Habana 21 de Enero de 2007

Queridos amigos y amigas
Un saludo rojo y revolucionario desde mi querida Habana en mi segundo día de mi llegada. Cuando les dije un día, que quiero que mis cenizas sean esparcidas en la Plaza de la Revolución, no estaba mintiendo pues me siento tan bien y en paz aquí en este lugar. Más allá de las ideologías es como volver a mi pasado y sentir el ambiente de “Parque Centenario” en aquellos años que un “cipote llamado “Alvaro Torres” se presentaba gratuitamente en las tardes musicales. Me he sentido conectado con ¡”El viejo y el mar”!, con aquel joven salvadoreño tan amado aquí que pocos conocen en su propio país, pero estos cubanos lo siguen recordando no solamente por su Premio Casa de las Américas; sino también por sus borracheras y sus novias y hablo de Roque, de apellido Dalton..
Esta mañana decidí tomar esas calles poco frecuentadas por los turistas, llenas de cubanos; quería verlos en su cotidiano y los vi y vi reír y los vi gozar entre ellos. También vi las tiendas en donde se compra en peso cubano, no ese llamado “peso convertible”, y me di cuenta que estaban llenas de productos: ¡Por la gran puta! Estos no comen se hartan pasteles –las panaderías en domingo estaban repletas de buen pan francés , no aquel pan que comí en la época soviética, este es bueno y está rico, la baba se me caía para comenzar a decir: ¡Demen! ¡Demen! Seguí y entré a un mercadito agropecuario y visité las tiendas de “la amistad”, concepto que me traslado a los barrios pobres de Caracas que desde que Hugo Chávez esta allí abundan y permiten a todos comprar a precios justos.
Y seguí caminando, husmeando como buen chismoso que se respeta y me embriagaba de la alegría al ver los padres con sus hijos de la mano esperando su turno para comprar algo, el chismoseo de las señoras que no conocen de discreción. Me dije al llegar al Malecon, vacío bajo un sol radiante: ¡Sujétense bien “Miami boys” por que Fidel es eterno, esa semilla que sembrara en el Moncada está dando frutos. Esto no es el paraíso mis queridos amigos pero es un país humano sin maras, ni violencia en sus calles, en donde se puede sonreír todavía leyendo mi libro que traje de Castellanos Moya “Bailando con serpientes” y ver el horizonte en donde el azul del mar se confunde con azul del cielo. ¡Qué chivo ¡ no ser blanco y ser latino, pues solo un latino puede sentir ese perfume que todavía NO llega a muchos lugares de nuestra querida América Latina.
Pero tengo que contarles algo que les hará reírse pues muestra que entre más viejo se es, más bruto se es también. Sucedió que hice mi reservación y me dijeron sale el 19 de enero a media noche. Entonces no vi el boleto de avión y el viernes 19 en la noche, acosté a los niños y desconecte mi “laptop” y me puse a ver televisión. De repente, a las 8:30 PM sentí un flash que me cruzó la cabeza: el 19 a medianoche había sido la noche anterior. ¡Claro! Vi por primera vez el itinerario y casi me da un ataque cardiaco: había perdido mi viaje.
Fueron momentos de pánico, me trataba de ¡Pendejo! Para arriba. Mi cerebro de conspirador se puso a trabajar a una velocidad inigualada, todas las opciones se jugaron en 5 minutos y programé mi celular con el número de teléfono de AirCanada. “Zampamos” las maletas en el vehiculo y mi mujer manejo pues yo era un manojo de nervios. Finalmente, en el trayecto alguien respondió y le expliqué la situación: ¡Tenia que comprar un nuevo boleto y obtener el crédito por el anterior! Pero lo importante era que todavía había “cupo”. Me costaría un ojo de la cara, ya había pagado $1300.00 y ahora me costaría el doble. Bueno, llegamos al aeropuerto Internacional de Edmonton y me hice el “Pendejo”: ¡Qué no me cuesta mucho! Y me dijeron: “Su vuelo salió ayer” y yo puse la cara de “Juan Vendememelas” Estaba dispuesto a jugar la “Corona de lágrimas” si era necesario, pero entendieron y solo pague el cambio de fecha: $130.00.
De esto el problema era que los que me esperaban en la Habana me esperaron ese viernes no me esperarían el sábado. Comencé a fabricar mi plan de contrainsurgencia y lancé el Torola X combinado con “Super Mano Dura”: ¡El Internec me salvo! Mi mujer envió correos esa noche y yo apenas llegué a Toronto me conecté y envié el SOS a la U. de la Habana: Alfa, Delta, Bravo, Mensaje recibido!
Al llegar al José Martí y ver alguien con mi nombre y con la bandera de Canadá me sentí en el cielo. El viaje fue horrible entre Edmonton y Toronto, pues viajé entre dos “cheles” borrachos que apestaban a “guaro”. Pero que delicia de viaje entre Toronto y la Habana pues tuve la suerte de viajar con gente del JetSet canadiense que venían a filmar una película aquí en Cuba.
Y como soy mero “connaisseur” del nuevo cine canadiense francés, el viaje se hizo cortísimo hablando de teatro y literatura. Creo que se quedaron “anonadados” que un “inmigrante” les citara los clásicos de la literatura quebequence y hablara de los movimientos literarios como si fuese mi comida cotidiana.
Hablamos de Almodóvar quien fue sujeto de discusión. Cuando de repente la pantalla del avión marca que estamos sobrevolando los “Key West” les dispare: ¡Ah! Estamos en casa de Michel Tremblay, famoso dramaturgo y escritor canadiense el más celebre del Canadá francés. Y me preguntan: ¿Cómo es que estás tan bien informado? Pero no podía quedarme allí pues conozco sus obras y comencé hablar de sus personajes y de la universalidad de la obra del autor. Me imagino que esta gente se preguntara que como un “indio” cómo yo les sale hablando de todo eso, en francés, viniendo del Oeste Canadiense en donde se habla inglés y en donde se desconoce la realidad de la otra parte del país. ¡Qué paradoja!
Sigo en la Habana…

Ayer en la noche pude observar una de las situaciones que hacen sonreír por su peculiaridad. Sucede que en toda la habana los restaurantes hacen un corte de caja y un inventario cotidiano a las 6:30 pm y terminan a las 7:30 aproximadamente. Si usted amigo quiere comer a en esos momentos ármese de paciencia pues no hay poder humano que haga que se aceleren o que cambien de rutina. De manera metódica cuentan todo hasta los cigarrillos los cuales tienen que cuadrar con los vendidos durante el día. Luego el corte de caja debe arrojar resultados exactos comparados a lo que supuestamente se ha vendido en el día.
Eso son remanencias del sistema soviético pues va contra toda lógica de rentabilidad. Pero se encuentra el gesto gracioso. Como Raúl dice que en el proceso hay que seguir corrigiendo los errores que se cometen y creo que tarde o temprano se darán cuenta de que es necesario adaptar el método para que sea más rápido.
Después de cena ir a caminar por aquella gran calle que nos lleva al Copelia, todo el barrio del Vedado está lleno de historia. Esa calle 23 conocida como la Rampa, que me lleva de mi hotel hasta el malecón a un lado y hacia el Cine Yara y Copelia hacia arriba. El aire fresco de la noche sube desde el malecón hasta el parque. Los mejores helados se consumen aquí en el Copelia. El cine Yara repleto de jóvenes que esperan la entrada de las 9 de la noche y alrededor del parque cientos de jóvenes hacen línea para entrar al Copelia. Decido también hacer cola pues ya en 1986 había estado allí y sabia que los helados de mantecado como le llaman ellos a la vainilla son una delicia incomparable.
Veo que un agente de seguridad viene hacia mí y me dice que no necesito hacer cola pues nosotros los extranjeros podemos entrar a otra sección en la cual esta solo para extranjeros. Decidí ir allí y claro las mesas vacías con uno o dos turistas y yo. Los precios en divisa fuerte: Euro. Pero decidí observar del otro lado y me di cuenta que los jóvenes disfrutaban de esa espera pues todo un fenómeno de socialización se da allí. Las parejas de adolescentes demuestran el amor y la pasión caribeña aprovechando la oscuridad que les llega con la noche. Otros bromean y juguetean. Al entrar son enviados a mesas en donde alguien los atiendo como mucho esmero. Sentí celos pues vi que ellos estaban disfrutando de un mejor servicio y de unos precios en peso cubano que parecía helados regalados. Las copas eran dignas de alguien que no mide calorías ni azucares por su gigantesco tamaño, solo de verlas sientes que tienes ya comienzos de azúcar en la sangre.
Camino por la calle 23 y voy rumbo al malecón que en la noche se convierte en la zona roja de la Habana. Las famosas “jineteras” y los “jineteros” con ojos de experto reconocen al extranjero y en menos de lo que tú piensas estas platicando tranquilamente con ellos. No te acosan si no estás interesado. Pero si bien es cierto que existe lo que podríamos llamar prostitución no es nada con la que he visto en otros países incluyendo nuestro querido El Salvador. En este último los centros comerciales se han convertido en mercados de carne asolapados siendo la Tiendona, el mismo Metrocentro.
En Univisión y CNN en español me había hablado que esto en la Habana era todo un bacanal de pecados. Pura propaganda contra este país cuyo único delito es el de obstinadamente querer ser libre e independiente de un imperio.
He visto lugares peores que este, por lo menos a la sombra de la noche puedo respirar el aire fresco del Caribe, saborear mi cerveza favorita y dejar mi mente bogar entre las olas que tranquilamente estallan a mis pies.
Nadie viene a robarme, asaltarme o atarme, la tranquilidad de poder cerrar los ojos y sentir esa brisa marina que una entra en tu cuerpo no la puedes dejar nunca más y te persigue siempre pues esa es la magia del Caribe, de un Caribe libre y orgulloso que se tiene de pie frente a un imperio.
Mi pasatiempo…
Venir a la Habana y perderse en las librerías es un pasatiempo único. En cada una se puede encontrar tesoros valiosos como aquel libro que encontré en cierta ocasión firmado por Jean Paul Sartre. Hoy no solo se encuentran los libros tradicionales que solían llenar los estantes en la época soviética. Pero siempre a precios que dan envidia en cualquier parte del mundo en donde la literatura es considerada un lujo. Aquí la lectura es algo que todos aprecian y está al alcance de todos. Ciertos libros raros todavía se encuentran aquí como reliquias que compiten con los carros de los 60 que todavía llenan las calles de la Habana.
Pero no he venido a descansar y tengo que preparar mis clases para mañana pues el más grande placer que tengo de estar aquí es el de sentirme util en la construcción de una sociedad más justa y sobretodo más humana.
Mauricio.
1968-2008- 40 años que cambiaron el mundo…
1968-2008- 40 años que cambiaron el mundo…
Si hay un año paradigmático en la historia reciente de la humanidad es el año 1968. Para aquellos que creen en los alineamientos de planetas, me imagino que ciertas constelaciones se pusieron alineadas para crear un “Tsunami” social.
Muchos solo nos recordamos de nuestra infancia pero en nuestro alrededor el mundo se convulsionaba por todos lados. En El Salvador el año 68, se recordara como el año de la llegada de Lindon B. Johnson, presidente americano en visita oficial y aquella frase estúpida que se le atribuyo, afirmando que lo mejor que tenía El Salvador era la horchata. Pero también ese año se preparaba un drama enorme que culminaría el 14 de julio del año siguiente. En Honduras, vivían más de 300 mil compatriotas de forma ilegal. El presidente hondureño de aquel entonces López Orellana enfrentaba una crisis social enorme: huelgas y manifestaciones por todos lados. La crisis económica de ese país era aguda. El presidente Salvadoreño, nuestro querido “tapón”, el “Patton” de los trópicos, General Sánchez Hernández no se quedaba atrás. La primera gran huelga de Andes exploto ese año y se aplicaron decretos que declaraban subversivos a los que participaron en ella.
Un poco más lejos en México DF, estallaba ese año una huelga que paralizo la ciudad y en Octubre de ese año un evento marco la conciencia colectiva de ese país: La masacre de Tlatelolco. Una manifestación de obreros y estudiantes fue masacrada cerca de la plaza de las tres culturas. Años más tarde platicando en Arizona con la escritora mexicana Elena Poniatowska me aclaraba mis dudas sobre el hecho que hasta hoy es una vena abierta en plena urbe mexicana.
Y si seguimos subiendo al Norte en los USA estamos en pleno apogeo de un movimiento que se denomino: El Black Power. ¿Quién ha olvidado los olímpicos de México 68 con los atletas negros americanos de pie y con el puño cerrado en alto? Pero no solo eso afecta la sociedad americana, estamos en plena época del fenómeno hippie: amor y paz. Esto no es solamente un evento musical o una locura de juventud. La Revolución sexual está en proceso y los valores sociales tradicionales se quebrantan y caen. La guerra de Vietnam es criticada. El mundo entero se convulsiona cuando el 4 de abril del 68 se asesina al Dr. Matin Luther King Jr. Y dos meses más tarde a Robert F. Kennedy.
Si bien es cierto que los problemas raciales azotaban los Estados Unidos de América más al norte en la tierra de las nieves permanentes, la situación estaba candela. Las celebraciones del Día nacional de Québec, el 24 de junio quedaran en la historia como el “Lundi de la matraque”. Ese día el desfile típico de San Juan Bautista, fue interrumpido por las manifestantes que agarraron a tomatazos al primer ministro de Canada, el difunto Pierre Trudeau. Un año antes el Presidente de Francia había encendido la mecha del movimiento al gritar ante casi un millón de habitantes de Quebec: Viva un Quebec Libre!.
El movimiento independentista estaba en plena auge y las calles de las ciudades se llenaron en el 68 de miles de estudiantes que forzaron al gobierno de crear universidades populares y eliminar el elitismo en la educación. Ese movimiento se le conoce como la Revolución Tranquila. En ese mismo año se funda el partido independentista de esa provincia y comienza el proceso separatista.
La iglesia católica que había gobernado esa provincia con mano de hierro, es echada afuera de las instituciones públicas y comienza el proceso de secularización de la sociedad. Hoy 40 años más tarde la iglesia no ha podido recuperar todo el terreno perdido y ha tenido que ver hasta las escuelas católicas desaparecer.
Si seguimos nuestro vuelo en la historia nos vamos a Francia. Mayo de 1968 es toda una revolución que se sucede. Una chispa social que puso al gobierno de Charles De Gaulle en plena situación de pánico. En 40 días que duro ese movimiento que paralizo toda la Francia, las calles se convirtieron en el teatro de las reformas que existen hasta hoy. Se termino con el elitismo de la Universidad Sorbona , la sociedad pone en Jaque Mate las bases sociales de la Cuarta república. Se meten a la basura los dogmas sociales y la sociedad francésa decapita los valores tradicionales e instaura lo que es hoy una de las sociedades más abiertas excepto en materia de inmigración.
Si en realidad no hubo cambio de gobierno en Francia, Mayo del 68 permitió el reconocimiento de la igualdad de sexos, la liberación de la moral y las costumbres y sobretodo se elimina el autoritarismo en la educación.
Pero Francia no solo fue un caso único y aislado, en Checoslovaquia, los tanques soviéticos aplastan en sangre el movimiento de democratización de ese país. Quedo claro en la primavera del 68 que Moscú no toleraría que ningún país satélite de la cortina de hierro se saliera del huacal. El invierno soviético apago La Primavera de Praga.
Más allá en el Oriente, China se lanzaba en una cacería de brujas conocido como la “Revolución Cultural de Mao” . El librito aquel que muchos tuvimos en nuestra juventud se convirtió en la Biblia China. Todo lo que Mao escribió en su libro rojo quedo impreso con sangre de millones que perecieron en ese movimiento.
Y de regreso a El Salvador, el 68 comenzaba mi primer año de escuela en la difunta Escuela República Oriental del Uruguay. Esta escuela quedaba abajito de la iglesia San José, la que se quemo y en donde allá por los años 78 un muchacho abrió una de las mejores pupuserias de la zona. Lo único que muchos no les gustaba ir a comer a esa pupuseria pues era un “muchachon” que estaba en el comal. La escuela fue cerrada en 1969 y se transforma en la Escuela Nacional de música. En donde se ofreció el Bachillerato diversificado en Artes. Esta escuela de artes fue la cuna de muchos compañeros que se unieron al movimiento revolucionario. Los artistas se incorporaron al movimiento masivamente. Esa escuela era el “bebe” de Walter Beneke Medina que además de ser Ministro de educación en aquel entonces también fue escritor. Como escritor es un hombre digno de admirar pues su pluma hizo avanzar el teatro moderno Salvadoreño. Si no recuérdense aquel dialogo que era una pieza de teatro entre 3 cabezas cada una perteneciente a una persona que había sido decapitado en plena Plaza Libertad. Algo así como A puertas cerradas.
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100 años de relajo….
La historia de mi tío el más jodido de la familia.
Yo tenía un mi tío que era pura “mala hierba” y digo tenia, pues al parecer fue a morir a Belice. Este mi tío se llamaba…lo llamaremos por esta vez Heriberto para proteger su identidad si todavía está vivo, pues fue lo más jodido que la familia Quijano hubiese tenido.
Era todo un Casanova y contrajo nupcias bien joven allá en el cantón el Rosario. De su primer matrimonio quedaron creo yo unas primas que hoy son ya unas señoras. Este tío a pesar de llevar consigo el germen de lo “pícaro” quería mucho a sus sobrinos y se llevaba muy bien con mi mamá, quien siempre le dejo pasar y cubrió sus pilladas.
Era todo una “amenaza”, se las podían todas y además de eso tenía el porte de un “tayacan” como dicen los Ticas. Era de estura mayor que los demás hermanos y se había desarrollado más físicamente parecía modelo de las revistas de hoy de aquellos que leen los cheros que se hartan babosadas para inflar los músculos.
Pero este mi tío Heriberto se había hecho de su musculatura a pura “cuma” y “machete”. Jamás lograron doblegar su espíritu aventurero las leñateadas de mi abuelo y las “guindas” que mi abuela le sacaba con un leño dispuesta a quebrárselo en la mera cabeza. Sus pilladas habían dejado de ser cómicas desde los 10 años para convertirse en verdaderas pilladas de bandido roba gallinas de cantón.
Su fama lo seguía y rapidito las muchachas tímidas del “valle” sucumbían ante semejante aventurero que se las podía todas y que no temía andar en los montes en plena oscurana. En aquellos tiempos en que la gente temía de verdad al “cadejo viejo” o a la “carreta chillona”. Y ay de aquel que se atreviese a andar por los callejones en esas noches sin luna vigiando alguna cipota o echándose al lomo las mejores piñas del vecino, que tanto había cuidado el pobre Tata Chema, el miedo era que la “Siguanaba” saliera y te dejara “jugado para siempre.
Este mi tío llegaba a media noche y hasta los perros se habían hecho sus secuaces nunca ladraban y de repente se oía la tranca del rancho de los abuelos y el entraba con la matatada al lomo o bien sudado después de una revolcada con alguna muchacha del cantón.
Mi abuela cansada de tantas fechorías no pudo más y a los 12 o 14 años lo agarro y lo llevo donde su compadre Tacho Loza allá en el Cuartel de la aviación. Se fueron a pie desde el cantón hasta Ilopango. Y ya allá le rogó a llantos que lo reclutaran. Mientras otros padres escondían sus cipotes para evitar que fuesen reclutados, mi abuela hacia lo contrario. Y aspi desaparecieran por dos años los cipotes y luego regresaran a los cantones convertidos en hombrecitos, la mayor parte del tiempo con malas costumbres: bolos, busca pleitos y sobre todo sin oficio, pero mi abuela rogaba que aceptaran a mi tío.
Allí mismo quedo el cipote, que era mi tío, pues su salud y su robustez lo daban como candidato perfecto para ser recluta. Según contaba después con los años; sus años de reclusorio hizo de las suyas. Generalmente los reclutas son los que sufren los vejámenes de los otros y se convierten en casi choleros de los subtenientes. Pues cuenta mi tío que en la primera semana le quisieron hacer lo que hacían a todos los inditos reclutados de los caseríos. Pues dice que cada noche esperaba la oscurana y acostumbrado a merodear en los campos sin que nadie ni los perros lo delataran, procedía a dar sonaras tastaziadas a los que lo jodian de día y así fue que hasta “su teniente” lo mando al hospital y nadie se dio cuenta.
Todavía guardo una vieja foto blanco y negro en la que aparece en cuclillas con su uniforme y detrás de él alineados los viejos aviones recuerdo de la Segunda Guerra Mundial, orgullo de aquel entonces de la Fuerza Aérea. Pero su tiempo en el cuartel no fue para “componerlo” más bien fue un descanso para mi abuela que no tuvo que lidiar con los truhanadas y pilladas que hacía.
Ya luego dado de baja y a la decepción de mi abuela al ver que mí tío no quiso hacer carrera en el ejercito tuvo que verlo llegar ya hecho un hombre. Y en poco tiempo se anuncio que habría boda. Señora boda, se mato un cuche y gallinas y mi abuela no escatimo los gastos por deshacerse de su hijo con la esperanza que las responsabilidades de la familia lo harían cambiar.
Y así fue la boda, mi abuelo construyo una ramada en la cual se hicieron los tamales y se pusieron las ollas humeantes con tamales de sal y azúcar y otras con chocolate y café. Se contrataron los famosos “Teresones” de Villa Delgado, en aquel entonces no era ciudad todavía. El famoso sexteto hizo levantar el polvo con sus cuerdas. La boda se realizo como se debe en la Iglesia de Tonacatepe, cuna de los Padres Aguilar, próceres de la Independencia Patria. Como siempre esos eventos sociales se realizaban tempranito en la mañana en misa de 7, para luego salir con los novios a casa de la casada en donde eran recibidos por la familia de la esposa con el desayuno y la pachanga que duraba todo el día.
Así eran las bodas de mi pueblo se comenzaban sábado temprano con el tradicional destazo del cuche y durante todo el día sábado eran los preparativos y la fiesta de despedida era esa noche. Todos develados salíamos para misa.
Las nupcias…
¡Ahh mi tío! Ni la boda lo compuso, en el mismo año se concretizo la separación y solo las fotos quedaron como recuerdo. Y así siguió con sus fechorías, me recuerdo que tenía yo 6 o 7 años cuando otro tío mío murió, mi tío Ezequiel. Un hermano menor de mi tío Heriberto. Había muerto de un accidente en el cuartel. Pues este último había decidido hacer carrera militar en la aviación y se había convertido en el orgullo de mi abuela. El alcohol no fue ajeno al accidente y mi tío murió en el Hospital Militar y tuvo derecho a honores militares. Me recuerdo para mí fue impresionante ver en el rancho de mi abuelo el féretro de mi tío y 4 soldados con fusiles manteniendo capilla ardiente.
Ese recuerdo quedo plasmado en mi memoria infantil pues es el momento en cuando uno enfrenta por primera el dilema de la muerte y no lo entiendes. El cuerpo con algodones en la nariz y la mitad de un limón en la boca. Mi primera expresión fue de miedo al ver ese rostro descompuesto y me recuerdo haber dicho: “Huy el diablo”. Tantos años sufrí por esa frase pues yo siempre mantuve buenas relaciones con mis tíos. Y el muerto y yo éramos buenos amigos.
En el cementerio de Tonaca…
En el entierro, bien recuerdo, que no hubo poder humano que pudiese detener a mi tío Heriberto quien se acerco al féretro y quería verlo antes que lo pusieran en el hoyo. Eran 4 soldados que trataban de detener a mi tío en aquella mañana de julio en el cementerio de Tonacatepeque. Su llanto, era doloroso, pues ver a semejante hombre llorar hacia resquebrajar hasta las piedras. El féretro fue colocado cerca del hoyo, todos retienen un poco la respiración, mi abuela ha perdido conocimiento, el drama se siente en el aire.
En menos de un momento veo desde atrás, pues los cipotes no podíamos estar cerca, como los soldados que retenían mi tío son lanzados como si fuesen soldados de harapos al suelo y al hoyo y como bestia mi tío se tira sobre el féretro ya cerrado. En cuestión de segundos veo el puño de mi tío estrellarse contra el féretro y romper el vidrio de este y abrazar al muerto.
Lo que cuento aquí no lo invento ni es el resultado de alucinaciones post alcohólicas, sucedió tal como lo cuento. Todos quedaron petrificados y fue mi abuelo quien sacado fuerzas de flaquezas se impuso a semejante mastodonte y se escucho su voz resonar y lo obligo a separarse del cuerpo de mi pobre tío Ezequiel. El muerto fue sepultado con el féretro roto.
La pareja…
Pasaron meses antes de volver a saber de mi tío Heriberto. Todos preguntaban sobre él después de este triste evento. Se lo había tragado la tierra. Me recuerdo que mi tata no lo topaba pues de repente aparecía en el mesón en el que vivíamos hacinados y llegaba contando sus hazañas en donde siempre sus favoritos pelones eran de contar las taleguiadas que le zampaba a los guardias y a los nacionales.
Los que le llevaban hambre eran los de la Hacienda pues entre muchas cosas tenía su sacadera y sus escondites. Mi tata no lo topaba pues en aquel entonces mi tata era militar y mi tío siempre con su voz no andaba cubriendo las apariencias para decirle “un par de mierdas en la cara” como que “el día que se llegase a sobrepasar con su hermanita mayor, mi mamá, no quedaría bueno ni para contarlo.
Con nosotros era otra cosa, apenas llegaba, era de jugar con nosotros y contarnos chistes y sentíamos que nos quería. Era bien diferente con nosotros, tal vez porque siempre lo respetábamos a pesar de todas sus fechorías, él lo sentía y nos quería por eso. En cierta ocasión llega con la noticia que estaba acompañado y su nueva mujer era una mujerona que a cualquier hombre podía teleguiar.
Ella Vendía en el mercado la Tiendona, aquel mercado allá por la Isla, frente a Casamata o Policía de Hacienda. Eso antes que fuera el mercado de Mayoreo. Me recuerdo de la mujerona que tenia semejantes ñeques que parecía de esos que hoy se llaman “body builders” solo que esa mujer era de puro levantar unos canastos que deberían pesar más de 100 libras. Era la pareja perfecta, la viejona era de las verguiadoras del mercado. En su delantal siempre se manejaba un su cuchillo que parecía destazadora.
El relajo en el mesón…
Cuando terminaban temprano los sábados llegaban a visitarnos y pasábamos veladas tranquilas y alegres. Vivian allá en aquella calle polvosa que estaba entre Mejicanos y Cantón Mariona. Hasta una vez pasamos allí una semana santa con ellos y no nos aburrimos para nada. Entre las cosas que más me agradaban de mi tío era lo bochinchero y busca pleito. En cierta ocasión que llegaron la pareja de luchadores, la mujer cuyo nombre era Susana, pero lejos de parecer a la Susanita de Mafalda, era una morenaza corpulenta de piel tostada y de mirada profunda. En esa ocasión que llegaron a visitarnos y la mujer de mi tío se dio cuenta que en el mesón había una vieja mafiosa que sembraba el terror en toda la vecindad.
Esta vieja en cuestión tenía la lengua de mecapalero y amenazaba con verguear a medio mundo. Mi tata que para esas cosas era mero menso, nunca se metió en líos y siempre mantuvo un perfil de hombre de paz. Esa tarde la mujer de mi tío se dio cuenta y hablando con los otros vecinos se dio cuenta que también a mi mamá le hacia la vida difícil la susodicha señora. Se informo cuando estaría con la vieja esta en los alrededores con su marido y todo y no dijo nada.
La sorpresa fue el sábado siguiente al ver a la pareja llegar. Mi tío llevaba algo envuelto en papel de diario. Lo mismo su mujer, me extraño un poco, llegaron, nos saludaron, bien calmados, sin mostrar señales de la tormenta que se avecinaba. Y procedieron a desenvolver lo que llevaban oculto. Mi madre casi se muere del susto al ver semejante machete que mi tío llevaba y la mujer su famoso “cuto”, de aquellos que ocupan en el mercado para cortar las patas y los pollos de un solo machetazo.
Nos dijeron en tono firme que no nos metiéramos y que estuviéramos tranquilos. Se dirigieron a la pieza en donde la maishtra mafiosa que infundía el temor y el miedo a toda la barriada acaba de llegar con su marido y fueron a tocarle y llamaron al marido de esta, por su nombre.
El pobre viejo que durante tanto tiempo había infundido pavor a todos no creía lo que veía. Mi tío no le dejo alternativa: “¡O salís ya o te voy a sacar!” La mujer quiso levantar su voz acostumbrada a infundir pánico entre el vecindario, pero fue la mujer de mi tío que de un solo se puso al brinco y la puso quieta: “¡O te callas o te lleva putas!!! Tenían un hijo adolescente y una menor. El hijo quiso ponerse al brinco, la mujer de mi tío lo puso quieto con su voz: ¡Voz maricón te quedas allí o te rompo la jeta de un cerotazo! .
Los vecinos cerraban las puertas y escuchan detrás de ellas. Toda la vecindad estaba en silencio, no se escuchaba el “jelengue” típico de las 5 de la tarde en un día sábado, todos seguían en vivo el melodrama que allí pasaba.
Mi tío hablo: “Mira viejo hijo de puta, tenes 24 horas para que compongas a tu mujer o si no a vos y a ella los voy hacer picadillo. Y déjate de mierdas que la próxima vez que venga es para arreglarles cuentas de una sola vez a los dos” . Era todo un teatro dramático que se vivía en aquel momento. Mi tío con una sola mano tenia del cuello al marido de la vieja, la cual lloraba y no se abrevia un paso por miedo a terminar hecha fritada ante el filo del “cuto” que la mujer de mi tío había clavado y desclavado varias veces en el lavadero para mostrar el filo del pequeño artefacto.
La herencia del tío…
Yo me dije esto se pone feo y cuando estos se vayan nos van a querer joder a nosotros. Pero el golpe fue tan fuerte que no hubo necesidad de más, esa misma noche el marido de la susodicha vieja hizo tanates y la dejo y nunca más se volvió a ver al viejo este.
Nunca más volvimos a tener un solo comentario de la vieja, fue como si hubiésemos dejado de existir. Mi tío me dio una lección de vida en aquella tarde, que años que más tarde aplicaríamos con mi hermano el cura cuando ya adolescentes, él y yo, ya en el INFRAMEN, en una mañana el mesonero dejo enjabonado a mi hermano menor y corto el agua. Nos encabronamos los dos y fuimos a sacar unas varillas de hierro hicimos saltar el candado y echamos el agua para todo mundo. Cuando el mesonero vino a encararnos y NO encontró a dos cipotes si nos a dos Quijano encabronados con señoras varillas en las manos dispuestos a quebrarle le cara si se ponía frente a nosotros. Todo cambio, la dueña vino a amenazarnos y yo ya con mis lecciones del MERS, la mande a la m. y la vieja se fue bien encabronada.
Creo que mi tío Heriberto heredo lo más jodido del carácter de mi familia, había bondad y había fechoría en su alma pero ante todo él era autentico y creo que su espíritu me vino a visitar estos días pues de repente comencé a recordar y sentir necesidad de escribir sobre mi tío, el más pícaro de los picaros del clan Quijano.
Y no he mentido para nada en lo que he contado sobre él, más bien pudiese escribir un capítulo del Libro que se llamaría 100 años de relajo.
Los culpables de la locura…
Los culpables de la locura…
A mis hijos que no creerán que su padre vivió en un mundo de locura: El Salvador.
Era un 15 de septiembre de 1972 y en esa mañana de fiesta patria los grupos populares de aquel entonces comenzaban a aglutinarse en el Parque Cuzcatlan: Alameda Roosevelt y 25 calle. Llegaba gente de todos lados obreros, estudiantes, campesinos que venían a pie desde la terminal de oriente y de occidente. Los compañeros de la U habían conseguido un pick up que serviría de cabeza de la manifestación. Se extendían las pancartas y se practicaban las consignas: “El pueblo unido jamás será vencido”. Se separaban las organizaciones participantes: AGEUS, FENASTRAS, ANDES 21 de junio, FECCAS y UTC.
En aquel tumulto de gente había muchos de los que llenarían las listas desaparecidos del conflicto armado que se avecinaba como tormenta que se pone en el mes de mayo. Allí andaban el compa Meza de FENASTRAS, para aquellos que no se acuerdan este sindicato era el que representaba a los compas de la Constancia, y para mis hijos: Constancia SA de CV era la compañía que producía las cervezas Regia, Pilsener y Suprema también las gaseosas tropicales.
Este sindicato se hizo famoso por tomarse las instalaciones de la fábrica por mucho tiempo allá por el 78. Habían amenazado con hacer saltar las calderas si el ejército llegaba a utilizar la fuerza. Pero esa mañana del 15 de septiembre no había habido desfiles escolares, se habían anulado y se había hecho un llamado a una manifestación pacífica que terminaría en la “Plaza Libertad”. ¡Qué ironia! Llamar así a esa plaza escenario de tantas masacres. En fin comenzamos a caminar gritando nuestras consignas, allí estábamos mi hermano mayor y yo. Me recuerdo que a la altura del Cine Dario comezamos a trotar y gritar en coro una sola palabra: “¡Che!, ¡Che!, ¡Che!, ¡Che!,” Así bajamos hasta la iglesia del Sagrado Corazón a la altura del Parque Simón Bolivar. ¿Te acuerdas? Didea, la estación de buses 102 para el Puerto de La Libertad y aquel edificio llamado IBM. Años atrás el parqueo que hoy pasabas frente a él había servido como la penitenciaría Central. En una esquina opuesta al parque Bolivar estaba aquel almacén Phillips. En esa misma cuadra se encontraba el ISTU, o sea casi llegando a Siman y a Kismet.
Así seguimos en aquel ambiente de fiesta con la música de Víctor Jara, de Guaragua y otros más. Nos sentíamos libres y sentíamos que podíamos cambiar nuestra situación.
Me recuerdo como si fuese ayer que cuando llegamos allá por aquel almacén llamando Goldtree o algo parecido, el pickup comenzó hacer un llamado: “la cola de la manifestación está siendo masacrada por efectivos del ejercito y guardias nacionales” En pocos segundos vimos que el pickup acelero y trato de encontrar salida partiendo con rumbo al Zurita. Todo mundo gritaba y se escuchaban las balas silbar, nosotros logramos correr hasta la iglesia el Rosario, cuyo cura cerró las puertas dejando a sus feligreses en las manos del torturador. En pocos minutos la plaza quedo solitaria pegados a la rejas de la iglesia sin poder moverse quedaron dos bichos con caras de haber visto al mismísimo diablo. Y vale que sí lo habíamos visto: vestido de verde olivo con sus famosos recién estrenados G3. Seguidos de ellos el cuerpo de bomberos llego limpiando calles y se levanto una humedad tremenda por el calor del día.
En poco tiempo llegaron los cadetes de la escuela militar y la banda de guerra de la Guardia Nacional. Todo parecía una película pero era la realidad ante nuestros ojos.
Un cortejo de vehículos de lujo comenzó a hacer su entrada en la plaza libertad: embajadores, jefes militares y la cúpula de la Iglesia católica que vivía en aquel entonces en pleno concubinato con el meritito cachudo. El “Excelentísimo señor presidente de la República hizo su entrada”, me parece que Tapón, el general Sánchez Hernández era todavía el presidente de aquel entonces.
Todo aquello había parecido un sueño y nadie hablo de esa manifestación, ni nadie supo cuantos capturados hubieron, ni cuantos heridos o muertos quedaron de aquel 15 de septiembre.
Cuando escucho discursos de jóvenes y adultos que presentan una versión equivocada de la historia me da pena pues muchos creen todavía que la guerra fue un resultante de un lavado de cerebro colectivo que agentes soviéticos hicieron con nosotros que vivíamos en el país de la sonrisa. Muchos que no saben escribir correctamente la lengua que el invasor blanco nos enseñase desde el nacimiento siguen sin entender que se necesito más que ideologías para entrar en ese conflicto armado. Fue el puro deseo de vivir que nos llevo a la guerra.
Se hizo normal el matar y destrozar las vidas de aquellos que soñaban con un mejor mañana. Se nos negó la libertad y se nos dio el destierro a aquellos que pensábamos diferente. Las masacres del Mozote y de tantos otros pueblos no podemos seguirlas ocultando y creo que es esencial y necesario que lleguemos a enseñar todo eso que paso a nuestros jóvenes para que nunca más lleguemos hacer lo mismo con nuestros semejantes.
La dictadura militar que se nos impuso desde los años 30 no fue fácil y destrozo nuestro tesoro cultural indígena. Se dio el derecho de matar a aquellos que podían atentar contra el orden público. Se sigue alimentando el odio hacia los que pensamos diferentes como que fuéramos seres con lepra.
Otro hecho que tal vez no se acuerdan fue la toma de la Hacienda Colima allá en Chalate, fue una de las primeras masacres que el ejército hiciera durante la administración del Coronel Molina. Sacaron a los campesinos y a muchos los hicieron desaparecer. Molina llego a la presidencia tras unas elecciones fraudulentas. Me da gracias pensar que el tipo ese quiso hacer una especie de Ley de reforma agraria y salía diciendo en la tele que no daría un solo paso atrás. Y que paso que luego que el “capital” foráneo y el lacayo servil nuestro se confabularan y lanzaran manifestaciones de viejas fodongas a las calles, con sus sirvientas y jardineros, vociferando y aullando que Molina era comunista. La famosa reforma agraria cayó en el olvido.
Y sigo acordándome de aquellos jóvenes que hacían un retiro espiritual en una casa católica de Mejicanos: El Domus Mariae y fueron todos capturados supuestamente que era una célula de las F!!! puros bichos, cipotes de 13 a 15 años cayeron y terminaron su infancia en el penal de Santa Tecla y de Mariona.
Mi deber será el de continuar recordando el pasado que me permite vivir con esperanza el presente y seguir soñando el futuro.
De regreso de Amapulapa
Creo que este episodio en nuestras vidas quedo marcado en la memoria de compa Nando y de nuestra querida Yani y de algún otro más que anduvo en esa ocasión con nosotros en 1977 en aquella excursión que nos llevara a Amapulapa. Si mal no recuerdo ellos participaron en esa aventura…o sera que estoy perdiendo la memoria…
Yo no me recuerdo mucho del viaje pero si del regreso pues sucedió que ese día durante nuestra estadía en el turiscentro, que así se les llamo a los balnearios bajo la gerencia del ISTU, sucedió un hecho interesante en San Salvador. Ese día los compañeros que ocupaban la embotelladora La Constancia fueron desalojados y capturados. Fue un día amargo para los compañeros de FENASTRAS, quienes eran miembros del FAPU y cuyo brazo armado me parece que era el FARN . Yo no era de ese grupo por eso no me recuerdo muy bien del organigrama de la organización de masas. Pero al parecer Ferman Cienfuegos era el líder de las FARN. La base de esta organización se encontraba en la U. Nacional y con lazos con la Juventud Democristiana.
Volviendo al tema:
Pero sucede que el tren que salía de temprana hora desde La Unión y pasaba por San Vicente a las cuatro de la tarde sufrió un retraso enorme y creo que hemos salido de allí como a eso de las 6 de la tarde. Y como era de esperarse hemos llegado a la terminal como a eso de las 10 de la noche. Eso fue “YUCA” pues San Salvador parecía una ciudad muerta. Nadie en las calles, se respiraba el miedo pues el miedo tiene olor a muerto. Hasta las cinqueras que abundaban en los famosos locales de las enrejadas de la Avenida estaban en silencio. Las tanquetas estaban por toda esa zona.
Esa noche sentí que me orinaba al recorrer a pie desde la terminal de oriente hasta el parque centenario. Creo que si mal no recuerdos mis compinches lograron tomar el último bus que iba para Quezalte. La regañada que me dieron al llegar a casa fue de padre y señor mío si por poco no barrieron conmigo.
Si solo el plante de quema buses teníamos imagínense, cipotes con una mochila solamente caminando por esos lados, no era para llamar la atención y ser linchados como posibles subversivos y en lugar de explosivos encontrar un par de chancletas y una calzoneta mojada con la toalla que todavía estaba húmeda.
Esos momentos de zozobra quitan el sueño todavía pues a diario aparecían cuerpos mutilados en las calles de San Salvador por esos días. Ya se estaban terminando las funciones de los cines que ahora proyectaban las últimas presentaciones a las 5 o 6 de la tarde y los doblones de la tarde habían comenzado ya a ser pasados a las 11 de la mañana. Todo era un cambio tremendo en la forma que San Salvador vivía o sobre vivía del miedo que los cuerpos de seguridad creaban. Era la psicosis del terror de Estado que se sentía. Hay de aquel que era señalado por error o por deseo de venganza, desaparecía y jamás se volvía ha saber de él. Se creía que sometiendo al pueblo a una terapia de terror intensivo se ganaría otros 40 años de dominación. Se equivocaron y las balas, como decía Dalton en aquel su poema, comenzaron a silbar de este lado para el de ellos.
En esos años también andaba de pispireto con mi querida Mirta Flores y en cierta ocasión estábamos en el famoso restaurante MacDonalds el cual estaba situado en la esquina opuesta del teatro nacional, frente a la plaza Morazán. Pues sucede que estando allí fue que se desato una balacera de aquellas que nos quedamos atrapados en el restaurante sin poder salir y con el trasero en las dos manos de la gran pálida. Y como estaba rodeada de ventanales pudimos observar los acontecimientos como desde un cine en cual macabra película el pueblo se hacía masacrar sin menores recatos. Solo veíamos los cuerpos de seguridad salir de los camiones y tirarse en las calles y comenzar a disparar a quema ropa. Si mal no recuerdo el relajo era una manifestación que iba camino a La Prensa Grafica la cual estaba situada por allá por el cine Central.
¿Ah y quién se acuerda de eso? Los melancólicos del pasado, los que nos negamos a olvidar y quisiéramos tener siempre en la memoria los nombres que aquellos días cayeron. Los medios de comunicación hablaban de que el país era víctima de una campaña del comunismo rojo y se acusaban a países como Cuba y hasta otros lejanos como la Unión Soviética de ser los culpables de todo ese desorden.
Me recuerdo que uno de los anuncios de la tele decían así: Profesor Mario López: salario pagado por ANDES 21 de junio, Melida Anaya Montes: salario pagado por Universidad Nacional y así sacaban las fotos de los dirigentes laborales más conocidos y sin pruebas acusaban que eran fondos en “rublos” directamente de Moscú que cubrían todo eso.
El único periódico que se atrevía a decir la verdad fue La Opinión y en esos años fue callada para siempre a puros bombazos. Esos ataques era atribuidos a grupos tales como “La Mano Blanca” y otros nombres sacados de las mentes criminales que dirigían la cacería desde los cuarteles. Nunca existieron esos grupos pues eran parte integrante de los cuerpos de seguridad.
Otro pasaje en la historia olvidada…
Mis recuerdos de Tonacatepeque…
Mis recuerdos de Tonacatepeque…
Los Quijano tenemos raíces profundas en ese pedacito de tierra que nos dan las ricas jícamas. Yo nací y me crie en San Salvador, allá por el parque Centenario. Pero Tonaca ha sido siempre el pueblo de mi corazón pues de allí venimos los Quijano. Mi abuelo vivía en el Cantón el Rosario en el camino que de Soyapango conduce a Tonaca. Mis vacaciones y mis recuerdos de infancia se ubican en esas lomas aledañas a Tonaca. Era allí donde íbamos en las grandes fechas: bodas, entierros, Día de los muertos, rezos, visitas al penal y compras del domingo.
Los buses cobraban 40 centavos de Colón desde Soyapango hasta Tonaca y bien me recuerdo de los típicos nombres: La Jicamera, La Mía, La Larios… En Soyapango esperábamos la llegada de los buses y alegremente montábamos con rumbo a donde el aire era siempre más puro y donde la vegetación se hacía más espesa en invierno. Esa calle empedrada y polvorienta era nuestro camino para Tonaca y que alegría sentíamos cuando llegábamos al puente grabado en mi memoria, el cual lo veía tan profundo y bajo de él pasaba el tren de la IRCA. Y el bus siempre disminuía su velocidad al llegar a la quebrada antes de emprender la cuestona que nos hacía llegar al pueblo que con sus calles empedradas nos daba la bienvenida. Cada vez que leo Gabriel García Márquez y sus 100 años de soledad para mi Macondo se vuelve realidad en Tonaca.
La persona que más caracterizo en mi vida, mi pueblo fue mi bisabuela quien muriese a la edad de 111 años, muy conocida en aquellos cantones vecindarios de Tonaca, la Mamita Salomé Quijano era todo un ejemplo de matriarcado. Fiel católica hacia hablar de ella en el mes de enero con su famoso rezo al Cristo Negro de Esquipulas. Devota del Cristo en cuestión pasaba el año trabajando duro para tener como hacerle su rezo al Señor de Esquipulas. Fue en casa de mi bisabuela en el Cantón El Rosario que aprendí mis primeras lecciones de religión, pues allí llegaban unas monjitas y unas maishtras de San Salvador, los días sábados a enseñarnos el catecismo. Y el mes de noviembre nos juntábamos todos los primos pues teníamos que ir a enflorar y mi abuelo Angel Quijano se daba a la tarea de hacer las coronas de ciprés y sus hijos, mi madre y sus hermanas y hermanas, llevaban las flores que se compraban en el mercado el Emporio.
Mis recuerdos de Tonaca se ubican alrededor de la iglesia pues era allí donde siempre nos deteníamos cuando había un entierro para que el cura en el atrio de la iglesia diera los santo oleos al difunto. Dicho sea de paso, nuestra costumbre era llevar el féretro desde el cantón hasta Tonaca a pie. Y allí íbamos en procesión silenciosa cuesta arriba y sudando bajo el sol ardiente. Solo los llantos de los familiares se escuchaban y así recorríamos ese tortuoso camino desde el Cantón el Rosario hasta Tonaca. Allí están mi bisabuela, mi abuela, mis tíos y no sé cuantos primos.
Las bodas también se celebraban en la iglesia de Tonaca y generalmente las bodas en aquel entonces solían hacerse en tempranas horas de la mañana. Practica que ya casi ha desaparecido pues hoy la bodas se hacen sábados y jamás domingos. Fue en Tonacatepeque que mi madre se crio con una tía que le enseño el oficio de la costura. Fue allí en unas fiestas de diciembre que mi madre, siendo adolescente salió en carroza representando su barrio, a pesar de la oposición de mi abuela que veía en eso una insolencia y falta de recato para las jovencitas.
De las familias que recuerdo son los Carias que según me cuentan tienen lazos cercanos con los Quijanos. Los Siliezar que ese era el segundo apellido de mi abuelo y también los Duran que era el apellido de mi abuela. Según he sabido en los años 1800 llego a vivir a Tonacatepeque un médico francés de apellido Durand, quien se caso y tuvo una familia muy conocida en la zona, pero también tuvo sus deslices y de uno de esos deslices nació la rama de los Duran, no reconocidos, de esos era descendiente mi abuela.
De los que no se mucho es de la familia de mi padre que son Rivera Vásquez y que también son originarios de la zona.
Entre los recuerdos que guardo preciosamente en mi memoria son las famosas pastorelas que recorrían los cantones en aquel entonces en los días antes de navidad. El personaje del diablo vestido de rojo era el más colorido de todos. ¡Qué bonito eran las pastorelas de Tonaca! Uno de cipote iba todas las noches a rezar decía uno pero en realidad era por ir a probar el marquesote y el chocolate que las capitanas de cada estación preparaban. Y también había tamales…
Tonacatepeque estaba rodeado de ríos y quebradas, entre ellos el río las cañas y un pequeño virtiente que mi madre menciona seguido Chantecuan, pero yo me recuerdo más del riachuelo “Los huishtales” que bajaban de una loma formando un par de pozas de agua fresca en donde se daban cita las muchachas de la zona para ir a lavar la ropa. Era tan agradable darse unos baños allí y escuchar las muchachas chambriar entre ellas. La moral quedaba arriba pues allí nos bañábamos chulones y no existía vergüenza. Entre aquellos bosques abundaban los copinoles, los huichamperes, los pepetos y sin faltar los marañones. Pero entre aquellos manjares que la naturaleza nos regalaba no se quedaba atrás los huichamperes que a la orilla del riachuelo se hacía en las brasas a la hora del almuerzo. Todavía siento el sabor de aquel fruto que cuando se hace en miel se vuelve algo único para el paladar nuestro.
Me recuerdo que todo comenzó a cambiar a mediados de los 70 cuando se comenzaron a organizar las patrullas cantonales y los grupos de ORDEN. Allí salían mis tíos cubiertos por la oscuridad de la noche armados por los cuerpos de seguridad de Tonaca a merodear en toda la zona. Al principio nos hacían creer que era para cuidar contra los ladrones pero poco a poco nos dimos cuenta que las famosas “Patrullas cantonales” no eran otra cosa que los cuerpos paramilitares que tanto terror sembraron en aquella época a la víspera de la Guerra Civil.
Cada noche iban a sacar muchachos de la zona que se creían que habían caído en las redes de la subversión. Ya no era posible hacer pastorelas ni rezos toda reunión en los cantones se convirtió en todo una fuente de sospecha. Y así se voló el puente y con ello la respuesta de la gente se hizo sentir y Tonaca se convirtió en teatro de enfrentamientos cotidianos. Y la situación cambio de repente, los temidos miembros de la patrulla comenzaron a recibir visitas nocturnas y a desaparecer también. Allí fue entonces que mis tíos comprendieron que la violencia solo genera violencia y salieron espantados para otros lados.
En esos días me despedí de mi abuelo y de mi tierra y sali en un viaje sin retorno a la tierra del frio y de la paz… mi nueva patria Canadá.
II
Esto se está poniendo buenísimo o como se dice en buen salvadoreño : el bolado se pone “cachimbon”.
Pues acabo de leer los comentarios que me han llegado directo al alma de gente de Tonaca, y es porque al parecer tenemos algo en común. Primeramente al compa que menciona a Don Marcos Urbano, si la información que mi mamá me ha aclarado está casado con la señora Graciela Henríquez y tienen un hijo que se llama Miguel Urbano, quien está casado con una prima de mi mamá como quien dice tía en segundo grado mía, su nombre es Mari y es de apellido Duran pues es hija de la hermana de mi abuela: Josefa Duran, y mi madre se llama Marta Quijano Duran.
Toda mi familia vivía antes de llegar a la finca “La Favorita” propiedad de la familia Pacheco. En mi época de cipote el cuidandero de la finca era Don Marciano. Pues da la casualidad que la última vez que yo vi a Don Marcos Urbano y a toda su familia fue cuando estuve de preso político en los comienzos de los 80, al mismo tiempo que Toño Carbonell y un montón de gente conocida como los compas de FENASTRAS. Este mi primo Miguelito que se caso con Mari (hija de mi tía Otilia), viven todavía, creo yo, en Soyapango y cuando era soltero este Miguelito era uno de los pocos que tenia aparatos de sonido en el Cantón. Él era el DJ de la época, los fiestones se tenían que hacer con los aparatos de Miguelito Urbano y que pachangones se armaban en la escuelita del Cantón el Rosario. Allí íbamos los domingos en la tarde a pachanguiar luciendo los pantalones “campana” Made in El Rosario, pues no había mejor sastre que Santos creo que también es de apellido Urbano.
Y que sorpresota me lleve al leer el mensaje de WIDO, que es hijo de Enrique Fuentes Duran y sí es la misma persona este señor es hijo de La señora Mercedes Duran de Fuentes y de Don Elías Fuentes. Y fue en casa de Doña Mercedes Duran de Fuentes que mi madre llego a la edad de 12 años a aprender el oficio de costurera. Todavía mi madre habla en bien de toda esa familia que la adopto a esa edad pues mi abuela quería que se quedara ayudándole en casa pues la familia eran 13 cipotes y mi madre la mayor. En aquel entonces no había molino y el maíz tenía que molerse a piedra todos los días.
Como dice Wilfredo Fuentes, a nosotros nos acostumbraban a tíos y tíos a un montón de gente que luego nos enchibolabamos tratando de descifrar los lazos familiares que nos unían. Entre las reuniones que más me gustaban eran los rezos de novenario cuando el fallecido cumplia 9 años y se mataba un “cuche” y se hacían las ramadas y las señoras amigas y familiares llegaban desde bien temprano a preparar los tamales. Mientras otras personas preparaban el altar, se sacaban las camas y se metían las bancos de madera para el rezo. A mí me gustaba llegar un par de día antes pues se preparaba el horno de tierra para los marquesotes y el día del rezo a las 5 de la mañana estaba el destazador listo para darle “matacan” al pobre cerdito que había tomado proporciones gigantescas bajo los cuidados de mi abuela.
No se desperdiciaba nada y bien me recuedo que mis tías tenia que tener el agua hirviendo para limpiar el animal de todas las impurezas. El pellejo se ocupaba para los frijoles que quedaban deliciosos. Allí llegaban unas “maishtras” que transformaban la sangre del sacrificado en moronga y otras delicias. Ya después de 9 años, ya no se lloraba al muerto más bien era un momento de regocijo y alegría. Lo que era divertido era ver las señoras que haciendo tamales se tiraban tus “tapis” al comienzo se hacían de rogar y lo hacían disimuladamente ya cuando estaban terminando se veía que no era agua lo que tenían en los vasitos.
Creo que de Tonaca venia siempre la rezadora quien teníamos que “cuentiarla” con anticipación pues no es cualquier persona que le hace de DJ de un rezo. Hay que saber todos los cantos y las oraciones que se hacen para el rezo de la novena. Si mal no recuerdo eran 3 rezos que habían. Nadie tenía comida antes del rezo. Después de terminado el primer rezo se servían las platadas de tamales, con chocolate y se abrían los canastos repletos de marquesote.
Luego los bichos salíamos a correr y a jugar escondelero en la oscurana, eso le daba más sabor al juego. El segundo rezo era seguido de café con pan y allí se comenzaba a repartir los “tapis”. Muchos no llegaban al tercer rezo. Después del tercero los que se quedaban se arropaban bien y comenzaban las platicas interminables y otros a jugar naipes. Los cipotes ya no aguantábamos y dormíamos por todos lados.
De mañanita se preparaban los platos para enviarlos repletos de tamales en señal de agradecimiento a todos aquellos que asistieron al rezo.
Esos son mis recuerdos de los rezos que poblaron mi memoria de cipote. Al rato les cuento cuando íbamos con mis primos y mis tíos menores a cortar los racimos a la finca vecina y todas las maniobras subversivas que teníamos que hacer para sacar a media noche el condenado racimo que se dejaba enterrado en algún lugar de la finca.
Ahora aquí en Canadá solo me quedan esos recuerdos y sonrío al ver mi hijo menor jugar hockey sobre hielo en patines, en lugar de jugar futbol y llevar a la espalda la herencia de Tonaca, pues el apellido que la camisola muestra no es otro que… Quijano.
Lo que la memoria hizo desaparecer.
Lo que la memoria hizo desaparecer.
Si mal no recuerdo era el año 69 o 70 cuando estaba en tercer grado en la escuela de varones Francisco A. Gamboa, era mi segundo año en esa escuelita pues mi primer grado lo curse en la escuela República Oriental del Uruguay que tuvieron que cerrarla para situar allí la Escuela nacional de música. Llegue a mi escuelita y en ese año tuve como maestra una joven muy bonita que era la esposa de un líder de ANDES 21 de Junio. La señora de Melgar era la esposa de Luis Melgar, quien años más tarde entrara en la clandestinidad como miembro de las F.
Se han de imaginar que un cipote de esa edad no se preocupa de cosas que van más lejos que de sus juegos y cosas típicas de la edad. Pero ya en tercer grado uno estudiaba la geografía e historia de El Salvador. Fue en aquel año que descubrí los acontecimientos del 32. Me recuerdo muy bien la cólera que mi tata hizo cuando le pregunte sobre eso. Dicho sea de paso en aquel entonces, él era miembro de la Guardia Nacional.
Mi mamá decía que yo era un gran “salido” pues a mi tata le hacía preguntas mero yucas como sobre el “origen del hombre” pues yo, ya en aquel entonces era Darwiniano y que los opositores a esa teoría ridiculizaban. Mi tata que además de jura era en aquel entonces miembro de una secta americana denominada: Rosacruz, se sintió ofendido que su hijo creyera en patrañas “comunistas” de que el hombre tiene un lazo de unión con el mono. No quiso entender que nosotros somos primates y me quería embobar con las teorías bíblicas judeocristianas.
Para él los hechos del 32 era otro tabú pues eran conversaciones solo de adultos y que nadie tenía que hablar. Si casi me da mis talegazos cuando le hable de los hechos de Izalco y de los héroes del movimiento del 32. Para en ese año me recuerdo que convencí a mi mamá de que me comprara mi primer libro que fue el Manual del Maestro Ciencias Sociales de Madre María Guillermina que trataba sobre El Salvador su historia y sus hombres. Leía y releía las gestas heroicas de los Izalcos, Mochizalcos y otros pueblos que se enfrentaron al invasor blanco.
Encontraba un gran placer al imaginar aquel cacique que atravesara con su flecha la pierna del desgraciado conquistador. Creo que la historia lo bautizo Atonal aunque no existan documentos que prueben que ese fuese su nombre verdadero. Lo mismo que sucede con el personaje mítico de Atlacatl que sale de la imaginación quijotesca de curas escribas de la época.
Pero esa pausa histórica es simplemente para ubicar al lector sobre el nivel de los conocimientos que se manejaban en aquel entonces. Mi estimada maestra que si mal no recuerdo llegue a tener en una gran estima y probablemente hasta sentir el primer amor de infancia pues estaba bien joven me llego a tener mucho aprecio. Su sonrisa y sus cabellos sueltos y su típica mini-falda contrastaban con el rigor que los otros maestros y maestras mostraban en esa escuela.
Mientras mis compañeros jugaban a las chibolas, mica, escondelero y otros menjurges, durante los recreos, yo disfrutaba de la conversación con mi maestra. Con ella pasábamos los recreos conversando sobre muchas cosas y de la forma que me trababa casi como adulto teníamos unas conversaciones interesantes sobre el acontecer nacional. Fue ella quien me hablo de Andes 21 de junio y del famoso “escalafón” que sería la causa de una huelga que se avecinaba.
No se puede negar que el hecho de tener una comunicación constante y cotidiana con la maestra me hizo blanco de críticas y burlas. Pero ya en aquel entonces yo era el “nerd” de la clase y perder mi tiempo en juegos sonsos no encontraba razón. Me recuerdo que durante el comienzo de ese año aprendí mucho sobre lo que sería la base de mi forma de pensar actual: Las injusticias no son creadas por Dios más bien son el resultante de la interrelación entre los hombres y la dominación de un grupo de la sociedad hacia otro.
Descubrí que El Salvador no tenía solamente un poeta de apellido Espino pero que también había otro todavía vivo que escribía sin rima y de una pluma cortante cuyo apellido era Dalton.
De repente exploto la huelga y las escuelas cerraron. Los maestros se tomaron el parqueo del Ministerio de Educación y desde las gradas de la biblioteca nacional se hicieron los discursos. A un costado del ministerio se armaron las cocinas y en otro lado el taller de confección de pancartas. En aquel entonces mi mamá se iba temprano al mercado a vender y yo con mi hermano mayor caminábamos unas cuadras y nos íbamos a pasar las mañanas escuchando los discursos y música que aquel teatro improvisado tenía lugar en aquel entonces.
Una señora morena, de estatura media y de lentes era la que se llevaba los más nutridos aplausos, todos la llamaban: “la doctora” y se trataba nada menos que de la histórica y carismática líder Melida Anaya Montes.
Era increíble el ambiente que se respiraba en aquel entonces, las maestras que uno se las forja en la mente solamente frente a la pizarra estaban allí haciendo los frijoles, tortillas y salcochando plátanos. Casi a diario habían manifestaciones de apoyo a la huelga, una de las más típicas era los famosos desfiles ufo, si mal no recuerdo así se llamaban y eran los jóvenes de la Universidad nacional que salía a las calles haciendo teatro de burla al acontecer nacional.
Era toda una belleza ver a muchachos vestidos de mujeres imitando a Marina Uriarte de Sánchez Hernández, primera dama de la República y esposa de Tapón. La otra que salía era la Antonia Portillo de Galindo, subsecretaria de Educación. Era un fiestón en las calles de San Salvador. El pueblo respondía apoyando a los maestros y a diaria estaban allí señoras de los mercados, campesinos, obreros, estudiantes llevando su apoyo a los maestros.
Cierto día a pesar de las necesidades que pasábamos en casa lleve mi bolsa de 5 libras de azúcar y de frijoles como apoyo a los maestros. Creo que fue en esa ocasión que tome el micrófono por primera vez. Mi profesión de bocón comenzaba a penas.
Tendré que consultar con mis libros esta noche para poder ubicar en el tiempo este evento histórico que paso en El Salvador. Pero si puedo situar el evento cuando yo estaba en tercer grado. Lo increíble de todo esto es que nos encontrábamos a la víspera de un momento que todos queremos olvidar y que muchos en El Salvador ni se recuerdan: La guerra civil.
No era necesidad de ser ducho en las ideologías de la época para tomar un partido simplemente era necesario abrir los ojos y ver que la situación era jodida. La miseria era generalizada, los precios del café permitían a una clase social reducida pagarse lujos que eran vergonzosos. Ya en aquel entonces llegaron los primeros Mercedez benz a El Salvador. Creo que el salario de los maestros llegaba a penas a los 170 colones. Una sirvienta ganaba entre 20 a 30 colones al mes. Una vecina que tenia la suerte de trabajar en la “escalón” lavando y planchando en la casa de la hermana de la famosa Marina de Sánchez Hernández, tenía un buen salario de 40 colones al mes.
Al terminar la huelga de Andes marco un regreso amargo de los maestros a las escuelas. La famosa Dra. Anaya Montez desapareció del ámbito nacional y nadie sabía nada de ella. Mario López la reemplazo en la dirección de la organización. Al regreso de clases fue en aquel entonces que escuche hablar de la posibilidad de un conflicto armado. Se discutía en voz baja de una forma de “revolución”. Cosa cierta yo decía que era imposible pues El Salvador no tenia selvas donde esconder un ejército. La posibilidad de levantamiento armado o revuelta popular me parecía no podía funcionar pues el temor y el miedo a los cuerpos de seguridad era palpable. En secreto hablaba con algún amigo y le decía que cambios no los veríamos vivos pues solamente nuestros nietos podrían participar en la tormenta que ya se avecinaba.
Cual errado estaba en mis vaticinios pues muchas cosas pasaban y estábamos a punto de ver el país deslizarse en una cuesta sin reten. Un evento que muchos olvidaron ya fue el secuestro y asesinato de un prominente acaudalado en los setenta. Se hablo de una famosa banda de los 13. Se hablaba de piochas y picos las cuales los secuestradores habían utilizado para ocultar el cuerpo.
Era apenas el comienzo de lo que serian 13 años de sufrimientos para un pueblo y 70 mil muertos y un sinfín de desaparecidos. Un millón de desplazados y refugiados aunados a 18 religiosos asesinados incluyendo al obispo del País.
El deber de recordar momentos que marcaron la historia desde la conquista hasta el comienzo del conflicto armado es un ejercicio necesario para entender la situación actual. Lastimosamente las nuevas generaciones no ven más allá de los centros comerciales y el resplandor que enceguecen los dólares que llegan sin ser ganados y despilfarrados en las nuevas catedrales del consumismo elevado a categoría de religión.
Hasta la próxima.
La brujería en El Salvador.
La brujería en El Salvador. Leer el resto de esta entrada
Cosas que no se habían visto desde los años 50
Esta mañana la radio anunciaba como de costumbre las noticias económicas, cada día el dólar canadiense toma más valor frente a la moneda americana. Esta última después de ser la moneda de referencia está siendo reemplazada por otras monedas como el Euro. Cosas que no habíamos visto desde los finales de los años 50, el dólar canadiense que vale 1.05 americano. Se está hablando que puede llegar a valer $1.10 para finales de este año.
Al comienzo de año estuve hablando con mi consejera bancaria y ella me decía que el dólar canadiense llegaría a la paridad para finales de este año. Pero los bancos del país se equivocaron y ahora la moneda canadiense se robustece frente a la moneda americana. Esto no es nada bueno para nuestra economía, y todo el sector de la producción industrial está sufriendo pues los productos canadienses se están vendiendo más caros en el mercado. Por ejemplo una camisa producida en Canadá que costaba 10 dólares al cambio de moneda se transigía a 8 dólares y eso permitía que el producto fuese competitivo con los precios mundiales. La misma camisa esta vendiéndose a 11 dólares en el Mercado Mundial.
Eso tarde o temprano va provocar un grave problema en la economía canadiense. El ajuste es jodido para los productores de aquí. Pero eso no quiere decir que la economía va mal. Con una tasa de crecimiento de más de 5%, Canadá es el país del G8, o sea los países desarrollados, que tiene el más alto nivel de crecimiento económico.
Si agregamos a esto el mini-presupuesto de la nación presentado hace varios días y aprobado ayer que nos dice que el Gobierno central de Canadá tiene acumulado en lo que va del año 18 billones de dólares o sea una ganancia de 18 mil millones de dólares. Para devolver ese dinero a los contribuyentes el gobierno disminuirá el impuesto al consumo que pasara a 5% a partir de enero. La tasa de imposición de los particulares también disminuye.
Todo esto es simplemente que se está produciendo petróleo en cantidad aquí en Alberta y que cada día que pasa nos convertimos en los Emiratos Árabes del Norte. Con un nivel de vida que sobrepasa las grandes urbes americanas. Actualmente es casi imposible comprarse una casa en esta provincia y los alquileres hacen pensar a los de NYC o de San Francisco. Más y más gente duerme en las calles pues no son capaces de pagarse un simple apartamento de una habitación. Pero dinero hay en paleta y el gobierno regional exigirá más dividendo a las empresas petroleras. Se comenta que pronto no pagaremos nuestros medicamentos pues tendremos un sistema de seguridad de medicamentos universal en la provincia.
En el sol de la Florida
Si comparamos con lo que sucede en USA eso es grave. Estaba viendo un programa de TV sobre la situación hipotecaria en Florida y California. Y eso esta jodido, más de 3 millones de personas perderán sus casas este año. Eso esta súper jodido en los USA por eso aquí recibimos publicidad de vendedores de casas y condominios en USA para comprar allá. La semana pasada recibí una invitación de una compañía que vende condominios en Phoenix que nos ofrecen a los empleados de la U. pagarnos el boleto de avión y el hotel por 4 días para visitar las instalaciones y firmar la compra de una unidad.
Todos dicen que la situación en USA no se mejorara y que faltan por lo menos 15 meses de caída de la moneda y de que la economía se declare en recesión.
¿Y todo esto cómo afecta a El Salvador y otros países del área?
Simplemente por la sencilla razón que muchos países tienen la economía alineada y dependiente de los USA. Desde el momento que se adopta el dólar como moneda de uso, el país también adopta las tasas de interés y todo lo que el sistema bancario de los Estados Unidos.
De forma más directa se hará sentir en las “remesas” pues la recesión económica americana, que ya se teme, traerá más desempleo. Al haber más mano de obra disponible los salarios serán ajustados en una escala descendiente. Los menos protegidos por el sistema son sin ninguna duda los inmigrantes y ante todo los indocumentados.
Hasta ahora no me recuerdo de una crisis así, bueno tal vez será como la que vivimos allá por los años 80 aquí en Canadá en donde el desempleo llego alcanzar 25% en algunas ciudades y hasta obtener un empleo como lavador de trastos en un restaurante era toda un proeza. Actualmente tenemos una moneda fuerte y un desempleo de menos del 5 % a nivel nacional y de menos del 3% a nivel de la provincia de Alberta. Abajo del 4% se considera una sociedad como teniendo empleo pleno. O sea no se tiene gente desempleada.
Mientras se tenga petróleo, gas natural y otras materias primas para la exportación, la situación económica de Canadá será envidiable y con el precio actual del crudo no podemos quejarnos. El gran inconveniente es que con todo eso estamos contribuyendo grandemente al recalentamiento del Planeta.
Hoy se habla de una disminución tremenda de los hielos del Polo y mientras sigamos a esa velocidad Alberta como los jeques del petróleo convertirán el Norte polar en un centro de desperdicios energéticos con un costo en el ecosistema que pondrá en peligro muchos países en el Sur…
-30-
Volver a vivir
Les gens de mon pays
Ce sont gens de paroles
Et gens de causerie
Qui parlent pour s’entendre
Et parlent pour parler
Il faut les écouter
C’est parfois vérité
Et c’est parfois mensonge…
Gilles Vigneault
MRQ.
Y esa calle llamada “rue” y esos vocablos nuevos que aparecen ante mis ojos son todo un mundo nuevo a leer y a descubrir. A penas esta mañana llegue a la ciudad de Québec, capital de la provincia del mismo nombre. Ayer fue 1 de julio, fiesta nacional de Canadá, fiesta ignorada en esta parte del país por razones aun ignoradas pero que ya mi olfato político me hace oler la razón, cual sabueso en pleno elemento de búsqueda.
Un ambiente de “pueblon” se respiraba, un tedio en esas calles que mostraban una ciudad que no tenía nada que ver con las imágenes mentales adquiridas gracias a la magia de televisión y el cine que nos hacen añorar esas enormes urbes norteamericanas. Esto parece más una antigua película francesa de los años sesenta. Una ciudad suspendida en el tiempo. Una arquitectura completamente distinta a la esperada ver en Norte América.
Solo hace 48 horas que deje San Salvador y me hace falta y es ahora que noto el ruido y la bulla que nos rodea en nuestra ciudad. Aquí es un inmenso recinto que me hace pensar que la ciudad entera es un monasterio. Tal vez el hecho de ver tantas iglesias, es el paroxismo esto parece la sucursal del vaticano en pleno Nuevo Mundo. Comienzo a sentir un sentimiento de pánico y terror de ver salir por doquier esos sotanudos y sotanudas que tanto horror me han inspirado desde mi infancia.
Solo falto una pequeña caminata alrededor de mi hotel, para darme cuenta que apenas conocía la mitad de los santos posibles e imaginarios y eso que viví en la Colonia Los Santos 1 de Soyapango. Aquí hay santos hasta para exportar… y al ver esas iglesias cuya belleza arquitectónica muestra el arte barroco francés del Nuevo Mundo me pregunto ¿Cómo fue posible construir tantas iglesias? Esto merece un estudio comparativo pues si en San Salvador crecen los burdeles y los Centros comerciales en esta parte del mundo la gente se dedicaba a construir iglesias como pasatiempo, en cada cuadra hay una iglesia que compite con la otra en belleza. ¿Cuántos sotanudos se necesitan para tantas iglesias me pregunto? Creo que la abundancia de iglesias termino con traspasar el ambiente de claustro a la ciudad completa.
Esta mañana llegue y no he visto “cipotes” correr, ni vecinos gritarse: “Niña Licha: ¿No quiere echarse una sopita de frijolitos monos con hueso e cuche, que acabo de hacer? Y el típico responder: Ay, si niña Fide, mire y hay le llevo unos pitos pa´ cuando hago sopa e frijoles” Todo ese ambiente de barriada que hace el alma de mi San Salvador lejano no existe más y ahora es una ancha calle tan limpia que un solo papel en la calle no se ve como si estuviésemos dentro de un estudio de tele.
Aun el calor de esa tarde de julio, el verano típico canadiense me parece fresco como si estuviésemos en las faldas del volcán o en la cima de Los Planes.Mi calor tropical esta ya a muchos grados, minutos y segundos de distancia en dirección al ecuador y aquí estamos más apuntando al polo norte.
Decido irme a mi habitación a meditar y pensar cuantos días podré aguantar antes de volverme loco completamente solo conmigo mismo rodeado de gente pero cual sordo mudo sin poder comunicar con nadie. Jamás en mi vida he estado en esta forma de tortura en la cual la soledad es la más cruel forma de romper la estructura psíquica aun del más cuerdo y no digamos de la mía que deja mucho que desear.
Recordando…
Hace dos días deje mi familia, mi ciudad, mi gente, mi mundo, mi calor, mi ruido, mi contaminación ambiental. Sí mi amigo hace apenas 48 horas, que deje los míos; me sacaron de Los Santos en la madrugada para salvarme el pellejo al enviarme lejos de ellos. Me sacaron en un pick up que en la oscuridad del amanecer dejamos Soyapango y nos tiramos a toda velocidad por la calle de Agua Caliente para ir a salir a la Garita y no se por que caminos y senderos ir a salir a la Feria Internacional antes de las 6 de la mañana de ese 30 de junio de 1983.
El asunto era evitar todos los retenes posibles que podrían frenar mi salida, en un silencio casi mortal nos veíamos sin decir nada. Cada una de mis miradas para mis seres queridos era para capturar esa imagen pues algo me decía que pasaría mucho tiempo antes que yo volviera a verlos. No había lágrimas en mis ojos, era una cólera al recordar las razones que me obligan a salir.
Ya el día anterior había hecho algo que no diría a mi madre nada antes de muchos años. Fue el hecho de irme a despedir de mi padre y de su mujer. La sola mención de eso hubiese herido de muerte a mi madre y nadie en la familia hubiese comprendido la razón que me llevo a ir despedirme de esa mujer que toda mi vida había sido un fantasma detrás de las eternas discusiones de mis padres.
Antes de dejar el país había decidido romper con todos los esquemas tradicionales que me ataban y así fue como esa tarde me despedía de mi tata y de su mujer. Esta última con lágrimas en los ojos me abrazo y se despidió de mí, mi padre me vio y no pudo aguantar las lágrimas y me pidió perdón por todo lo que me había hecho pasar durante toda mi vida. No sentí deseos de venganza o de hacer reproches ni de hacer más fuerte su dolor, simplemente respondí que no se preocupara que lo perdonaba pero omití agregar algo que me tendrá atado por muchos años a mi vida de infancia: ¡perdoné pero no olvidé! En ese momento estaba creando las bases que unirían nuestras familias años más tardes… sus hijos.. mis nuevos hermanos.
Llegamos a la feria…
Al llegar a la entrada de la Feria Internacional, ¡sí allí mismo donde tuvimos la pachanga aquella al final de nuestros estudios de bachillerato!, la imagen de esa fiesta me vino a la mente. Ahora en la puerta derecha del gran pabellón principal estaba yo a punto de decir adiós a los míos.
Allí estaban un grupo de “compas” con quienes emprenderíamos la aventura de salida. Éramos 19 con niños y algunos con sus compañeras o compañeros de vida. Los representantes del cuerpo diplomático se mostraban tensos en esa fresca mañana, y procedían a decorar el autobús con sendas banderas de los países respectivos que nos cubrirían la salida.
Todo comienza a parecer un guión de film de aquellos de Costa Gravas en pleno Santiago de Chile 1973. Las familias se despiden, nos damos los últimos abrazos, los “hasta luego” los eternales saludos:
“regresaremos con la ofensiva final“, etc. Etc.
La tensión sube y subimos nosotros al autobús y los diplomáticos nos saludan verifican nuestros pasaportes y re verifican que todo esté en orden. La bella carita de la muchacha con pinta de estudiante que me sonríen y se dirige a mi con la bandera azul y blanco de la provincia de Québec se identifica como representante del gobierno de ese lugar hacia donde yo me dirigía. Ella y el “chele” alto canadiense de la embajada se cruzan miradas y no se saludan, algo hay entre ellos que no distingo a comprender, pero que tiempo más tarde llegare a comprender que formaba parte de la típica guerra fría que los gobiernos de Canadá y de Québec se libran ad vitan eternum.
Canadá acababa de hacerle una movida histórica a Québec al aprobar la Constitución sin el acuerdo de esa provincia que hasta hoy en día es la única que no reconoce la jurisdicción de ese documento, a esa movida la historia Québec le llamara “la noche de los cuchillos largos” y Canadá lo reconoce como el repatriar la Constitución, o sea traerla de Londres y llevarla a Ottawa. Se sellaba y se legalizaba el concepto canadiense de las “dos soledades“.
El flashback…
Hacía menos de una semana había conocido a la muchacha está que me pareció la secretaria de la embajada pero jamás una representante diplomática. En ingles, esta muchacha, había pedido a la secretaria que nos recibía en la Feria que le hiciera el favor de distribuir unos formularios azules a aquellos que deseasen inmigrar a Québec. Fue en ese entonces que se me ilumino el foco, y me puse de pie y le pedí a la secretaria de la embajada el formulario azul.
La “maishtra” me miro con una mirada como que le estaba pidiendo limosna, algo así como decía en bachillerato: “Dame..Dameee, Damee…” y volví a repetir y a exigir el formulario azul, en la sala, los otros compañeros de Mariona y Cárcel de mujeres no entendían el porqué de la discusión que teníamos pues con mi limitado conocimiento del inglés lo había pedido en ese idioma. Con un poco de rabia en la mirada, “la vieja pendeja“, me extendió el formulario, el cual llene al igual que el rojo canadiense.
Como supe, luego fui el primero en llenar el famoso formulario el cual me hizo entrar en una batalla político-diplomático entre los dos gobiernos. El hecho que supe mucho más tarde fue que la Provincia de Québec tiene jurisdicción en materia de inmigración. Un inmigrante seleccionado por la esa provincia no puede ser rechazado por Canadá y luego en la entrevista con los “cheles” Canadienses de la seguridad estos me habían agarrado con una serie de preguntas las cuales parecían interrogatorio de la “jura”. Es cierto que uno sale con “color” de Mariona pero esos “cheles” con plante de miembros de la CIA pensaban que me les iba a “aculerar” frente a ellos.
El interrogatorio…
Bueno un solo talegazo de uno de ellos me hubiese arreglado los dientes de una sola vez. Pero con vente años solamente y la cabeza llena de consignas: ¡”Uno es bruto”!. Detrás de un escritorio dos “cheles” mirando mi expediente y repitiendo las mismas preguntas “pendejas”: ¿Cuántas bombas pusiste? ¿Sabes manejar una Uzi? ¿Conoces las Gallil? ¿Qué te parecen las M16? Y yo viéndolos a los ojos sin miedo con ganas de que cada una mis miradas los fulminara de un solo respondía: “no answer” Y la muchachita con cara de estudiante, representante de Québec, sentada a un lado de la puerta no podía ocultar que estaba gozando de la situación bastante cómica que mi entrevista originaba.
En un momento uno de ellos se “encabrono” y me dispara “somos representantes oficiales del Gobierno de Canadá” a lo cual respondí: “Podes representar a mi abuela si quieres y lo mismo te diría”. En ese momento supe que mi entrada a Canadá se había esfumado por bocón. Y cambiaron de preguntas: ¿Qué conoces de Canadá? Bueno es fácil, respondí y no es porque me recordase de las enseñanzas en Geografía turística de nuestra querida Sra. De Girón, pero en casa siempre mantuve un libro que se llamaba “Viajemos por América” y eso combinado con los conocimientos publicados por el libro aquel que me compraba religiosamente cada año con los datos de cada país el famoso Almanaque Mundial y los manuales de Madre María Guillermina tenía suficiente material para responder.
En fin como quien le dan cuerda a un loco comienzo hablar sobre los productos de exportación, los ríos principales y terminó con el aspecto político aclarando que no había presidente si no un primer ministro y que el gobierno era una monarquía constitucional, por lo cual se conocía todavía a Canadá como el Dominio de…, Uno de los “cheles” me ve con curiosidad como preguntándose y ¿este indio como sabe tanto de Canadá? Y me pregunta sobre los políticos, y le respondí sin problemas.
Echándole chile al mango…
Y luego el otro agrega: ¿Por qué quieres ir a Québec? Sin parpadear le dejo ir: ¡Por el FLQ (Frente de Liberación de Québec)!. Se quedaron mirándome como si tuviesen frente a ellos al Anticristo. Y la joven simpática estaba muerta de risa. Me pidieron que explicara eso y empiezo como si estuviese leyendo un comunicado de las “F” apoyando a la organización hermana en la búsqueda de la liberación y comienzo hablar del referendo de 1980 que nos diera la esperanza de ver un cuarto país en América del Norte.
Luego me dicen que si quería ir a Montreal o la capital de la provincia Québec, a lo cual respondí, que era a la capital de la provincia que quería ir. Es ilógico, respondieron, no hay gente que habla español allí y allí no se puede hablar inglés me restregaron en la jeta. A lo que respondí que de irme tan lejos no lo haría para estar hablando mi propio idioma, pues quería aprender otro y el inglés lo puedes aprender en cualquier lado.
Se despidieron de mí, y me aconsejaron de ver a los del equipo de Australia que estaba allí también en la oficina de al lado, señal evidente que veían en mi un dolor de cabeza más que un potencial inmigrante. La joven quebequence se despidió de mí y me prometió que pronto tendría noticias de ella. Y fue así, todavía recuerdo el documento que llego primero fue el famoso certificado de selección de la provincia de Québec.
Dos días más tarde Canadá aceptaba. Québec había utilizado su derecho legal en materia de inmigración y me había seleccionado, Canadá tuvo que aceptar… y se preguntarían si había sido un error…
Salimos de la feria
Sale el bus de la feria. Esa mañana, en el autobús, la joven me acompañaría hasta Miami, su base de operaciones era la ciudad de México. Tengo que aclarar que Québec es la única provincia que tiene oficinas como embajadas en otros países y eso es como tener una estaca zampada en el dedo gordo del pie izquierdo del Gobierno de Canadá. En el autobús ella era la única que mantenía un poco de tranquilidad, los españoles, los ticos y demás se veían que se morían de miedo. El bus se prepara para salir del recinto de la Feria, los llantos se vuelven más fuertes tanto dentro del autobús como fuera.
Tengo que decir que nunca he sido bueno para los lloriqueos que considero pura marranada y me fastidia enormemente ver alguien que lloriquea cual dolorosa con el corazón atravesado por siete puñales. Me dije a mí mismo “dejémonos de tanta mierda y hacerle huevo” me parecía cursi y casi una telenovela de mal gusto ver tanto lloriqueo cuando afuera el pueblo agonizaba.
Años más tarde lo mismo me sucedería en el cine con mi mujer al ver la famosa película del barco aquel, sí hombre el Titanic, que se hunde y que el novio se ahoga, al ver todas las “señoras” llorando no pude aguantar y solté la carcajada y creo que no me sacaron a patadas del cine ese día es porque la idiosincrasia canadiense no lo permite.
Esa mañana al salir el autobús de la Feria inmediatamente fue “acompañado” por un camión militar con senda ametralladora apuntando hacia nosotros y otro camión atrás con el mismo macabro instrumento de muerte apuntando hacia nosotros y todo era “para nuestra seguridad”.
Era la última maniobra de intimidación que los criminales uniformados nos hacían y el mensaje era claro: “¡Se van porque queremos pero podemos matarlos antes que se vayan si queremos!”. Nuestra respuesta fue inmediata y comenzamos a entonar nuestras consignas aprendidas en Mariona: “Obedeciendo consignas asignadas, Comando Central Presente!!!” “Pueblo Armado… Jamás es derrotado” y un sin fin de letanías.
El largo trayecto de apenas unos kilómetros…
Las suplicas de los diplomáticos se hacían más fuertes, nos pedían guardar silencio, en realidad “Se estaban cagando del miedo”. Entre cantos y consignas llegamos a Comalapa.
Tomamos esa nueva calle que nunca había visto y que todavía no estaba en uso pero para nosotros y bajo seguridad militar podíamos aventurarnos sobre lo que hoy es la autorruta que lleva al Aeropuerto.
¡Qué soledad! Tan lejos de las pupusas de Olocuilta y del ajetreo que la ruta antigua obligaba. Era de un solo tirón que estaba aprendiendo una página más de la geografía moderna de El Salvador. Mi nueva amiga, la delegada del gobierno de Québec comienza a darme explicaciones y un montón de documentos.
Cual viejos amigos comenzamos a platicar de todo un poco y me habla del proceso de Liberación de Québec y que el Gobierno actual de esa provincia era de tendencia separatista y se sentía feliz de saber que gente solidaria con ellos llegaba a re esforzar la lucha histórica que el pueblo francófono llevaba contra los ingleses.
Sin saberlo estaba abriendo la otra parte del libro de mi vida que me llevaría a recorrer el Canadá vociferando por la defensa de los derechos de la minoría de habla francesa. Fue un curso rápido de cómo se encontraba la situación política de donde llegaría.
El Aeropuerto
Esa autorruta tan solitaria y tan limpia parecía irreal, en un abrir y cerrar de ojos estábamos llegando al famoso aeropuerto que aun se denominaba “Comalapa”. Construido por una firma japonesa y que según las malas lenguas es una copia diminuta de Narita en Japón.
El autobús se detiene y esperamos que nos den la señal de bajar, una baya de soldados fuertemente armados desde la entrada del aeropuerto hasta la entrada del avión nos aseguraba que no podríamos volver.
Con el puño izquierdo levantado pasamos a través de esa baya de sabuesos que solo espera que soltar la lienza para saltar sobre nosotros. No hubo espera, no hubo revisión de maletas, directo al avión, los diplomáticos entraron con nosotros y nos acompañarían hasta Miami. Nos enviaron al final del avión de TACA el cual partió luego de algunos minutos de espera.
¡Qué miserable se veía nuestro majestuoso río Lempa! Sí parecía un riachuelo y los charquitos era nada menos que nuestros ríos majestuosos, soberbios volcanes, apacibles lagos…
Visitando a Celia Cruz
La tele en español de Miami anunciaba esa tarde: “Un grupo de terroristas salvadoreños salio de ese país con rumbo de Australia…” y con saña la lectora de noticias añadía a la información datos que nos pintaba cual energúmenos que era necesario eliminar de la faz de la tierra:
“Bienvenidos a Miami, tierra de la gusanada…”
El miedo que no sentí ante tanta “animalada” que nos dio la despedida desde la salida de la feria esta mañana hasta el aeropuerto broto de pronto como la “palida” del chavo que decidido a declarársele a la chavita: esta listo excepto que en el momento de hacerlo la lengua se traba y no hay palabra que sale para expresar ese amor que le quema el alma y se pierde la oportunidad.
Así fue ese momento al realizar sentado en el avión de TACA que de verdad ahora era cuestión de minutos antes de despegar. ¡Esta babosada se puede caer! No sentí miedo a los criminales que ojos de carniceros voraces o aves de rapiña nos acompañaron hasta la entrada del avión pero ahora cuando el piloto anunciaba que nos preparábamos a salir con rumbo a Miami con una pequeña escala en Belice.
Y no es por ser valiente o superhéroe pero después de haber sobrevivido ese año en cautiverio y haber escapado de las bartolinas media luna que bien describe Marta Valladares en su libro: “Nunca estuve sola”, no puedes sentir miedo pues te has curado de eso, ya viste la muerte, la saludaste y te dio otra oportunidad y ahora ves esos criminales con otra perspectiva.
Ellos lo saben, lo siente, les hemos salido adelante, no podrán nunca más hacer nos temblar de temor y saben que frente a frente en situación de combate esa actitud de no temor hace toda la diferencia y eso los llena de cólera y nos detestan mas y nos quisieran acabar allí mismo como hicieron con mi amigo Francisco, con aquel otro cipote Antonio, que se creyó perdonado y volvió a su casa y solo quedo su sonrisa en la foto que hoy su madre muestra como recuerdo de una vida truncada por la cobardía de esos criminales.
Ahora sí no hay vuelta de hoja, el avión comienza a moverse y las tripas se retuercen y se hacen nudo. De repente la idea de “nunca más volver” me brota y comienzo a sentir esas ganas de saltar de esa babosada de avión que comienza a moverse para colocarse en la pista de despegue. ¡Ya me jodi! Adiós El Salvador. El corazón se acongoja y el avión despega, todo comienza a parecer más y más pequeño. ¡Qué desforestado se ve mi pobre país! Cerros completos quemados por el NAPALM , entramos en Guatemala y en pocos minutos la vegetación se vuelve más y más espesa y la voz del piloto anuncia la llegada al aeropuerto Internacional de Belice. ¡Qué burla ¡ es esa, allí no hay aeropuerto, pura selva, ríos color esmeralda y lagunas de un azul inimaginable se divisan desde la ventana de mi asiento.
¿Dónde putas esta ese aeropuerto de pacotilla? En ese momento el miedo a quedar estrellado en las selvas de Chiapas comienza a aparecer en mi torturado cerebro. De repente como por arte de magia la selva se abre, a un lado ríos y selva y baterías antiaéreas, vestigios del ejército británico que parecía una violenta burla a todos aquellos que siempre consideramos ese territorio como parte integrante de Guatemala.
La “Union Jack” como se le llama a la bandera británica flotaba alegremente en la selva, eso no parece aeropuerto mas una Terminal de trenes de la famosa “IRCA” con sus trenes que nos llevaba para Amapulapa.
Como era de esperar la media hora se eternizo en esa selva de aeropuerto y luego de una larga espera salimos con destino a Miami. Al fin podíamos tener algo de comida, ya los cipotes desesperados chillaban pidiendo pacha en ese avión del destierro. Con más de una hora de retraso llegamos al aeropuerto Internacional de Miami. Ese primero de julio la humedad de ese sitio se sentía tremendamente y aun para nosotros acostumbrados al calor eso fue como una patada en plena cara.
Al salir del avión un delegado de Canadá nos da la “bienvenida” y mi nueva