Mis artículos

Antes que caigan en el olvido mis escritos

A mí querida María- Luisa.

A mí querida María- Luisa.

La mayor parte de mis amigos nunca conocieron mi amiga Maria-Luisa. Les contare sobre ella pues guardo un especial cariño por esa mujer que la vida le dio mucho y le negó mucho. Sus apellidos eran de envidiar y hacer sentir codicia: era de la familia Guirola y casada con un Meardi, cafetalero de la ciudad de Berlin.  Entonces ella era nada menos que la Sra Maria-Luisa Guirola de Meardi.

El Esquema de la oligarquia Salvadoreña

1. Production of Coffee,Cotton and sugar(1970/1)

Familia

Café
(quintales of46 kg)

Algodon
(quintales)

Azucar
(tons)

Regalado

85,000

105,000

Guirola

72,107

67,000

9,000

Llach and
  Schonenberg

50,000

27,000

Hill-Llach Hill

49,500

77,000

Dueñas

45,500

124,000

44,000

Alvarez Lemus

42,000

Meza Ayau

41,100

Sol Millet and
  Luis Escalante

36,500

Daglio

35,500

18,000

Alvarez

33,000

Salaverria

31,500

31,000

10,000

W. Deininger

22,000

Alfaro

22,000

48,000

Dalton

21,500

35,000

Lima

20,000

Garcia Prieto

20,000

92,000

Avila Meardi

19,000

18,000

Liebes

18,000

Battle

18,000

Alvarez Dews

16,000

22,000

Quinoñez

14,500

45,000

De Sola

13,500

22,000

Kriete

13,000

100,000

-241-

Questia Media America, Inc. www.questia.com

Publication Information: Book Title: The Long War: Dictatorship and Revolution in El Salvador. Contributors: James Dunkerley – author. Publisher: Junction Books. Place of Publication: London. Publication Year: 1982. Page Number: 241.

 

Sucedió que allá por el 80 o 81 decidí comenzar mis estudios universitarios. Mi primera opción fue de irme a inscribir a la carrera de periodismo en la Universidad Nacional. Sucedió que la Nacional fue ocupada militarmente en mayo de aquel año y tuve que buscar una alternativa. Fui a parar a la Gavidia: “Si su hijo bruto nace la Gavidia, licenciado lo hace”. De esa manera se burlaban de mí mis amigos de la UCA  la única universidad que podía llamarse universidad en aquel entonces. Me recuerdo que había como 20 universidades privadas con nombres extravagantes tales como la Da Vinci y otras más.

Pues fui a parar a la Gavidia y en aquel año se inscribió mi amiga Maria-Luisa. Ambos estábamos inscritos en la licenciatura en Psicología. ¿Se imaginan ustedes al Chilango de psicólogo?, capaz que cada vez que algún cliente venga a consultarme me cagaría de la risa pues lo bayunco no se me quita ni con los años.

 Bueno, todos sabíamos que ella había entrado pues habíamos visto su nombre en el listado pero no sabíamos quién era.  El pequeño recinto de la Universidad era un zoológico de especies raras cada quien con su acentito de niños y niñas bien. Era todo un contraste con mi mara del INFRAMEN ver un grupúsculo llenar el estacionamiento en las tardes y andar de la mano con sus novias o novios como en un mundo desconectado de la realidad.

Era todo un cambio de ambiente, nos permitían fumar en clases y rápido me hice muy amigo de una chica que fumaba conmigo en clases. Era la típica hippy con sus lentes que le daban un aire de intelectual. Ella vivía en la Monserrat y no me recuerdo de su nombre pero fuimos bien cheros pues ambos nos identificamos con la lucha. Y nos gustaba tomarnos una cerveza con unos tacos para la cena en un lugar cerca de El Salvador del mundo. Pero mi amiga María-Luisa, tomo días para saber quién diablos era. Todos esperábamos una despampanante rubia como muchas chicas fresas que por su condición social se dan al deporte de mantener la figura.

Cuál fue mi sorpresa que un día al pasar lista el maestro, vamos viendo que nuestra misteriosa compañera era una mujer prototipo de mi legendaria Pelanchis. Era todo lo contrario de lo que esperábamos. Pues encontramos una mujer sencilla y nada snob. Todo contrastaba con los numerosos “wanabes” que llenaban las aulas. Allí conocí a otras chicas de San Miguel y otra de Santa Ana que presentaban la misma forma de ser: campechanas y nada engreídas a pesar de que como más tarde supe provenían de familias pudientes de la zona.

Mi querida amiga María-Luisa tenía una sola amiga que era una típica “gorrona” en el español puro que eran aquellos jóvenes que acompañaban a los estudiantes en Salamanca, Alcalá de Henares y que eran sus casi sirvientes durante el internado de estos ricos estudiantes en esos centros. Se les llamo gorrones pues siempre vestían con un típico gorro negro que los identificaba. De allí viene la palabra “gorrón” que significa “larva o parasito” o aprovechado.

Yo viniendo del parque Centenario me di rápidamente a conocer en la cafetería por mí hablar soez y vulgar.  Era todo un contraste el escuchar el hablado cursi de todo un grupo que se creía “la crema y nata” de la sociedad.  En nuestros recreos comencé a “joder” (en buen castellano significa, molestar) a mi querida amiga, diciéndole unos piropos de estilo carretonero. Contrastaba además que mi futura gran amiga no era modelo de belleza, su belleza lo tenía en el corazón pues era mujer de gran corazón y de una simpleza enorme.

En lugar de sentirse ofendida por mis piropos de estilo: “mamasota te voy a comer toda…” o “Estas para chuparte los dedos”, todos pensaban que la señora de abolengo me soltaría una bofetada que por el  peso de su cuerpo me haría perder conocimiento. Pero no fue así y al comienzo me veía tímidamente y me sonreía. Luego me decía que era un “bayunco”, luego me bautizo con el apodo del “seco” y a las insinuaciones deshonestas vulgares e indecentes ella respondía de igual manera. Era todo un show de vernos juntos en los recreos, echarnos un cigarro y jayanear sin tabúes.

Rompimos esquemas sociales, todo mundo me jodía y me decían hay viene tu novia y yo siempre la saludaba con un beso y con mis insinuaciones de adulto. Ella siempre respondía de manera similar. Creo que si hubiésemos hecho teatro humorístico ganamos un premio. Era la gorda y el flaco. Y así fuimos conociéndonos y llegamos a conocernos muy bien. Detrás de una fachada de mujer sonriente se escondía un drama cotidiano. Su esposo un rico cafetalero había perdido la vista pues padecía de una enfermedad hereditaria. Después de regresar de USA por tratamientos en Houston, no le quedaba otra opción que aprender el braille y el uso del bastón. Pero el drama no terminaba allí sus dos hijos de apenas 4 a 6 años habían heredado la misma condición.  Cuando decía que la vida le había mucho y le había negado mucho, estoy seguro que mi amiga hubiese cambiado mucho de su condición material por tener a sus seres queridos con buena salud.

Con esta mi amiga compartimos muchas cosas pues a pesar de ser relajos compartíamos los estudios y ella tenía mucha dificultad en las materias pues no se podía concentrar en los estudios. Su situación familiar le impedía concentrarse y progresar en fin de cuenta la Universidad era una vía de escape del amargo cotidiano. Mientras los “wanabes” comenzaban a dejar caer las caretas plásticas que utilizaban crecían las amistades en ese reducido recinto de estudios. En esa época tuvimos una maestra de apellido Hasbun, quien su apellido señalaba sus orígenes palestinos y además de ser ampliamente conocidos como “colorados”.  Ella nos daba la cátedra de Psicología general y daba clases en la nacional pero ahora militarizada utilizaba su tiempo en nuestro colegio que luchaba por sobrevivir con el epíteto de universidad.

En aquel tiempo fundamos una revista de literatura en la cual bajo un pseudónimo que no me recuerdo cual fue, me dedique a escribir como siempre ha sido mi pasión. Éramos un grupito de 4 o 5 y un montón de aprendices con quienes explorábamos las letras y el arte. Discutíamos sobre muchos autores que nos dábamos como tarea explorar. Pero que relajo hicimos cuando sacamos una publicación en la cual hacíamos un análisis de la situación nacional. Fue todo un escándalo y nos llamaron politizados y peligrosos.

En cierta ocasión se dio que en la cátedra de sociología, el maestro nos hablo de Das Kapital, y nosotros queríamos leerlo. Pero imagínense leer a Marx en el 81 era como tratar de leer a Martin Lutero en tiempos de la inquisición. Pues se nos ocurrió con mi amiga Maria Luisa de tomar la copia del maestro y fotocopiarla en la oficina de otra compañera que trabajaba en Santa Tecla y llevar las copias a todo mundo un sábado que como era de costumbre teníamos clases también.

Y nos fuimos para Santa Tecla en el carro de María Luisa y la otra chera y nos tiramos una buena parte del día haciendo las copias y metiéndolas en caja. Lo que paso ese día fue que como era de costumbre había retenes entre SS y Sta Tecla. La mala suerte fue que nos paran y nosotros con una caja repleta del famoso “Das Kapital”. Mis amigas se armaron de valor y se han bajado del auto y han comenzado a enamorar a los del reten que daba ganas de grabar el teatro cómico que se jugó ese día. Y para nuestra sorpresa nos dejaron pasar y nosotros muertos de risa hemos llegado a la clase a distribuir gratuitamente el famoso texto.

Las aventuras que pasábamos con esa amiga solo eran comparadas a las aventuras y relajos que acostumbraba armar en bachillerato. Con mi eterno espíritu de joven irresponsable no media a veces los riesgos que tomábamos.  Cuando fui capturado y desaparecido mis compas de la Universidad no dudaron un minuto en apoyarme y se armaron colectas para ayudar a mi familia. Mi amiga Maria Luisa con su gran corazón no dudo en ayudar . Me visitaron en los penales de Opico, de Santa Ana y de Mariona.

En mis primeros días en el Penal de Santa Ana, yo era el único político en ese recinto de 450 reos de derecho común.  En un comienzo me llovieron las amenazas de parte de los comunes y pase rápidamente a la lista de los que sufrirían “accidentes” dentro de ese centro. Tengo que agradecer a mis compañeros de la Gavidia que a diario me visitaban en Santa Ana, eran grupos hasta de 15 jóvenes que llegaban incluyendo a mi amiga María Luisa, quien no podía ocultar sus lagrimas al verme allí y su gran corazón de madre hacia que sintiese el dolor en toda su magnitud.

Los reos comunes al ver que era “político” y que eran grupos de jóvenes que me visitaban rápidamente se tiro la bola que eran todos “organizados” y miembros de las F. Así fue que me dejaron en paz pues nadie quería tener problemas con las organizaciones de aquel entonces. Pase a la categoría de “gorguera” dentro del penal pues todos me trataban con respeto y con mucho cuidado. En ese lugar llegue a tener hasta la llave de mi celda, pues me hice muy chero del comandante del centro quien era amante de una amiga mía.

En ese centro no podía quedarme con los brazos cerrados pues habían muchas necesidades y así fue que tome la escuela que había en el recinto y que permanecía cerrada por falta de maestro y comencé mi tarea social de educar a mis compañeros los “comunes”.  En un comienzo, me ponían siempre un par de agentes que escuchara mis clases pues no querían que comenzara a “zonzacar” y politizar los demás reos. Pero rápidamente se dieron cuenta que mi objetivo, en todo caso evidente, era el de enseñar las primeras letras.  Aclaro que mi objetivo era político pues el hecho de enseñar a leer y a escribir es en si un acto político que permite al que aprende a pensar y ver la realidad social y económica que nos estaba llevando a la guerra civil.

Sucedió que en aquel entonces, el movimiento paso a una etapa de control de zonas de seguridad y las haciendas de los Meardi pasaron a estar bajo control de las organizaciones. Eso obligo que mi amiga dejara la universidad y salieran del país. Fueron las últimas noticias que tuve de ella, pero siempre la guardo en mi corazón.

Hubieron mucha gente que fue determinante en mi vida y que me volvió rico sin tener un miserable dólar, pero con una riqueza que aún conservo pues la amistad no tiene valor.

Septiembre 22, 2008 - Publicado por mriveraq | Uncategorized | | Aún no hay comentarios

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