia China. Todo lo que Mao escribió en su libro rojo quedo impreso con sangre de millones que perecieron en ese movimiento.

Y de regreso a El Salvador, el 68 comenzaba mi primer año de escuela en la difunta Escuela República Oriental del Uruguay.  Esta escuela quedaba abajito de la iglesia San José, la que se quemo y en donde allá por los años 78 un muchacho abrió una de las mejores pupuserias de la zona. Lo único que muchos no les gustaba ir a comer a esa pupuseria pues era un “muchachon” que estaba en el comal. La escuela fue cerrada en 1969 y se transforma en la Escuela Nacional de música.  En donde se ofreció el Bachillerato diversificado en Artes.  Esta escuela de artes fue la cuna de muchos compañeros que se unieron al movimiento revolucionario. Los artistas se incorporaron al movimiento masivamente. Esa escuela era el “bebe” de Walter Beneke Medina que además de ser Ministro de educación en aquel entonces también fue escritor. Como escritor es un hombre digno de admirar pues su pluma hizo avanzar el teatro moderno Salvadoreño.  Si no recuérdense aquel dialogo que era una pieza de teatro entre 3 cabezas cada una perteneciente a una persona que había sido decapitado en plena Plaza Libertad.  Algo así como A puertas cerradas.

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Agosto 1, 2008 Publicado por mriveraq | Mis recuerdos | | Aún no hay comentarios

Las elecciones bajo la tormenta económica.

Leyendo un artículo de José Tojeira, sobre la situación económica salvadoreña y mundial se me vino a la memoria la homilía que mi párroco aquí en Canadá dijese el domingo pasado. Ante la coyuntura mundial la voz de la Iglesia en todo el mundo comienza a escucharse más y más “tumultuosa” como decía Monseñor Romero. Mi párroco hablo de una carta de los Obispos de Francia en la cual se criticaba a los Estados que están más preocupados por salvar la alta finanza y que en nuestros países del primer mundo han abandonado a las personas que han trabajado toda la vida y que en las últimas semanas han visto el ahorro de toda una vida esfumarse ante los caprichos de Wall Street. En una carta de los Obispos franceses fechada 8 de Octubre la conferencia decía:

« Quand la finance prétend être sa propre fin et n’est plus animée que par le désir exclusif du profit, elle perd la tête. » (Cuando las finanzas o el mundo financiero pretende ser su propia meta y no es animada y motivada que por otra cosa que deseo exclusivo de las ganancias, el mundo financiero pierde la cabeza) En un momento el recuerdo de Monseñor Romero se me vino a la memoria, han pasado decenios de su asesinato y sigue tan presente en todas partes que su universalidad no requiere santidades y reconocimientos eclesiásticos cuando él ha recibido todo de su pueblo que lo inmortalizado como el San Romero de América.

Todos sentimos ya lo duro que el Capitalismo salvaje ha creado. Fueron pocos los millonarios que hoy han desaparecido y que se esconden en paraísos financieros creados para ellos. Han dejado atrás a toda la “majada” bien jodida. Y este momento dos eventos que están marcando la historia uno casi mundial y el otro regional. El primero la posibilidad de ver Obama como presidente de los Estados Unidos en la próxima semana. El otro evento que es de una gran importancia para el Salvadoreño en cualquier parte del mundo es de ver por primera vez la fuerza de la izquierda democrática representada en el FMLN llegar al poder con Mauricio Funes.

Todos esos eventos están encadenados dentro de una trama teatral que en momentos parece un drama y en otros una comedia.

Si es cierto que la situación económica y la crisis monetaria que apunta a una recesión global no tienen nada de comedia pues para todos es un drama el cual nos quita el sueño. No solo están en peligro los fondos de retiros de millones de trabajadores canadienses y americanos pero cuantos miles más perderán sus casas y sus empleos. La situación deja al inmigrante salvadoreño en posición aun más inestable pues su capacidad de generación de divisas se ve cada día más difícil. Millones de familia que dependen de las remesas comienzan a sentir el golpe del desempleo en Estados Unidos.

De repente el gobierno actual que para evitar evidenciar la crisis social que golpea a El Salvador desde hace años ha incrementado el nivel de endeudamiento de las arcas nacionales, descubre que está a punto de colapsar ante la crisis mundial que se avecina. Los créditos del extranjero se hacen más difíciles de obtener ante la disminución de “cash flow” del sistema bancario internacional. Es un mundo patas arriba que comienza aparecer.

Todo este drama económico sirve como fondo a escenas que nos afectaran de una manera u otra. La primera el caso de Obama en los Estados Unidos. Por primera vez una voz disonante del establishment se ha levantado y está haciendo cambiar la historia de ese país. Recordemos a Saúl Allinsky quien en su libro “Rules for Radicals” marcaran la izquierda americana desde los años 60-70. Por primera vez la concepción de Allinsky llega ante la entrada principal de la Casa Blanca. La definición de poder: dinero, gente y organización fue el eje mayor de la filosofía de Allinsky. El poder no es negativo es más bien el elemento necesaria para hacer cambiar las cosas y para eso se necesita gente, dinero y organización. La derecha republicana esta queriendo asociar este elemento de organización al mismo diablo a través de videos distribuidos en youtube. En esto estamos formando una analogía a lo que más tarde trataremos, que es la campaña política en El Salvador.

Obama puso en práctica los principios básicos de esa teoría de que todos participáramos en el cambio y aportáramos de manera organizada fondos para la campaña y es así que hoy puede desistir de fondos públicos pues todos con un dólar han logrado hacer de Obama, el candidato que está poniendo en Jaque a la dominación de grupos de interés en la administración americana. Me lleno de alegría ver como todos los de color, negros, chinos, latinos nos reconocemos en ese candidato pues nos decimos a si mismos: si él pudo lograrlo, nuestros hijos lo harán también. Obama ha roto esquemas raciales que impedían ver un negro como candidato a la presidencia americana.

Por otro lado vemos a un republicano que representa valores caducos en materia de economía y política. Es la vieja guardia republicana que sigue soñando con vencer en Vietnan y que después de quebrarse los dientes en ese país se los vuelven a quebrar en las tierras de la Mesopotamia hoy Irak.

La campaña Republicana llena de un negativismo no escatima esfuerzos para destruir al enemigo, sin poder disociarse de la actual administración que ha llevado la primera gran economía del mundo a una situación de banca rota no logra proponer soluciones que la gente pueda creer más bien promete un continuismo que está destruyendo las bases mismas de esa gran nación. Ante la posible y anunciada derrota, los republicanos buscan esqueletos escondidos en época de halloween para tratar de espantar a los indecisos que están optando por Obama. Ante los errores estratégicos de haber escogido una ignorante como candidata a la vicepresidencia, (Segunda analogía con la campaña salvadoreña) muchos republicanos optan por la sensatez y votan demócrata por primera vez en la historia y sobre todo por primera vez por un NEGRO.

El mensaje de esperanza de Barrak Obama llega hasta la América profunda y unifica grupos antes antagónicos por diferencias raciales o bien económicas. Pero los republicanos siguen gritando que el candidato Obama es un “socialista” que no defenderá los intereses de la patria y que tiene vínculos con grupos oscurantistas, lo que nos hace pensar a la tercera analogía con la campaña salvadoreña al traer la imagen de Hugo Chávez dentro de la contienda, como “gran enemigo”.

El día de ayer 29 de octubre, Obama se pago todo un reportaje lleno de esperanza en todos los canales americanos. Más tarde logro retener la atención con un gran mitin en Florida con la presencia de nada menos que Bill Clinton. El apoyo de los Clinton es ya de toda evidencia claro y neto, el partido ha logrado unificarse y está más listo que nunca para gobernar en estos tiempos adversos. Los republicanos no lograran mantener el poder y las fracturas internas comienzan a salir a luz pública y es aquí donde encontramos otra analogía con la situación salvadoreña: una derecha dividida y con serios problemas internos.

Pero lo histórico de esta elección americana no solo está en la posibilidad de elegir un miembro de una minoría étnica que hasta en los años 60 vivieron como parias en su propia tierra, si no en los cambios potenciales en la política económica y exterior de ese país y eso si nos afecta como salvadoreños de manera directa.

Las elecciones en El Salvador.

Una campaña tradicional de parte de la derecha que no escatima esfuerzos por conservar el poder, una campaña sucia teniendo como aliados los medios de comunicación que han olvidado su primer objetivo que es el de informar y se han convertido en mecanismos de propaganda de un grupo económicamente fuerte. Es tan triste ver como los medios de comunicación juegan un papel de participes dentro de la campaña como si fuesen parte mismo del partido de derecha, en el poder desde hace 20 años.

Después de 4 administraciones de la derecha “recalcitrante” (terco, obstinado, aferrado a una opinión o conducta, según la RAE) y no “calcitrante” como el pastor aquel repite como letanía redundante ejemplo de su crasa ignorancia; el país se encuentra sin capacidad de producción y con nivel de endeudamiento nunca vistos.

Pero a pesar de todos los problemas, El Salvador sigue vendiendo mano de obra enviándola hacia los Estados Unidos para que pueda enviar remesas. El costo social que esto ha provocado son inconmensurables pues la base social de nuestra sociedad que es la familia se encuentra completamente dislocada por el hecho de ver miembros de esta forzados a inmigrar en busca de un mejor nivel de vida para los demás miembros del grupo.

El Estado invierte en una propaganda política violando indiscriminadamente la Constitución del país. El aparato Estatal a servicio de un partido político es lo que se observa actualmente en El Salvador. La campaña negativa del partido de gobierno toma la misma forma que en los Estados Unidos los Republicanos tratando de salvarse del naufragio político que ellos mismos han provocado.

Luego vemos un partido que por primera vez muestra grietas tan abiertas y descensiones al interior mismo de este, provocados por los grupos que se pelean cuotas de poder en el interior mismo de ARENA. La elección del candidato a la presidencia provoco un “schisme” (termino que según la etimología griega significa separación de un grupo en dos), esto sigue creando malestares internos que ya son imposible mantenerlos en secreto. La falta de carisma político del candidato de ARENA se pone en evidencia al ver elementos mismos de ese partido optar por la opción del Frente. Es exactamente lo que muchos Republicanos están haciendo hoy al votar por Obama y el partido Demócrata. Esa falta de carisma se manifiesta al ver todos los millones que vienen gastando y el pobre candidato de ARENA no “pega” dentro del pueblo que lo sigue viendo como un animal raro. ARENA ha caído en el mismo error que cayó el PCN en aquellos años que tenía que escoger coroneles y generales como condición “sinen qua non” para ser presidente. Los dirigentes de ARENA, incluyendo el actual mandatario, pensaron que el hecho de poner un candidato por el partido, eso era sinónimo de ser electo como futuro presidente. Pero el pueblo les está provocando un insomnio pues a pesar de todo el candidato no pasa.

Luego le agregamos un candidato a la “Palin” pues entre y esta y Zablah la misma ignorancia los identifica. Es como que ARENA y el Partido Republicano se hubiesen puesto de acuerdo en cometer los mismos errores estratégicos. Mientras los Republicanos gritan que el socialismo llegara a los Estados Unidos con Obama, ARENA quiere hacer temblar al pueblo con la imagen de Hugo Chávez. Pero lo que no se dan cuenta que el personaje en cuestión puede tener sus errores pero despierta una gran admiración entre muchos que lo ven como un “indio arrecho” que ha puesto en su sitio al “chele invasor”.

Ahora bien la candidatura de Mauricio Funes, ha sido un golpe maestro de la izquierda pues ha puesto de manifiesto un deseo de apertura y democratización dentro de un grupo que anteriormente fue visto con recelo por su pasado militarista. Al escuchar al candidato del Frente y analizar sus propuestas no se puede hacer otra cosa que ponerse a pensar y decirse a si mismo, necesitamos un cambio y ese cambio es esencial para lograr solidificar una naciente democracia y permitir un desarrollo económico de nuestra querida patria.

La elección de Funes no resolverá nada pero será el comienzo de un proceso de resolución de nuestros problemas en el cual todos somos llamados a participar. Tanto los que tuvimos la suerte de salir del país y lograr experiencia científica y laborar en otras partes del mundo que hoy seremos llamados a la reconstrucción del país. Y los que tienen la suerte de sobrevivir en nuestro país pues son ustedes que guiaran el proceso de reconstrucción. No pensemos en milagros que estos los haremos en conjunto trabajando duro para salir adelante.

Las elecciones en El Salvador serán ganadas por Funes si y solo si el pueblo no cede al terror de una maquinaria propagandística que hará un llamado a los más bajos métodos para tratar de hacer cambiar el rumbo de la Historia. A ustedes que votaran les toca la responsabilidad de comenzar la reconstrucción del país con un gesto altamente revolucionario que es el de no ceder al miedo y elegir un cambio de gobierno.

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Mayo 5, 2008 Publicado por mriveraq | Mis recuerdos | | Aún no hay comentarios

De regreso de Amapulapa

Creo que este episodio en nuestras vidas quedo marcado en la memoria de compa Nando y de nuestra querida Yani y de algún otro más que anduvo en esa ocasión con nosotros en 1977 en aquella excursión que nos llevara a Amapulapa. Si mal no recuerdo ellos participaron en esa aventura…o sera que estoy perdiendo la memoria…

Yo no me recuerdo mucho del viaje pero si del regreso pues sucedió que ese día durante nuestra estadía en el turiscentro, que así se les llamo a los balnearios bajo la gerencia del ISTU, sucedió un hecho interesante en San Salvador. Ese día los compañeros que ocupaban la embotelladora La Constancia fueron desalojados y capturados. Fue un día amargo para los compañeros de FENASTRAS, quienes eran miembros del FAPU y cuyo brazo armado me parece que era el FARN . Yo no era de ese grupo por eso no me recuerdo muy bien del organigrama de la organización de masas. Pero al parecer Ferman Cienfuegos era el líder de las FARN. La base de esta organización se encontraba en la U. Nacional y con lazos con la Juventud Democristiana.

Volviendo al tema:

Pero sucede que el tren que salía de temprana hora desde La Unión y pasaba por San Vicente a las cuatro de la tarde sufrió un retraso enorme y creo que hemos salido de allí como a eso de las 6 de la tarde. Y como era de esperarse hemos llegado a la terminal como a eso de las 10 de la noche. Eso fue “YUCA” pues San Salvador parecía una ciudad muerta. Nadie en las calles, se respiraba el miedo pues el miedo tiene olor a muerto. Hasta las cinqueras que abundaban en los famosos locales de las enrejadas de la Avenida estaban en silencio. Las tanquetas estaban por toda esa zona.

Esa noche sentí que me orinaba al recorrer a pie desde la terminal de oriente hasta el parque centenario. Creo que si mal no recuerdos mis compinches lograron tomar el último bus que iba para Quezalte. La regañada que me dieron al llegar a casa fue de padre y señor mío si por poco no barrieron conmigo.

Si solo el plante de quema buses teníamos imagínense, cipotes con una mochila solamente caminando por esos lados, no era para llamar la atención y ser linchados como posibles subversivos y en lugar de explosivos encontrar un par de chancletas y una calzoneta mojada con la toalla que todavía estaba húmeda.

Esos momentos de zozobra quitan el sueño todavía pues a diario aparecían cuerpos mutilados en las calles de San Salvador por esos días. Ya se estaban terminando las funciones de los cines que ahora proyectaban las últimas presentaciones a las 5 o 6 de la tarde y los doblones de la tarde habían comenzado ya a ser pasados a las 11 de la mañana. Todo era un cambio tremendo en la forma que San Salvador vivía o sobre vivía del miedo que los cuerpos de seguridad creaban. Era la psicosis del terror de Estado que se sentía. Hay de aquel que era señalado por error o por deseo de venganza, desaparecía y jamás se volvía ha saber de él. Se creía que sometiendo al pueblo a una terapia de terror intensivo se ganaría otros 40 años de dominación. Se equivocaron y las balas, como decía Dalton en aquel su poema, comenzaron a silbar de este lado para el de ellos.

En esos años también andaba de pispireto con mi querida Mirta Flores y en cierta ocasión estábamos en el famoso restaurante MacDonalds el cual estaba situado en la esquina opuesta del teatro nacional, frente a la plaza Morazán. Pues sucede que estando allí fue que se desato una balacera de aquellas que nos quedamos atrapados en el restaurante sin poder salir y con el trasero en las dos manos de la gran pálida. Y como estaba rodeada de ventanales pudimos observar los acontecimientos como desde un cine en cual macabra película el pueblo se hacía masacrar sin menores recatos. Solo veíamos los cuerpos de seguridad salir de los camiones y tirarse en las calles y comenzar a disparar a quema ropa. Si mal no recuerdo el relajo era una manifestación que iba camino a La Prensa Grafica la cual estaba situada por allá por el cine Central.

¿Ah y quién se acuerda de eso? Los melancólicos del pasado, los que nos negamos a olvidar y quisiéramos tener siempre en la memoria los nombres que aquellos días cayeron. Los medios de comunicación hablaban de que el país era víctima de una campaña del comunismo rojo y se acusaban a países como Cuba y hasta otros lejanos como la Unión Soviética de ser los culpables de todo ese desorden.

Me recuerdo que uno de los anuncios de la tele decían así: Profesor Mario López: salario pagado por ANDES 21 de junio, Melida Anaya Montes: salario pagado por Universidad Nacional y así sacaban las fotos de los dirigentes laborales más conocidos y sin pruebas acusaban que eran fondos en “rublos” directamente de Moscú que cubrían todo eso.

El único periódico que se atrevía a decir la verdad fue La Opinión y en esos años fue callada para siempre a puros bombazos. Esos ataques era atribuidos a grupos tales como “La Mano Blanca” y otros nombres sacados de las mentes criminales que dirigían la cacería desde los cuarteles. Nunca existieron esos grupos pues eran parte integrante de los cuerpos de seguridad.

Otro pasaje en la historia olvidada…

Abril 25, 2008 Publicado por mriveraq | Mis recuerdos | | Aún no hay comentarios

Mis recuerdos de Tonacatepeque…

Mis recuerdos de Tonacatepeque…

Los Quijano tenemos raíces profundas en ese pedacito de tierra que nos dan las ricas jícamas. Yo nací y me crie en San Salvador, allá por el parque Centenario. Pero Tonaca ha sido siempre el pueblo de mi corazón pues de allí venimos los Quijano. Mi abuelo vivía en el Cantón el Rosario en el camino que de Soyapango conduce a Tonaca. Mis vacaciones y mis recuerdos de infancia se ubican en esas lomas aledañas a Tonaca. Era allí donde íbamos en las grandes fechas: bodas, entierros, Día de los muertos, rezos, visitas al penal y compras del domingo.

Los buses cobraban 40 centavos de Colón desde Soyapango hasta Tonaca y bien me recuerdo de los típicos nombres: La Jicamera, La Mía, La Larios… En Soyapango esperábamos la llegada de los buses y alegremente montábamos con rumbo a donde el aire era siempre más puro y donde la vegetación se hacía más espesa en invierno. Esa calle empedrada y polvorienta era nuestro camino para Tonaca y que alegría sentíamos cuando llegábamos al puente grabado en mi memoria, el cual lo veía tan profundo y bajo de él pasaba el tren de la IRCA. Y el bus siempre disminuía su velocidad al llegar a la quebrada antes de emprender la cuestona que nos hacía llegar al pueblo que con sus calles empedradas nos daba la bienvenida. Cada vez que leo Gabriel García Márquez y sus 100 años de soledad para mi Macondo se vuelve realidad en Tonaca.

La persona que más caracterizo en mi vida, mi pueblo fue mi bisabuela quien muriese a la edad de 111 años, muy conocida en aquellos cantones vecindarios de Tonaca, la Mamita Salomé Quijano era todo un ejemplo de matriarcado. Fiel católica hacia hablar de ella en el mes de enero con su famoso rezo al Cristo Negro de Esquipulas. Devota del Cristo en cuestión pasaba el año trabajando duro para tener como hacerle su rezo al Señor de Esquipulas. Fue en casa de mi bisabuela en el Cantón El Rosario que aprendí mis primeras lecciones de religión, pues allí llegaban unas monjitas y unas maishtras de San Salvador, los días sábados a enseñarnos el catecismo. Y el mes de noviembre nos juntábamos todos los primos pues teníamos que ir a enflorar y mi abuelo Angel Quijano se daba a la tarea de hacer las coronas de ciprés y sus hijos, mi madre y sus hermanas y hermanas, llevaban las flores que se compraban en el mercado el Emporio.

Mis recuerdos de Tonaca se ubican alrededor de la iglesia pues era allí donde siempre nos deteníamos cuando había un entierro para que el cura en el atrio de la iglesia diera los santo oleos al difunto. Dicho sea de paso, nuestra costumbre era llevar el féretro desde el cantón hasta Tonaca a pie. Y allí íbamos en procesión silenciosa cuesta arriba y sudando bajo el sol ardiente. Solo los llantos de los familiares se escuchaban y así recorríamos ese tortuoso camino desde el Cantón el Rosario hasta Tonaca. Allí están mi bisabuela, mi abuela, mis tíos y no sé cuantos primos.

Las bodas también se celebraban en la iglesia de Tonaca y generalmente las bodas en aquel entonces solían hacerse en tempranas horas de la mañana. Practica que ya casi ha desaparecido pues hoy la bodas se hacen sábados y jamás domingos. Fue en Tonacatepeque que mi madre se crio con una tía que le enseño el oficio de la costura. Fue allí en unas fiestas de diciembre que mi madre, siendo adolescente salió en carroza representando su barrio, a pesar de la oposición de mi abuela que veía en eso una insolencia y falta de recato para las jovencitas.

De las familias que recuerdo son los Carias que según me cuentan tienen lazos cercanos con los Quijanos. Los Siliezar que ese era el segundo apellido de mi abuelo y también los Duran que era el apellido de mi abuela. Según he sabido en los años 1800 llego a vivir a Tonacatepeque un médico francés de apellido Durand, quien se caso y tuvo una familia muy conocida en la zona, pero también tuvo sus deslices y de uno de esos deslices nació la rama de los Duran, no reconocidos, de esos era descendiente mi abuela.

De los que no se mucho es de la familia de mi padre que son Rivera Vásquez y que también son originarios de la zona.

Entre los recuerdos que guardo preciosamente en mi memoria son las famosas pastorelas que recorrían los cantones en aquel entonces en los días antes de navidad. El personaje del diablo vestido de rojo era el más colorido de todos. ¡Qué bonito eran las pastorelas de Tonaca! Uno de cipote iba todas las noches a rezar decía uno pero en realidad era por ir a probar el marquesote y el chocolate que las capitanas de cada estación preparaban. Y también había tamales…

Tonacatepeque estaba rodeado de ríos y quebradas, entre ellos el río las cañas y un pequeño virtiente que mi madre menciona seguido Chantecuan, pero yo me recuerdo más del riachuelo “Los huishtales” que bajaban de una loma formando un par de pozas de agua fresca en donde se daban cita las muchachas de la zona para ir a lavar la ropa. Era tan agradable darse unos baños allí y escuchar las muchachas chambriar entre ellas. La moral quedaba arriba pues allí nos bañábamos chulones y no existía vergüenza. Entre aquellos bosques abundaban los copinoles, los huichamperes, los pepetos y sin faltar los marañones. Pero entre aquellos manjares que la naturaleza nos regalaba no se quedaba atrás los huichamperes que a la orilla del riachuelo se hacía en las brasas a la hora del almuerzo. Todavía siento el sabor de aquel fruto que cuando se hace en miel se vuelve algo único para el paladar nuestro.

Me recuerdo que todo comenzó a cambiar a mediados de los 70 cuando se comenzaron a organizar las patrullas cantonales y los grupos de ORDEN. Allí salían mis tíos cubiertos por la oscuridad de la noche armados por los cuerpos de seguridad de Tonaca a merodear en toda la zona. Al principio nos hacían creer que era para cuidar contra los ladrones pero poco a poco nos dimos cuenta que las famosas “Patrullas cantonales” no eran otra cosa que los cuerpos paramilitares que tanto terror sembraron en aquella época a la víspera de la Guerra Civil.

Cada noche iban a sacar muchachos de la zona que se creían que habían caído en las redes de la subversión. Ya no era posible hacer pastorelas ni rezos toda reunión en los cantones se convirtió en todo una fuente de sospecha. Y así se voló el puente y con ello la respuesta de la gente se hizo sentir y Tonaca se convirtió en teatro de enfrentamientos cotidianos. Y la situación cambio de repente, los temidos miembros de la patrulla comenzaron a recibir visitas nocturnas y a desaparecer también. Allí fue entonces que mis tíos comprendieron que la violencia solo genera violencia y salieron espantados para otros lados.

En esos días me despedí de mi abuelo y de mi tierra y sali en un viaje sin retorno a la tierra del frio y de la paz… mi nueva patria Canadá.

II

Esto se está poniendo buenísimo o como se dice en buen salvadoreño : el bolado se pone “cachimbon”.

Pues acabo de leer los comentarios que me han llegado directo al alma de gente de Tonaca, y es porque al parecer tenemos algo en común. Primeramente al compa que menciona a Don Marcos Urbano, si la información que mi mamá me ha aclarado está casado con la señora Graciela Henríquez y tienen un hijo que se llama Miguel Urbano, quien está casado con una prima de mi mamá como quien dice tía en segundo grado mía, su nombre es Mari y es de apellido Duran pues es hija de la hermana de mi abuela: Josefa Duran, y mi madre se llama Marta Quijano Duran.

Toda mi familia vivía antes de llegar a la finca “La Favorita” propiedad de la familia Pacheco. En mi época de cipote el cuidandero de la finca era Don Marciano. Pues da la casualidad que la última vez que yo vi a Don Marcos Urbano y a toda su familia fue cuando estuve de preso político en los comienzos de los 80, al mismo tiempo que Toño Carbonell y un montón de gente conocida como los compas de FENASTRAS. Este mi primo Miguelito que se caso con Mari (hija de mi tía Otilia), viven todavía, creo yo, en Soyapango y cuando era soltero este Miguelito era uno de los pocos que tenia aparatos de sonido en el Cantón. Él era el DJ de la época, los fiestones se tenían que hacer con los aparatos de Miguelito Urbano y que pachangones se armaban en la escuelita del Cantón el Rosario. Allí íbamos los domingos en la tarde a pachanguiar luciendo los pantalones “campana” Made in El Rosario, pues no había mejor sastre que Santos creo que también es de apellido Urbano.

Y que sorpresota me lleve al leer el mensaje de WIDO, que es hijo de Enrique Fuentes Duran y sí es la misma persona este señor es hijo de La señora Mercedes Duran de Fuentes y de Don Elías Fuentes. Y fue en casa de Doña Mercedes Duran de Fuentes que mi madre llego a la edad de 12 años a aprender el oficio de costurera. Todavía mi madre habla en bien de toda esa familia que la adopto a esa edad pues mi abuela quería que se quedara ayudándole en casa pues la familia eran 13 cipotes y mi madre la mayor. En aquel entonces no había molino y el maíz tenía que molerse a piedra todos los días.

Como dice Wilfredo Fuentes, a nosotros nos acostumbraban a tíos y tíos a un montón de gente que luego nos enchibolabamos tratando de descifrar los lazos familiares que nos unían. Entre las reuniones que más me gustaban eran los rezos de novenario cuando el fallecido cumplia 9 años y se mataba un “cuche” y se hacían las ramadas y las señoras amigas y familiares llegaban desde bien temprano a preparar los tamales. Mientras otras personas preparaban el altar, se sacaban las camas y se metían las bancos de madera para el rezo. A mí me gustaba llegar un par de día antes pues se preparaba el horno de tierra para los marquesotes y el día del rezo a las 5 de la mañana estaba el destazador listo para darle “matacan” al pobre cerdito que había tomado proporciones gigantescas bajo los cuidados de mi abuela.

No se desperdiciaba nada y bien me recuedo que mis tías tenia que tener el agua hirviendo para limpiar el animal de todas las impurezas. El pellejo se ocupaba para los frijoles que quedaban deliciosos. Allí llegaban unas “maishtras” que transformaban la sangre del sacrificado en moronga y otras delicias. Ya después de 9 años, ya no se lloraba al muerto más bien era un momento de regocijo y alegría. Lo que era divertido era ver las señoras que haciendo tamales se tiraban tus “tapis” al comienzo se hacían de rogar y lo hacían disimuladamente ya cuando estaban terminando se veía que no era agua lo que tenían en los vasitos.

Creo que de Tonaca venia siempre la rezadora quien teníamos que “cuentiarla” con anticipación pues no es cualquier persona que le hace de DJ de un rezo. Hay que saber todos los cantos y las oraciones que se hacen para el rezo de la novena. Si mal no recuerdo eran 3 rezos que habían. Nadie tenía comida antes del rezo. Después de terminado el primer rezo se servían las platadas de tamales, con chocolate y se abrían los canastos repletos de marquesote.

Luego los bichos salíamos a correr y a jugar escondelero en la oscurana, eso le daba más sabor al juego. El segundo rezo era seguido de café con pan y allí se comenzaba a repartir los “tapis”. Muchos no llegaban al tercer rezo. Después del tercero los que se quedaban se arropaban bien y comenzaban las platicas interminables y otros a jugar naipes. Los cipotes ya no aguantábamos y dormíamos por todos lados.

De mañanita se preparaban los platos para enviarlos repletos de tamales en señal de agradecimiento a todos aquellos que asistieron al rezo.

Esos son mis recuerdos de los rezos que poblaron mi memoria de cipote. Al rato les cuento cuando íbamos con mis primos y mis tíos menores a cortar los racimos a la finca vecina y todas las maniobras subversivas que teníamos que hacer para sacar a media noche el condenado racimo que se dejaba enterrado en algún lugar de la finca.

Ahora aquí en Canadá solo me quedan esos recuerdos y sonrío al ver mi hijo menor jugar hockey sobre hielo en patines, en lugar de jugar futbol y llevar a la espalda la herencia de Tonaca, pues el apellido que la camisola muestra no es otro que… Quijano.

Abril 25, 2008 Publicado por mriveraq | Mis recuerdos | | Aún no hay comentarios

Lo que la memoria hizo desaparecer.

Lo que la memoria hizo desaparecer.

Si mal no recuerdo era el año 69 o 70 cuando estaba en tercer grado en la escuela de varones Francisco A. Gamboa, era mi segundo año en esa escuelita pues mi primer grado lo curse en la escuela República Oriental del Uruguay que tuvieron que cerrarla para situar allí la Escuela nacional de música. Llegue a mi escuelita y en ese año tuve como maestra una joven muy bonita que era la esposa de un líder de ANDES 21 de Junio. La señora de Melgar era la esposa de Luis Melgar, quien años más tarde entrara en la clandestinidad como miembro de las F.

Se han de imaginar que un cipote de esa edad no se preocupa de cosas que van más lejos que de sus juegos y cosas típicas de la edad. Pero ya en tercer grado uno estudiaba la geografía e historia de El Salvador. Fue en aquel año que descubrí los acontecimientos del 32. Me recuerdo muy bien la cólera que mi tata hizo cuando le pregunte sobre eso. Dicho sea de paso en aquel entonces, él era miembro de la Guardia Nacional.

Mi mamá decía que yo era un gran “salido” pues a mi tata le hacía preguntas mero yucas como sobre el “origen del hombre” pues yo, ya en aquel entonces era Darwiniano y que los opositores a esa teoría ridiculizaban. Mi tata que además de jura era en aquel entonces miembro de una secta americana denominada: Rosacruz, se sintió ofendido que su hijo creyera en patrañas “comunistas” de que el hombre tiene un lazo de unión con el mono. No quiso entender que nosotros somos primates y me quería embobar con las teorías bíblicas judeocristianas.

Para él los hechos del 32 era otro tabú pues eran conversaciones solo de adultos y que nadie tenía que hablar. Si casi me da mis talegazos cuando le hable de los hechos de Izalco y de los héroes del movimiento del 32. Para en ese año me recuerdo que convencí a mi mamá de que me comprara mi primer libro que fue el Manual del Maestro Ciencias Sociales de Madre María Guillermina que trataba sobre El Salvador su historia y sus hombres. Leía y releía las gestas heroicas de los Izalcos, Mochizalcos y otros pueblos que se enfrentaron al invasor blanco.

Encontraba un gran placer al imaginar aquel cacique que atravesara con su flecha la pierna del desgraciado conquistador. Creo que la historia lo bautizo Atonal aunque no existan documentos que prueben que ese fuese su nombre verdadero. Lo mismo que sucede con el personaje mítico de Atlacatl que sale de la imaginación quijotesca de curas escribas de la época.

Pero esa pausa histórica es simplemente para ubicar al lector sobre el nivel de los conocimientos que se manejaban en aquel entonces. Mi estimada maestra que si mal no recuerdo llegue a tener en una gran estima y probablemente hasta sentir el primer amor de infancia pues estaba bien joven me llego a tener mucho aprecio. Su sonrisa y sus cabellos sueltos y su típica mini-falda contrastaban con el rigor que los otros maestros y maestras mostraban en esa escuela.

Mientras mis compañeros jugaban a las chibolas, mica, escondelero y otros menjurges, durante los recreos, yo disfrutaba de la conversación con mi maestra. Con ella pasábamos los recreos conversando sobre muchas cosas y de la forma que me trababa casi como adulto teníamos unas conversaciones interesantes sobre el acontecer nacional. Fue ella quien me hablo de Andes 21 de junio y del famoso “escalafón” que sería la causa de una huelga que se avecinaba.

No se puede negar que el hecho de tener una comunicación constante y cotidiana con la maestra me hizo blanco de críticas y burlas. Pero ya en aquel entonces yo era el “nerd” de la clase y perder mi tiempo en juegos sonsos no encontraba razón. Me recuerdo que durante el comienzo de ese año aprendí mucho sobre lo que sería la base de mi forma de pensar actual: Las injusticias no son creadas por Dios más bien son el resultante de la interrelación entre los hombres y la dominación de un grupo de la sociedad hacia otro.

Descubrí que El Salvador no tenía solamente un poeta de apellido Espino pero que también había otro todavía vivo que escribía sin rima y de una pluma cortante cuyo apellido era Dalton.

De repente exploto la huelga y las escuelas cerraron. Los maestros se tomaron el parqueo del Ministerio de Educación y desde las gradas de la biblioteca nacional se hicieron los discursos. A un costado del ministerio se armaron las cocinas y en otro lado el taller de confección de pancartas. En aquel entonces mi mamá se iba temprano al mercado a vender y yo con mi hermano mayor caminábamos unas cuadras y nos íbamos a pasar las mañanas escuchando los discursos y música que aquel teatro improvisado tenía lugar en aquel entonces.

Una señora morena, de estatura media y de lentes era la que se llevaba los más nutridos aplausos, todos la llamaban: “la doctora” y se trataba nada menos que de la histórica y carismática líder Melida Anaya Montes.

Era increíble el ambiente que se respiraba en aquel entonces, las maestras que uno se las forja en la mente solamente frente a la pizarra estaban allí haciendo los frijoles, tortillas y salcochando plátanos. Casi a diario habían manifestaciones de apoyo a la huelga, una de las más típicas era los famosos desfiles ufo, si mal no recuerdo así se llamaban y eran los jóvenes de la Universidad nacional que salía a las calles haciendo teatro de burla al acontecer nacional.

Era toda una belleza ver a muchachos vestidos de mujeres imitando a Marina Uriarte de Sánchez Hernández, primera dama de la República y esposa de Tapón. La otra que salía era la Antonia Portillo de Galindo, subsecretaria de Educación. Era un fiestón en las calles de San Salvador. El pueblo respondía apoyando a los maestros y a diaria estaban allí señoras de los mercados, campesinos, obreros, estudiantes llevando su apoyo a los maestros.

Cierto día a pesar de las necesidades que pasábamos en casa lleve mi bolsa de 5 libras de azúcar y de frijoles como apoyo a los maestros. Creo que fue en esa ocasión que tome el micrófono por primera vez. Mi profesión de bocón comenzaba a penas.

Tendré que consultar con mis libros esta noche para poder ubicar en el tiempo este evento histórico que paso en El Salvador. Pero si puedo situar el evento cuando yo estaba en tercer grado. Lo increíble de todo esto es que nos encontrábamos a la víspera de un momento que todos queremos olvidar y que muchos en El Salvador ni se recuerdan: La guerra civil.

No era necesidad de ser ducho en las ideologías de la época para tomar un partido simplemente era necesario abrir los ojos y ver que la situación era jodida. La miseria era generalizada, los precios del café permitían a una clase social reducida pagarse lujos que eran vergonzosos. Ya en aquel entonces llegaron los primeros Mercedez benz a El Salvador. Creo que el salario de los maestros llegaba a penas a los 170 colones. Una sirvienta ganaba entre 20 a 30 colones al mes. Una vecina que tenia la suerte de trabajar en la “escalón” lavando y planchando en la casa de la hermana de la famosa Marina de Sánchez Hernández, tenía un buen salario de 40 colones al mes.

Al terminar la huelga de Andes marco un regreso amargo de los maestros a las escuelas. La famosa Dra. Anaya Montez desapareció del ámbito nacional y nadie sabía nada de ella. Mario López la reemplazo en la dirección de la organización. Al regreso de clases fue en aquel entonces que escuche hablar de la posibilidad de un conflicto armado. Se discutía en voz baja de una forma de “revolución”. Cosa cierta yo decía que era imposible pues El Salvador no tenia selvas donde esconder un ejército. La posibilidad de levantamiento armado o revuelta popular me parecía no podía funcionar pues el temor y el miedo a los cuerpos de seguridad era palpable. En secreto hablaba con algún amigo y le decía que cambios no los veríamos vivos pues solamente nuestros nietos podrían participar en la tormenta que ya se avecinaba.

Cual errado estaba en mis vaticinios pues muchas cosas pasaban y estábamos a punto de ver el país deslizarse en una cuesta sin reten. Un evento que muchos olvidaron ya fue el secuestro y asesinato de un prominente acaudalado en los setenta. Se hablo de una famosa banda de los 13. Se hablaba de piochas y picos las cuales los secuestradores habían utilizado para ocultar el cuerpo.

Era apenas el comienzo de lo que serian 13 años de sufrimientos para un pueblo y 70 mil muertos y un sinfín de desaparecidos. Un millón de desplazados y refugiados aunados a 18 religiosos asesinados incluyendo al obispo del País.

El deber de recordar momentos que marcaron la historia desde la conquista hasta el comienzo del conflicto armado es un ejercicio necesario para entender la situación actual. Lastimosamente las nuevas generaciones no ven más allá de los centros comerciales y el resplandor que enceguecen los dólares que llegan sin ser ganados y despilfarrados en las nuevas catedrales del consumismo elevado a categoría de religión.

Hasta la próxima.

Abril 25, 2008 Publicado por mriveraq | Mis recuerdos | | Aún no hay comentarios

La brujería en El Salvador.

La brujería en El Salvador. Lee más »

Abril 23, 2008 Publicado por mriveraq | Mis recuerdos | | Aún no hay comentarios

El día que deje mi Patria…

Les gens de mon pays
Ce sont gens de paroles
Et gens de causerie
Qui parlent pour s’entendre
Et parlent pour parler
Il faut les écouter
C’est parfois vérité
Et c’est parfois mensonge…

Gilles Vigneault

MRQ. 

esa calle llamada “rue” y esos vocablos nuevos que aparecen ante mis ojos son todo un mundo nuevo a leer y a descubrir. A penas esta mañana llegue a la ciudad de Québec, capital de la provincia del mismo nombre. Ayer fue 1 de julio, fiesta nacional de Canadá, fiesta ignorada en esta parte del país por razones aun ignoradas pero que ya mi olfato político me hace oler la razón, cual sabueso en pleno elemento de búsqueda. Un ambiente de “pueblon”  se respiraba, un tedio en esas calles que mostraban una ciudad que no tenía nada que ver con las imágenes mentales adquiridas gracias a la magia de televisión y el cine que nos hacen añorar esas enormes urbes norteamericanas.  Esto parece más una antigua película francesa de los años sesenta. Una ciudad suspendida en el tiempo. Una arquitectura completamente distinta a la esperada ver en Norte América.

Solo hace 48 horas que deje San Salvador y me hace falta y es ahora que noto el ruido y la bulla que nos rodea en nuestra ciudad. Aquí es un inmenso recinto que me hace pensar que la ciudad entera es un monasterio. Tal vez el hecho de ver tantas iglesias, es el paroxismo esto parece la sucursal del vaticano en pleno Nuevo Mundo. Comienzo a sentir un sentimiento de pánico y terror de ver salir por doquier esos sotanudos y sotanudas que tanto horror me han inspirado desde mi infancia. Solo falto una pequeña caminata alrededor de mi hotel, para darme cuenta que apenas conocía la mitad de los santos posibles e imaginarios y eso que viví en la Colonia Los Santos 1 de Soyapango. Aquí hay santos hasta para exportar… y al ver esas iglesias cuya belleza arquitectónica muestra el arte barroco francés del Nuevo Mundo me pregunto ¿Cómo fue posible construir tantas iglesias? Esto merece un estudio comparativo pues si en San Salvador crecen los burdeles y los Centros comerciales en esta parte del mundo la gente se dedicaba a construir iglesias como pasatiempo, en cada cuadra hay una iglesia que compite con la otra en belleza. ¿Cuántos sotanudos se necesitan para tantas iglesias me pregunto? Creo que la abundancia de iglesias termino con traspasar el ambiente de claustro a la ciudad completa.

Esta mañana llegue y no he visto “cipotes” correr, ni vecinos gritarse: “Niña Licha: ¿No quiere echarse una sopita de frijolitos monos con hueso e cuche, que acabo de hacer? Y el típico responder: Ay, si niña Fide, mire y hay le llevo unos pitos pa´ cuando hago sopa e frijoles” Todo ese ambiente de barriada que hace el alma de mi San Salvador lejano no existe más y ahora es una ancha calle tan limpia que un solo papel en la calle no se ve como si estuviésemos dentro de un  estudio de tele. 

Aun el calor de esa tarde de julio, el verano típico canadiense me parece fresco como si estuviésemos en las faldas del volcán o en la cima de Los Planes.Mi calor tropical esta ya a muchos grados, minutos y segundos de distancia en dirección al ecuador y aquí estamos más apuntando al polo norte. Decido irme a mi habitación a meditar y pensar cuantos días podré aguantar antes de volverme loco completamente solo conmigo mismo rodeado de gente pero cual sordo mudo sin poder comunicar con nadie.  Jamás en mi vida he estado en esta forma de tortura en la cual la soledad es la más cruel forma de romper la estructura psíquica aun del más cuerdo y no digamos de la mía que deja mucho que desear. 

Hace dos días deje mi familia, mi ciudad, mi gente, mi mundo, mi calor, mi ruido, mi contaminación ambiental. Sí mi amigo hace apenas 48 horas, que deje los míos; me sacaron de Los Santos en la madrugada para salvarme el pellejo al enviarme lejos de ellos. Me sacaron en un pick up que en la oscuridad del amanecer dejamos Soyapango y nos tiramos a toda velocidad por la calle de Agua Caliente para ir a salir a la Garita y no se por que caminos y senderos ir a salir a la Feria Internacional antes de las 6 de la mañana de ese 30 de junio de 1983.  El asunto era evitar todos los retenes posibles que podrían frenar mi salida, en un silencio casi mortal nos veíamos sin decir nada. Cada una de mis miradas para mis seres queridos era para capturar esa imagen pues algo me decía que pasaría mucho tiempo antes que yo volviera a verlos. No había lágrimas en mis ojos, era una cólera al recordar las razones que me obligan a salir.

Ya el día anterior había hecho algo que no diría a mi madre nada antes de muchos años. Fue el hecho de irme a despedir de mi padre y de su mujer. La sola mención de eso hubiese herido de muerte a mi madre y nadie en la familia hubiese comprendido la razón que me llevo a ir despedirme de esa mujer que toda mi vida había sido un fantasma detrás de las eternas discusiones de mis padres. Antes de dejar el país había decidido romper con todos los esquemas tradicionales que me ataban y así fue como esa tarde me despedía de mi tatá y de su mujer. Esta última con lágrimas en los ojos me abrazo y se despidió de mí, mi padre me vio y no pudo aguantar las lágrimas y me pidió perdón por todo lo que me había hecho pasar durante toda mi vida. No sentí deseos de venganza o de hacer reproches ni de hacer más fuerte su dolor, simplemente respondí que no se preocupara que lo perdonaba pero omití agregar algo que me tendrá atado por muchos años a mi vida de infancia: ¡perdoné pero no olvidé! En ese momento estaba creando las bases que unirían nuestras familias años más tardes… sus hijos.. mis nuevos hermanos. 

Llegamos a la feria… 

Al llegar a la entrada de la Feria Internacional, sí allí mismo donde tuvimos la pachanga aquella al final de nuestros estudios de bachillerato, la imagen de esa fiesta me vino a la mente. Ahora en la puerta derecha del gran pabellón principal estaba yo a punto de decir adiós a los míos. Allí estaban un grupo de “compas” con quienes emprenderíamos la aventura de salida. Éramos 19 con niños y algunos con sus compañeras o compañeros de vida. Los representantes del cuerpo diplomático se mostraban tensos en esa fresca mañana, y procedían a decorar el autobús con sendas banderas de los países respectivos que nos cubrirían la salida.

Todo comienza a parecer un guión de film de aquellos de Costa Gravas en pleno Santiago de Chile 1973. Las familias se despiden, nos damos los últimos abrazos, los “hasta luego” los regresaremos con la ofensiva final, etc. Etc. La tensión sube y subimos nosotros al autobús y los diplomáticos nos saludan verifican nuestros pasaportes y reverifican que todo esta en orden. La bella carita de la muchacha con pinta de estudiante que me sonríen y se dirige a mi con la bandera azul y blanco de la provincia de Québec se identifica como representante del gobierno de ese lugar hacia donde yo me dirigía. Ella y el “chele” alto canadiense de la embajada se cruzan miradas y no se saludan, algo hay entre ellos que no distingo a comprender, pero que tiempo más tarde llegare a comprender que formaba parte de la típica guerra fría que los gobiernos de Canadá y de Québec se libran ad vitan eternum 

Canadá acababa de hacerle una movida histórica a Québec al aprobar la Constitución sin el acuerdo de esa provincia que hasta hoy en día es la única que no reconoce la jurisdicción de ese documento, a esa movida la historia Québec le llamara “la noche de los cuchillos largos” y Canadá lo reconoce como el repatriar la Constitución, o sea traerla de Londres y llevarla a Ottawa. Se sellaba y se legalizaba el concepto canadiense de las “dos soledades”. 

Hacía menos de una semana había conocido a la muchacha está que me pareció la secretaria de la embajada pero jamás una representante diplomática. En ingles, esta muchacha,  había pedido a la secretaria que nos recibía en la Feria que le hiciera el favor de distribuir unos formularios azules a aquellos que deseasen inmigrar a Québec.  Fue en ese entonces que se me ilumino el foco, y me puse de pie y le pedí a la secretaria de la embajada el formulario azul. La “maishtra” me miro con una mirada como que le estaba pidiendo limosna, algo así como decía en bachillerato: “Dame..Dameee, Damee…” y volví a repetir y a exigir el formulario azul, en la sala, los otros compañeros de Mariona y Cárcel de mujeres no entendían el porque de la discusión que teníamos pues con mi limitado conocimiento del inglés lo había pedido en ese idioma. Con un poco de rabia en la mirada, “la vieja pendeja”,  me extendió el formulario, el cual llene al igual que el rojo canadiense.

Como supe, luego fui el primero en llenar el famoso formulario el cual me hizo entrar en una batalla político-diplomático entre los dos gobiernos. El hecho que supe mucho más tarde fue que la Provincia de Québec tiene jurisdicción en materia de inmigración. Un inmigrante seleccionado por la esa provincia no puede ser rechazado por Canadá y luego en la entrevista con los “cheles” Canadienses de la seguridad estos me habían agarrado con una serie de preguntas las cuales parecían interrogatorio de la “jura”. Es cierto que uno sale con “color” de Mariona pero esos “cheles” con plante de miembros de la CIA pensaban que me les iba a “aculerar” frente a ellos.

Bueno un solo talegazo de uno de ellos me hubiese arreglado los dientes de una sola vez. Pero con vente años solamente y la cabeza llena de consignas: ¡“Uno es bruto”!. Detrás de un escritorio dos “cheles” mirando mi expediente y repitiendo las mismas preguntas “pendejas”: ¿Cuántas bombas pusiste? ¿Sabes manejar una Uzi? ¿Conoces las Gallil? ¿Qué te parecen las M16? Y yo viéndolos a los ojos sin miedo con ganas de que cada una mis miradas los fulminara de un solo respondía: “no answer” Y la muchachita con cara de estudiante, representante de Québec,  sentada a un lado de la puerta no podía ocultar que estaba gozando de la situación bastante cómica que mi entrevista originaba. 

En un momento uno de ellos se “encabrono” y me dispara “somos representantes oficiales del Gobierno de Canadá” a lo cual respondí: “Podes representar a mi abuela si queres y lo mismo te diría”. En ese momento supe que mi entrada a Canadá se había esfumado por bocón. Y cambiaron de preguntas: ¿Qué conoces de Canadá? Bueno es fácil, respondí y no es por que me recordase de las enseñanzas en Geografía turística de nuestra querida Sra. De Girón,  pero en casa siempre mantuve un libro que se llamaba “Viajemos por América” y eso combinado con los conocimientos publicados por el libro aquel que me compraba religiosamente cada año con los datos de cada país el famoso Almanaque Mundial y los manuales de Madre María Guillermina tenia suficiente material para responder. 

En fin como quien le dan cuerda a un loco comienzo hablar sobre los productos de exportación, los ríos principales y término con el aspecto político aclarando que no había presidente si no un primer ministro y que el gobierno era una monarquía constitucional, por lo cual se conocía todavía a Canadá como el Dominio de…, Uno de los “cheles” me ve con curiosidad como preguntándose y ¿este indio como sabe tanto de Canadá? Y me pregunta sobre los políticos, y le respondí sin problemas. Y luego el otro agrega: ¿Por qué quieres ir a Québec? Sin parpadear le dejo ir: ¡Por el FLQ (Frente de Liberación de Québec)!. Se quedaron mirándome como si tuviesen frente a ellos al Anticristo. Y la joven simpática estaba muerta de risa. Me pidieron que explicara eso y empiezo como si estuviese leyendo un comunicado de las “F” apoyando a la organización hermana en la búsqueda de la liberación y comienzo hablar del referendo de 1980 que nos diera la esperanza de ver un cuarto país en América del Norte.

Luego me dicen que si quería ir a Montreal o la capital de la provincia Québec, a lo cual respondí, que era a la capital de la provincia que quería ir. Es ilógico, respondieron, no hay gente que habla español allí y allí no se puede hablar inglés me restregaron en la jeta. A lo que respondí que de irme tan lejos no lo haría para estar hablando mi propio idioma, pues quería aprender otro y el inglés lo puedes aprender en cualquier lado. Se despidieron de mí, y me aconsejaron de ver a los del equipo de Australia que estaba allí también en la oficina de al lado, señal evidente que veían en mi un dolor de cabeza más que un potencial inmigrante. La joven quebequence se despidió de mí y me prometió que pronto tendría noticias de ella. Y fue así, todavía recuerdo el documento que llego primero fue el famoso certificado de selección de la provincia de Québec. Dos días más tarde Canadá aceptaba. Québec había utilizado su derecho legal en materia de inmigración y me había seleccionado, Canadá tuvo que aceptar…  

Salimos de la feria

Sale el bus de la feria. Esa mañana, en el autobús, la joven me acompañaría hasta Miami, su base de operaciones era la ciudad de México. Tengo que aclarar que Québec es la única provincia que tiene oficinas como embajadas en otros países y eso es como tener una estaca zampada en el dedo gordo del pie izquierdo del Gobierno de Canadá. En el autobús ella era la única que mantenía un poco de tranquilidad, los españoles, los ticos y demás se veían que se morían de miedo. El bus se prepara para salir del recinto de la Feria, los llantos se vuelven más fuertes tanto dentro del autobús como fuera.

Tengo que decir que nunca he sido bueno para los lloriqueos que considero pura marranada y me fastidia enormemente ver alguien que lloriquea cual dolorosa con el corazón atravesado por siete puñales. Me dije a mi mismo “dejémonos de tanta mierda y hacerle huevo” me parecía cursi y casi una telenovela de mal gusto ver tanto lloriqueo cuando afuera el pueblo agonizaba. Años más tarde lo mismo me sucedería en el cine con mi mujer al ver la famosa película del barco aquel, si hombre el Titanic, que se hunde y que el novio se ahoga, al ver todas las “señoras” llorando no pude aguantar y solté la carcajada y creo que no me sacaron a patadas del cine ese día es por que la idiosincrasia canadiense no lo permite. 

Esa mañana al salir el autobús de la Feria inmediatamente fue “acompañado” por un camión militar con senda ametralladora apuntando hacia nosotros y otro camión atrás con el mismo macabro instrumento de muerte apuntando hacia nosotros y todo era “para nuestra seguridad”. Era la última maniobra de intimidación que los criminales uniformados nos hacían y el mensaje era claro: “¡Se van por que queremos pero podemos matarlos antes que se vayan si queremos!”. Nuestra respuesta fue inmediata y comenzamos a entonar nuestras consignas aprendidas en Mariona: “Obedeciendo consignas asignadas, Comando Central Presente!!!” “Pueblo Armado… Jamás es derrotado” y un sin fin de letanías.   

Las suplicas de los diplomáticos se hacían más fuertes, nos pedían guardar silencio, en realidad “Se estaban cagando del miedo”. Entre cantos y consignas llegamos a Comalapa.  Tomamos esa nueva calle que nunca había visto y que todavía no estaba en uso pero para nosotros y bajo seguridad militar podíamos aventurarnos sobre lo que hoy es la autorruta que lleva al Aeropuerto. ¡Qué soledad! Tan lejos de las pupusas de Olocuilta y del ajetreo que la ruta antigua obligaba. Era de un solo tirón que estaba aprendiendo una página más de la geografía moderna de El Salvador.  Mi nueva amiga, la delegada del gobierno de Québec comienza a darme explicaciones y un montón de documentos. Cual viejos amigos comenzamos a platicar de todo un poco y me habla del proceso de Liberación de Québec y que el Gobierno actual de esa provincia era de tendencia separatista y se sentía feliz de saber que gente solidaria con ellos llegaba a reesforzar la lucha histórica que el pueblo francófono llevaba contra los ingleses.

Sin saberlo estaba abriendo la otra parte del libro de mi vida que me llevaría a recorrer el Canadá vociferando por la defensa de los derechos de la minoría de habla francesa. Fue un curso rápido de cómo se encontraba la situación política de donde llegaría. 

El Aeropuerto

Esa autorruta tan solitaria y tan limpia parecía irreal, en un abrir y cerrar de ojos estábamos llegando al famoso aeropuerto que aun se denominaba “Comalapa”. Construido por una firma japonesa y que según las malas lenguas es una copia diminuta de Narita en Japón. El autobús se detiene y esperamos que nos den la señal de bajar, una baya de soldados fuertemente armados desde la entrada del aeropuerto hasta la entrada del avión nos aseguraba que no podríamos volver. Con el puño izquierdo levantado pasamos a través de esa baya de sabuesos que solo espera que soltar la lienza para saltar sobre nosotros. No hubo espera, no hubo revisión de maletas, directo al avión, los diplomáticos entraron con nosotros y nos acompañarían hasta Miami. Nos enviaron al final del avión de TACA el cual partió luego de algunos minutos de espera.

¡Qué miserable se veía nuestro majestuoso río Lempa! Sí parecía un riachuelo y los charquitos era nada menos que nuestros ríos majestuosos, soberbios volcanes, apacibles lagos 

Visitando a Celia Cruz 

La tele en español de Miami anunciaba esa tarde: “Un grupo de terroristas salvadoreños salio de ese país con rumbo de Australia…” y con saña la lectora de noticias añadía a la información datos que nos pintaba cual energúmenos que era necesario eliminar de la faz de la tierra: “Bienvenidos a Miami, tierra de la gusanada…” 

El miedo que no sentí ante tanta “animalada” que nos dio la despedida desde la salida de la feria esta mañana hasta el aeropuerto broto de pronto como la “palida” del chavo que decidido a declarársele a la chavita: esta listo excepto que en el momento de hacerlo la lengua se traba y no hay palabra que sale para expresar ese amor que le quema el alma y se pierde la oportunidad. Así fue ese momento al realizar sentado en el avión de TACA que de verdad ahora era cuestión de minutos antes de despegar. ¡Esta babosada se puede caer! No sentí miedo a los criminales que ojos de carniceros voraces o aves de rapiña nos acompañaron hasta la entrada del avión pero ahora cuando el piloto anunciaba que nos preparábamos a salir con rumbo a Miami con una pequeña escala en Belice.

Y no es por ser valiente o superhéroe pero después de haber sobrevivido ese año en cautiverio y haber escapado de las bartolinas media luna que bien describe Marta Valladares en su libro: “Nunca estuve sola”, no puedes sentir miedo pues te has curado de eso, ya viste la muerte, la saludaste y te dio otra oportunidad y ahora ves esos criminales con otra perspectiva. Ellos lo saben, lo siente, les hemos salido adelante, no podrán nunca más hacer nos temblar de temor y saben que frente a frente en situación de combate esa actitud de no temor hace toda la diferencia y eso los llena de cólera y nos detestan mas y nos quisieran acabar allí mismo como hicieron con mi amigo Francisco, con aquel otro cipote Antonio, que se creyó perdonado y volvió a su casa y solo quedo su sonrisa en la foto que hoy su madre muestra como recuerdo de una vida truncada por la cobardía de esos criminales. 

Ahora sí no hay vuelta de hoja, el avión comienza a moverse y las tripas se retuercen y se hacen nudo. De repente la idea de “nunca más volver” me brota y comienzo a sentir esas ganas de saltar de esa babosada de avión que comienza a moverse para colocarse en la pista de despegue. ¡Ya me jodi! Adiós El Salvador. El corazón se acongoja y el avión despega, todo comienza a parecer más y más pequeño. ¡Qué desforestado se ve mi pobre país! Cerros completos quemados por el NAPALM , entramos en Guatemala y en pocos minutos la vegetación se vuelve más y más espesa y la voz del piloto anuncia la llegada al aeropuerto Internacional de Belice. ¡Qué burla ¡ es esa, allí no hay aeropuerto, pura selva, ríos color esmeralda y lagunas de un azul inimaginable se divisan desde la ventana de mi asiento.

 ¿Dónde putas esta ese aeropuerto de pacotilla? En ese momento el miedo a quedar estrellado en las selvas de Chiapas comienza a aparecer en mi torturado cerebro. De repente como por arte de magia la selva se abre, a un lado ríos y selva y baterías antiaéreas, vestigios del ejército británico que parecía una violenta burla a todos aquellos que siempre consideramos ese territorio como parte integrante de Guatemala.  

La “Union Jack” como se le llama a la bandera británica flotaba alegremente en la selva, eso no parece aeropuerto mas una Terminal de trenes de la famosa “IRCA” con sus trenes que nos llevaba para Amapulapa. Como era de esperar la media hora se eternizo en esa selva de aeropuerto y luego de una larga espera salimos con destino a Miami. Al fin podíamos tener algo de comida, ya los cipotes desesperados chillaban pidiendo pacha en ese avión del destierro. Con más de una hora de retraso llegamos al aeropuerto Internacional de Miami. Ese primero de julio la humedad de ese sitio se sentía tremendamente y aun para nosotros acostumbrados al calor eso fue como una patada en plena cara.

Al salir del avión un delegado de Canadá nos da la “bienvenida” y mi nueva amiga se despide de mí pues regresa a México para luego volver a El Salvador, la nueva compa quebequence me desea éxitos y me cuenta en detalles como estuvo el relajo de mi salida, ya fuera de El Salvador, nos carcajeamos de los “cheles” y se sus regadas para dirigirse a los compatriotas. A boca de jarro le deje ir: “¿Cómo es que hablas bien el español?” Y ella sin ningún problema comienza hablarme de su amante mexicano que en el argo quebequence llaman “amigo”. Ella me informa que nos estarían esperando en Montreal y que durante el viaje con ya sea en Miami y NYC que nos hiciéramos muy discretos. Así fue que nos convertimos en “estudiantes becados” una idea que me vino y se las comunique a los demás compas, los cuales se sentían como “pollos comprados” ante toda la situación migratoria. En un momento me encontré con todos los pasaportes de toda la mara  y fui nombrado allí mismo el “bocon” del grupo.

Como agradecía aquella experiencia que tuve en aquella línea aérea colombiana en donde me aburrí a muerte por varias semanas haciendo la practica de turismo. Ahora podía leer los códigos cabrones en los boletos de avión y cuando nos llevaron ante la Migra, respondí el credo aprendido: ¿Qué motivos los llevan a Canadá? Respuesta: Estudios. Luego nos informan que habíamos perdido nuestra conexión con NYC y que la línea aérea estaba haciendo los trámites para enviarnos en otro vuelo. Nos enviaron a fuera a la sala de espera y de repente me doy cuenta que solo una puerta de vidrio me separa de los Estados Unidos. Cual insolente, no dudo y camino afuera y llego al parqueo, estoy ya en territorio americano y aquí me puedo desaparecer si yo quisiera.

Veo a todos lados, nadie me esta vigilando, comienzo a preguntar sobre la ciudad y el sistema de trasporte. Sonrío y enciendo un cigarrillo, ¿Cuántos compatriotas sueñan por estar por estos lados? Y yo aquí y no siento el menor deseo de quedarme. Comenzamos mal me dije pero ya estamos en el macho hay que hacerle huevo a la situación. Lejos estaba el desayuno que TACA nos había dado en el trayecto.

El drama comienza aparecer, la mayoría viajaba sin ningún dólar en sus bolsillos. Un pinché hot dog era casi 5 dólares y no teníamos la posibilidad de recurrir a nadie allí. De repente nos avisan que no podremos salir hasta el día siguiente y que nos enviaran a un hotel cercano del aeropuerto: “Welcome to Holiday inn”. En esa tarde fuimos asignados en diferentes habitaciones compartidas y luego nos llevaría por parejas a un restaurante cercano para cenar. Pedí que las familias con niños fueran llevado primero y que pidieran en el restaurante que llenaran las pachas para pasar la noche. Me fueron a traer y me llevan a ese restaurante y los de la Migra me dicen que si quieren que ellos pidan por mi a lo que respondí por una negativa y tome el menú y aplique mis conocimientos en Hostelería y Turismo para pedir haciéndole honor a lo enseñado por el Señor Cantoni, la jarra de Miller no pudo faltar.

Después de un año en Mariona no iba a perder la oportunidad de comer como se debe y joder a los de la Migra que me vean con mi jarron de cerveza mientras ellos no pueden tomar por estar en servicio.  Luego en las noticias de la noche ya las imágenes de nuestra salida del país habían llegado y mostraban a ese grupo de sediciosos salir de El Salvador. Todos dijimos: ¡Somos nosotros! Estábamos camino a la fama… Bienvenues au Canada! Al día siguiente comenzamos temprano, de regreso al Aeropuerto luego salida a NYC y algunas horas más tardes llegar a LaGuardia. La espera allí se hizo eterna pero seria un vuelo de una hora entre NYC y Montreal. 

Habíamos desayunado antes de salir de Miami pero luego no habíamos tenido comida en NYC y en esa espera lo único para callar el hambre era el agua. Entramos al avión y esa salida fue eterna pues era el llamado “peak time” de NYC y ese avión de mierda no despego antes de las 9 noche. A eso de las 10 PM el avión aterrizaba en el aeropuerto internacional de Dorval, hoy llamado Pierre Ellioth Trudeau, quien en ese entonces era el primer ministro de Canadá.  Era todo un drama esa llegada, pues los cipotes aullando de hambre, los adultos en un acto de solidaridad nos apoyándonos los unos a los otros como que los niños fueran también nuestros. Éramos una sola familia que llegaba. Los turistas eran enviados hacer fila a una sección y nosotros fuimos enviados a otra.

Al final de largo pasillo de ese inmenso aeropuerto había gente que nos esperaba, todavía recuerdo la sonrisa de aquella regordeta que de pie al lado de la bandera canadiense nos sonríe y en español nos dice: “El Gobierno de Canadá les da la Bienvenida”, nos abraza como si fuésemos sus familiares. Yo me pregunto: ¿Qué ha fumado esta “maishtra”?.  Luego, tal como la “cara de estudiante me lo había dicho un hombre se acerca y nos saluda en español: “El gobierno de Québec les da la bienvenida!!!” Y agrega, “el Ministro de Inmigración se disculpa por no estar esta noche aquí y me envía esta carta, su nombre no me decía nada: Gerald Godin…” Pero al escuchar la carta del ministro que más que ministro es uno de las más grandes poetas del moviendo independentista de Québec, comprendimos todo: El poeta-ministro compartía con nosotros algo único: la experiencia de la cárcel, él había sido detenido ilegalmente en la crisis de octubre (1970) cuando Canadá impuso la ley marcial en Québec y estuvo casi un año en prisión, hoy era Ministro de inmigración y solidario con la lucha del pueblo salvadoreño. Sin poder entender lo que estaba sucediendo esto me parecía una locura, un ministro pedirnos disculpas y escribirnos una carta de puño y letra y enviarnos a su representante oficial; ¿A qué mundo de locos había llegado? Más tarde sabría más de Gérald Godin cuando fue sacado de su casa y encarcelado sin motivo, golpeado torturado por simplemente pensar y soñar en una patria que hablara francés en América del Norte. Fue en la época negra de la historia poco contada de Canadá cuando se instaura la ley de estado de guerra en Montreal y se encarcelo sin motivo a cientos de intelectuales de esa provincia.  

48 horas de vorágine.

Estas 48 horas han pasado a una velocidad vertiginosa, hasta hace dos días perseguido en mi propio país, un casi nadie, un ex – prisionero político siendo recibido como personalidad extranjera. En menos de 5 minutos nuestras visas nos fueron extendidas y éramos “residentes permanentes” de nuestra nueva patria desde ese 2 de julio y el reloj marcaba las 12 y 10 de la noche.  La cara de hambre y los llantos de los niños evitaron que los discursos se extendieran y nos sacaron del aeropuerto y cual fue mi sorpresa ues me esperaba un bus similar al que nos sacara de la Feria. No había bus ni nada: era una línea de limosinas con chóferes con traje de negro nos abría la puerta cual estrella de cine y nosotros nos veíamos embrutecidos, con dudas y con miedo.

Uno de ellos, de los chóferes, me  llamo separadamente para decirme que al día siguiente el seria mi chofer y me traería de regreso al aeropuerto para que continuara yo solo mi trayecto hasta la capital nacional de la provincia. Aturdido, abrumado, me sentía y me siento todavía como sin comprender la razón de tanto esfuerzo para darnos la bienvenida. Una línea de limosinas negras que más parecía cortejo diplomático salía esa noche del aeropuerto con rumbo a un hotel. Cinco minutos más tarde llegábamos frente al Hilton Dorval Hotel.  

Como “Pollos comprados” salíamos esperando que de un minuto a otro nos pidiesen que pagáramos por todo eso, el chofer me dice en inglés que no me preocupe y que todo esta cancelado por el Gobierno de Canadá. Entramos al recinto del hotel y me dirijo al “front desk” y me dicen sonriendo que nos estaban esperando. Yo les digo que los niños necesitaban comida, inmediatamente me dicen que nos dirijamos al restaurante que “ya esta cerrado, pero lo abrirán para nosotros”. Todo parece tan confuso y le pido a la chica que me repita lo que me esta diciendo y ella sonriendo sale de la recepción y nos señala el restaurante y nos dice que pidamos lo que queramos.

Yo traduzco y nadie cree y me piden que le diga que nadie tiene dinero, lo hago y ella sonríe y nos dice que no hay problema.  En pocos minutos llega el Chef de origen cubano y con la sonrisa del Caribe comienza a tratarnos como que si estuviésemos en su casa. Nos hizo pollo frito, papas y los bichos se hartaron como locos. Luego salimos todos los compañeros y dejamos a las familias y nos fuimos alrededor de la piscina del hotel que poseía hasta una cascada. Comenzamos a analizar la situación y todos sabíamos que allí terminaba nuestra jornada, a partir de ese momento nuestras vidas tomaban otros rumbos.

Él mío seria el primero pues el chofer con la limousine vendría temprano a buscarme para llevarme al aeropuerto. Con lágrimas en los ojos y la rabia de volver a nuestro querido país un día, juramos continuar la lucha en este nuevo país. Fue nuestro último acto político.  Con solo pocas horas de sueño exactamente como lo dijo el chofer a las 6 de la mañana estaba esperándome a la puerta del hotel.

Me llevo hasta Air Canada y allí seguiría yo solo hacia la Capital Nacional como se le llama hoy a Québec. La distancia que separa esas dos ciudades es de apenas 3 horas y casi nadie viaja en avión. Viaje en primera clase y a las 8 de la mañana de un día sábado 3 de julio estaba llegando a la ciudad en donde nacería de nuevo. En menos de 48 horas de parto llego a ese aeropuerto tan pequeño que el de Comalapa se lo lleva chiche. Empiezo a dudar de mi intuición, eso es un pueblo, no es una ciudad. 48 horas a penas y mi mundo ha girado totalmente, solitario esta tarde soleada de julio recuerdo a mi gente, mi contaminación, mi ruido, mis malos olores, mi terruño tan lejano…  

“Air Canada anuncia la llegada en los próximos minutos al Aeropuerto Internacional de Québec, favor abrocharse los cinturones y poner en posición derecha vuestros asientos. Ha sido placer tenerlos con nosotros esta mañana y esperamos tener la oportunidad de viajar con Uds. muy pronto…”  ¡Como se atreven a llamar a esto “aeropuerto internacional”! El majestuoso rió San Lorenzo nos ha acompañado desde nuestra salida de Montreal, hijole ese sí es Río, no nuestro pobre Lempa…, pero solo palos se ven por todos lados, una inmensidad verde a perdida de vista.

Ahora en esta ciudad de silencio y de iglesias. Nadie parecía estar esperándome.   Por vez primera y al llegar a la recta final de mi viaje sentía aquel temor de lo desconocido.

Todos recogieron sus maletas y yo las mías siguiendo el “modus operandis” que hoy es un automatismo en mi forma de ser, recoger las maletas colocarlas en un carrito y buscar con la vista alguien que me diga “hola” o aunque sea “Pendejo aquí estoy”, nada en pocos minutos el aeropuerto se queda vació y yo en medio de aquella sala vacía en un sábado por la mañana: ¡Solo conmigo mismo! Me dirijo a las oficinas de Air Canada y explico mi situación en inglés made in INFRAMEN. Me dicen que no saben nada y que todos los teléfonos que llevo son de oficinas públicas que están cerradas por el fin de semana y que abrirán el lunes.La solución me dicen llamar a la policía para que ellos pasen un comunicado por la radio a ver si alguien escucha el mensaje y viene a buscarme.  

Dicho y hecho, en pocos minutos la JURA esta allí revisando mis papeles y hablando por walkie talkie y comunicándose con la central. Ya para ese entonces me había convertido en la atracción o en el centro de interés de es aburrido lugar, en donde nunca pasa nada. El teléfono suena en la oficina de Air Canada, escucho sin entender ni jota pues se pasa en la lengua oficial del lugar: el francés. De repente se hablan entre ellos y se dirigen a mí. ¡Ya me jodi! me dije a mi mismo salí de Mariona para venir a pasar el primer fin de semana en chirona aquí en Canadá.  

La empleada me sonríe y me dice que no preocupe que alguien llamo para preguntar si había llegado y que viene a buscarme. Todo parecía una obra del absurdo total, en 10 minutos se presenta una “maishtra” quien me saluda cordialmente y me pide que no le hable inglés pues no habla nada eso y que podemos hablar en español es peruana y viene a buscarme, ella es mi guía asignada por el gobierno de Canadá, su nombre Delia Téssier. Me voilà dans mon nouveau pays où une nouvelle langue m’attendait comme premier défi, alors ma nouvelle vie commença. 

Tardaría 16 años en verte terruño querido, tardaría 16 años para ver las lagrimas que pude frenar al salir brotar humildemente cuando el avión comenzó a descender en ese día de noviembre de 1999 y llorar en silencio por el tiempo que te tuve lejos.   

Octubre 12, 2007 Publicado por mriveraq | Mis recuerdos | | Aún no hay comentarios

Volver a morir…

Por MRQ.

Esa mañana fresca del mes mayo haría todo cambiar. El calendario marcaba 9 de mayo de 1982, en uno de los barrios populares de Soyapango, ciudad que obstinadamente trata de mantenerse fuera de la gran ciudad de San Salvador aunque en realidad hace mucho tiempo la urbe se trago a la primera y genio de urbanismo seria aquel que determine con exactitud en donde comienza y termina cada una.

Violaciones de derechos humanos. Foto de JucaMartin.comEran los años negros donde la locura se había apoderado de la sociedad misma, en los años en que ser perro o gato era más seguro que ser obrero o estudiante. La vida no valía nada en esos años. Hacia un año apenas del asesinato de Monseñor Romero y el ruido tumultuoso de los grupos de masas no eran más que recuerdo en las memorias de aquellos que marchaban a diario por esas calles. Creo que todo termino aquel 22 de enero de 1980, un año antes de la primera gran ofensiva que la guerrilla lanzara. Ese 22 de enero San Salvador se pinto de rojo y de todas partes salimos cual hormigas rojas en una marabunta que pedía cambios y que anunciaba la tormenta.
Ya para ese entonces nadie se acordaba que había sido el “Bloque”, la Coordinadora Revolucionaria de Masas y no se cuantas organizaciones hermanas, dicho sea de paso en aquel entonces no los podíamos ver ni en pintura, nosotros “los puros, los únicos, los salvos de la palabra marxista los “Felipes”” (FPL) considerábamos a los demás como pseudos revolucionarios y no recuerdo que otros epítetos les dábamos.

Los sábados en la colonia era común recibir la visita de los uniformados, llamados vigilantes pidiendo colaboración para mantener la seguridad en la zona. No eran militares, pero iban armados con las mismas armas, no eran soldados, pero llevaban los mismos uniformes. Hay de aquel o aquella que no pagaba el impuesto a los señores vigilantes de la patrulla, cuya sede estaba en la calle principal de Soyapango.

Parecía que el único requisito que se necesitaba para ser parte de ese grupo para-militar era tener el aspecto torvo o como decimos en buen salvadoreño: “Parecer maleante”. Todos chaparros, bien comidos hasta hinchados por el evidente consumo de alcohol y otras drogas, su sola presencia inspiraba un terror en los pasajes de las colonias. Ante ellos nuestras actuales “maras” parecen niños de escuela. Y si seguimos con los parecidos nuestros vigilantes nos visitaban, cuales testigo de Jehová, los sábados por la tarde y en lugar de lucir los tatuajes que bien distinguen nuestros jóvenes de los grupos tan temidos de hoy, estos, los vigilantes, llevaban uniforme militar.

Los niños jugaban a la pelota en los pasajes mientras nuestros visitantes sabatinos recogían su botín, eran en grupos de 10 por lo menos que se detenían en la entrada de cada casa. Mientras se acercaban para pedir el impuesto de guerra, escudriñaban el interior de cada vivienda, probablemente no con el afán de detectar pistas subversivas, más bien ver que cosas venir a robar en los próximos cateos.

Ya desde allá por el 79, año de nuestra graduación el depuesto presidente de la Republica había dejado la Ley del Orden Público que luego fue anulada y simplemente reemplaza por un decreto que si no me equivoco llevaba el número 115. Poco importa la designación simplemente legalizaba les detenciones sin acusaciones por las simples sospechas de pertenecer a alguna asociación, además de eso, toda asociación estaba fuera de ley.

Todos los medios utilizados eran aceptados con tal de evitar que nuestro querido país cayera en las redes de Moscú, como acababa de ocurrir en Nicaragua, que desde el 19 de Julio de 1979 había comenzado un proceso que era muy diferente a lo que los países de la región seguían. Pero hasta en Soyapango, durante el comienzo de los 80 la ciudad de Managua estaba mucho más lejos que Nueva York o que otra urbe del globo. Nicaragua dejo de existir en los medios de comunicación desde el momento en el FSLN tomo el poder por las armas. Pobre de aquel que fuese descubierto en las colonias escuchando Radio Sandino…

Así era la vida en San Salvador en ese 1982 que hacia viva de nuevo la Masacre del 32. Durante el día, el ajetreo de la ciudad no permitía ver señales de guerra, la ciudad era una casamata completa repleta de militares que deambulaban en sus camiones y tanquetas con sus armas, listos para tirar. La guerra se había desplazado hacia el interior, el movimiento urbano había sido desquebrajado, numerosas eran las células de la organización que caían: Santa Tecla, los alrededores de los juzgados. El trabajo conspirativo era una arte muy difícil de practicar en esos entonces. Al atardecer San Salvador se llenaba de angustia, la gente comenzaba a caminar más rápido, los medios de transportes repletos trataban de llevar del centro al exterior lo más rápidamente posible a todos los empleados.

Estudiar de noche quedaba ya como un recuerdo de un tiempo que ya era parte del pasado. A las 7 de la noche, los últimos estudiantes corrían a la salida de la UCA o de otro centro de estudios para alcanzar a llegar a sus lugares antes de la hora fatídica. San Salvador moría cada noche antes de las 8 de la noche y en Soyapango el bullicio de los “cipotes” jugando en las tardes se transformaba en silencio sepulcral en donde no se escuchaba el ruido de ningún motor. De repente la electricidad fallaba y todo quedaba en penumbras como dando la bienvenida a la muerte. El silencio era tan fuerte que atravesarse en el mismo pasaje de una casa a otra era toda una proeza.

Los escuadrones. Fotode Jucamartins.comDe repente se escuchaba el ruido de los camiones militares que envalentonados por todo ese equipo militar que los hacia parecer “Rambos tropicales” con las caras manchadas de negro para inspirar aun más terror se paseaban en esas calles de Soyapango y de repente dejaban ir una ráfaga: ¡No era nada, era Nerón, el perro de Don Migue, el vecino de la esquina que esta noche se fue a vagar y el pobre perro no sabia que era prohibido deambular por las calles a esa hora. En la mañana aparecería el pobre Nerón en la cuneta acompañando a varios cuerpos de jóvenes que fueron sacados de sus casas durante la oscuridad y en la mañana eran otra muestra más de la locura que se vivía en El Salvador.

Ya en 1982 la esperanza había muerto para miles que resignadamente practicaban la política del avestruz, nadie quería escuchar ni nadie quería ver nada. Todos veían como a diario más vecinos se llenaban de luto, lo único que entre cuchicheos se escuchaba era: “en algo andaba metida la cipota” “El muchacho se veía serio pero en algo ha de ver andado”. Cada quien asimilaba la historia oficial como propia y nadie podía creer lo que en verdad estaba pasando en ese marasmo de locura que era el “país de la sonrisa”.

El temor era constante y como quien presiente que la tormenta que se avecina, las noches me parecían más tenebrosas, el temor de ser descubierto acrecentaba cada día más. El miedo a enfrentar lo conocido era más y más fuerte. En los fines de semana el embriagarme parecía la única salida ante esa fuerza del sino que yo mismo me estaba construyendo. El miedo por un lado y esa fuerza que te dice “tienes que hacerlo” por otro lado. Nadie tenia que saber en que enredos mi vida estaba a punto de llevarme a un torbellino en el cual no sabia si saldría con vida.

El alcohol y las borracheras de vez en cuando permitían soportar la espera de lo anunciado. Ya los amigos de bachillerato habían desaparecido solo me quedaba mi única alera mi “comadre” y más que eso mi hermana, la chele aquella que fue mi compañera que en primer año no nos podíamos ver ni en pintura. Durante el primer año de estudios yo fui para ella nada más que “El seco maricón del 1-3″ y ella para mi algo así con algún epíteto difamatorio. Para que negarlo la antipatía que nos sentíamos era de una magnitud indescriptible. Quien diría que ella era la única que quedaba de todo aquel grupo disperso por la vida.

Ya para ese entonces había iniciado mis estudios universitarios en algo que jamás entendí él porque de mi decisión de hacer eso. Mi sueño siempre había sido entrar en la Nacional para estudiar periodismo. Ya para ese entonces mi habilidad con la palabra escrita se había manifestado en el propio INFRAMEN en donde sin que nadie se diese cuenta ya desde el 78 mi pluma alimentaba ciertos manifiestos del MERS que aparecían por doquier anunciando que a pesar de todo, la institución estaba bien infiltrada.

Tal vez el hecho de poder escribir utilizando la tercera persona del singular me permitió rápidamente ser identificado como el “compa” de la maquina de escribir revoltosa. Mi timidez de aquel entonces encontraba en esa forma panfletaria un deshogo que otros buscan en la poesía o en la música. Viendo la Nacional militarizada no me quedaba otra alternativa que buscar otro centro de estudios, la UCA era demasiado tarde y el solo hecho de pensar que iría a la misma que mi hermano mayor me erizaba el pellejo.

De esa forma fui a parar a uno de esos colegios universitarios que aparecieron de un día para otro. En las cercanías de El Salvador del Mundo se encontraba mi alma mater de pacotilla. Pero el hecho de ser tan pequeño hizo que las amistades se hiciesen rápido tan grandes. Y allí me tienen en 1982 estudiando Psicología, ¡Qué disparate!

Ese mes de mayo había comenzado con aburrimiento pues el hecho de estar entre ciclo de estudios me ponía de muy mal humor. El ambiente y el bullicio de los estudios era la droga cotidiana que necesitaba para sentirme en vida en un país que agonizaba cada día más y más. Mi trabajo me permitía seguir estudios a tiempo completo y de esa forma trabajaba solo por las mañanas. ¡Qué bonito! Dirían muchos, pero al darse cuenta en que lugar laboraba, muchos no deseaban estar en mi lugar en aquel entonces.

Por esas burlas de la vida, habíamos sido formados y capacitados por maestros en el arte del servicio hostelero para trabajar en los grandes hoteles y restaurantes y tan cruel la vida que en lugar de eso había ido a parar al más grande campo de concentración para prisioneros políticos que el país poseía en ese momento, como nombre burlesco denominado: La Esperanza, conocido como Mariona.

Qué burla llegar a ser jefe de cocina de un lugar en donde la alimentación no era la prioridad y en donde los fondos que supuestamente servían para la alimentación de los reos servia primeramente y exclusivamente para “alivianar” a su director. Los fondos de comida para los reos subvencionaban las grandes fiestas que el director del centro organizaba en su casa situada allá en la Colonia Centro América. El susodicho piraña se servia de los fondos como si fuesen su fondo personal, mientras tanto los presos políticos y los comunes seguían con su ración cotidiana de arroz, frijoles y café.

El tener un jefe de cocina graduado en hostelería y turismo parecía sacado directamente de un libro de Kafka y más parecía que se trataba de esta persona transformada en cucaracha. Para más agregar a la burla no era un bachiller en turismo en ese entonces habíamos dos o tres. Uno que se encargaba de cocinar la comida al director y sus huéspedes: un par de reos comunes que en cierto momento llegaron a ser los amos y señores de todo el centro penal, uno un militar que se había dedicado a secuestrar a ricos y potentados del país el segundo un traficante de armas. Era una mafia de ratas que comía cual parásitos del dinero que el Estado enviaba para mantener a los presos del país. Pero que alegría sentí cuando los “compas” me anunciaron que de la casa de ese rata solo quedaban cenizas… y tuvo tanto miedo que de la noche a la mañana desapareció y dejo el penal en manos de otros reos…

Pero ¿Cómo fue que todo comenzó?

foto de niña y niño tomada de Jucamartin.comCreo que tenía solo apenas 8 años cuando lo conocí y lo escuche hablar la primera vez en mi vida, fue durante aquella famosa huelga de panificadoras que dejo sin pan dulce el país. El hombre detrás del sindicato de panificadoras era nada menos que Comandante Marcial o el compañero Cayetano Carpio, nosotros vivíamos en ese entonces en un mesón frente a unos terrenos abandonados que más tarde llegaría ser el Diario de Hoy.

Fue casualidad que una de nuestras vecinas de tugurio, trabajaba para la panadería Palmeras situada allá por la avenida Independencia y ella había entrado en huelga apoyando su sindicato. Me recuerdo que esa mujer trabajaba de lunes a sábado de 7 a 7 en una forma de esclavitud moderna. De vez en cuando mi mamá le recomendó a alguna familiar para que viniese del campo aprender oficio y como era de costumbre era menester pasar hasta 6 meses sin salario solo por la comida trabajando en espera de ser aceptada como obrera. Bajo esas condiciones que eran típicas de los 60, el compañero Cayetano Carpio no tuvo problema ha trabajar en la formación de ese sindicato.

El local estaba situado en la calle que hoy lleva el nombre de Juan Pablo II y que pasa directamente sobre el parque Centenario, exactamente a pocos pasos del antiguo local que ocupó un día el INFRAMEN, allá cerca de la Alcaldía de San Salvador. Durante esa huelga, nuestra vecina le pedía a mi mamá que nos diera permiso para ir con ella al local del sindicato y me recuerdo como si fuese ayer, el ambiente de fiesta que existía allí, las comidas populares que se armaban, los sartenes llenos de plátanos salcochados y todo compartido dentro de un ambiente de pura camaradería. Se armaban grupos para hacer pancartas, otros para hacer la comida, nosotros los cipotes corríamos sin preocupación dentro del local jugando a la mica o al ladrón librado. De repente los actos comenzaban y me recuerdo escuchar al hombre explicar en un lenguaje que hasta un cipote tonto como yo lograba descifrar lo que era la lucha de clases.

Luego de eso vino la primera gran huelga de Andes 21 de junio, en la cual los maestros se tomaron por muchas semanas el Ministerio de Educación y en los graderías de la biblioteca nacional se armaban los actos políticos culturales: música, teatro, poesía, y los discursos de una señora que todos respetaban, era la dirigente de aquel entonces: Melida Anaya Montes. De lo que se peleaba me era imposible entender pero lo que había escuchado en la huelga de panificadoras me había permitido cuestionar los fundamentos mismos de mi miserable existencia, no se trataba de que habíamos venido al mundo a sufrir para ganar el cielo y que nuestro “destino” era simplemente el de aguantar sin levantar la cabeza. El compañero Cayetano sembró en mi lo que seria después el pensamiento critico.

Ya en ese entonces a mis 22 años era una revuelta silenciosa sin decir palabra alguna como la lepra de provenir de los tugurios que se lleva adentro y no poderla expresar e inventarse una falsa casta para negarse así mismo sus propios orígenes. Todos nos transformamos en clases medias y hasta nos creemos clases medias altas y nos inventamos pasadizos que nos permitan alcanzar el nirvana social que anhelamos.

En cambio yo nunca pude y nunca podré sacarme el mesón del corazón pues allí en esa miseria aprendí los valores fundamentales de la vida, los que me hacen hoy en día caminar con un paso firme y mirar firmemente sin bajar la vista a cualquiera poco importa su tamaño o posición en la vida. Para algunos decir que soy arrogante.

En el 82 en medio de cadáveres, desaparecidos y capturados; mi turno esperaba inmutable. Ya habían habido no se cuantas elecciones desde que tenia derecho a voto pero jamás participe en esa burla de comicios que solo permitían cambiar de rateros cada dos años. Era una cólera que solo aquellos que la vivieron pueden comprender, era un sentimiento de frustración ante ese uniforme y ante esos “rambos tropicales” cual muñecos de cuerdas movidos por el imperio mataban a sus propios hermanos y hermanas sin el menor remordimiento. De muy temprana edad había abierto la caja de Pandora que permite comprender la razón del porque de la situación y ahora tenia que vivir con ese infierno como atado a la roca esperando que las aves destrozasen mi cuerpo y alma en cada mutilado que aparecía en las calles de Soyapango.

Era más fácil para aquellos que avestruces sociales vivían tragándose la versión oficial matutina:
El país vivía un ataque de bandas terroristas armadas por los países comunistas que trataban de instaurar un régimen oprobioso de comunismo a la cubana en nuestro suelo patrio.

Y escuchaba mis tíos y tías decir sandeces en las tardes diciendo que “Primero Dios Ronald Reagan enviase una bomba atómica sobre todos esos que se esconden en Guazapa, en Chalate, en Morazan” Era tan evidente que los avestruces sociales vivían un sueño que transmitieron a sus generaciones que hoy siguen creyendo que “no hubo guerra” que toda la locura que sufrimos fue simplemente un invento para desprestigiar la “democracia”. O simplemente como un mi primo me dijo cuando me enseñaba la Colonia a Guadalupe allá por 1999, después de 16 años de exilio: “mira primo reconoces la colonia” y yo respondí: “¡Si esta casa es nueva pues fue destruida y bombardeada en 1989 cuando la aviación ataco esta colonia, mira aquella también es nueva!” Y con un tono muy serio y bastante molesto, al volante de su Cherokee polarizada me deja ir: “!eso es completamente falso, las casas que son nuevas es por que la gente las ha querido agrandar y además primo no creas todo lo que la televisión internacional presentó para la guerra, fueron inventos de esos periodistas que exageraron todo, no hubo nada de eso aquí, mira que calle mas linda tenemos hoy para llegar a Los Santos!” No pude más que sentir lastima por tan enorme miopía histórica pues no son falsas las imágenes que guardo en casa que muestran las colonias de Soyapango en llamas, la gente llorando y corriendo y la Televisión de Francia Internacional anunciando que en El Salvador se estaba viviendo una verdadera carnicería y las imágenes mostrando los aviones que disparaban como enloquecidos o tal vez aterrorizados que el día de dar cuentas de sus actos estaba por llegar.

Solo me recordé el regreso del tren bananero de aquel Buendía que después de haber hecho el viaje en el tren lleno de muertos hacia el Caribe, después de haber visto la masacre de la bananera regresa a su pueblo y nadie recuerda lo sucedido, todo fue falso, todo fue mentira, todo fue un invento, eso nunca paso en El Salvador ni mucho menos en Soyapango.

Pero estoy todavía vivo y diré y gritare a todos hasta el último momento de mi vida que todo eso fue cierto y fue peor que lo que uno se imagina pues en 1982 un día 9 de mayo a las 6 de la mañana los escuadrones de la muerte me llegaron a traer… Y es así como morí ese día.
…Desde el día que en su alta bandera
Con su sangre escribió: !Libertad!…

Noviembre 21, 2006 Publicado por mriveraq | Mis recuerdos | , , , | Aún no hay comentarios